EL REGULADOR NO QUIERE ECHAR MÁS LEÑA AL FUEGO

La CNMC 'peinó' el informe de cajeros para no levantar ampollas a los usuarios de banca

La CNMC ha trabajado a conciencia el informe sobre los cajeros automáticos de la banca, diciendo las verdades del barquero pero tratando de no echar más leña al fuego

Foto: Imagen del cajero automático de una sucursal del Banco Santander. (EFE)
Imagen del cajero automático de una sucursal del Banco Santander. (EFE)

Más vale tarde que nunca. La CNMC ha tenido que poner todo su esmero y valor para difundir el informe sobre los cajeros automáticos que le encargó Luis de Guindos el pasado otoño, cuando alcanzó su punto álgido la guerra emprendida en 2015 por CaixaBank. Nueve meses más tarde y dos elecciones generales después, la presentación ahora del dictamen no llegaba en el momento más oportuno para los intereses del Gobierno, sobre todo teniendo en cuenta que las conclusiones del estudio muestran que la regulación improvisada por el Ministerio de Economía con el Real Decreto 11/2015 ha sido lo de siempre: cambiar algo para que todo siga igual.

El celo del organismo supervisor se ha impuesto sobre las circunstancias, porque la CNMC se ha resistido como gato panza arriba a depositar en la papelera de reciclaje el trabajo concienzudo de los servicios técnicos del departamento de Competencia, donde se concentran los principales sabuesos de la institución que preside José María Marín Quemada. Eso sí, para evitar mayores incendios en un momento de clara incertidumbre política, el jefe de filas y máximo representante del organismo supervisor ha realizado una exquisita faena de aliño, orientando el foco del informe en aquellos aspectos más inofensivos, con el fin de limar asperezas que puedan soliviantar todavía un poco más los ánimos dentro del sistema financiero en España.

El presidente de la CNMC, José María Marín. (EFE)
El presidente de la CNMC, José María Marín. (EFE)

La CNMC no quiere actuar como martillo pilón de la banca en un momento en que las principales entidades españolas tratan de hacer ‘méritos y numeritos’ en defensa de su castigada reputación social y corporativa. La reciente resolución del abogado general del Tribunal de la Unión Europea (TUE), limitando la retroactividad de las cláusulas suelo, ha supuesto un golpe bajo para las asociaciones de consumidores, y el informe de los cajeros, en su versión más cruda, podía suponer un trago demasiado duro para las principales y grandes marcas del país, que han triplicado en lo que va de año la tasa cobrada en sus respectivas redes.

Pese a ello, el regulador se lava las manos sobre el impacto que el cambio normativo pueda tener sobre los usuarios finales, que según la CNMC “no está claro”. En su opinión, el efecto derivado de las nuevas comisiones depende de la entidad con la que trabaje el cliente, de sus preferencias a la hora de retirar efectivo de los cajeros, de la política de las entidades emisoras de las tarjetas y en general de un conjunto de variables que, de acuerdo con las conclusiones del informe, todavía no ha dado suficiente tiempo para analizar.

La CNMC reconoce que los tres grandes bancos del país han triplicado las comisiones, pero no le consta que la factura se haya repercutido aún a los clientes

Hay que subrayar que el nuevo modelo de la operativa bancaria en cajeros automáticos data de finales del pasado año, y viene a facilitar el cobro de mayores comisiones por parte de los propietarios del cajero a los emisores de la tarjeta. La clave de la regulación reside en que los bancos no facturen directamente a los usuarios del cajero, pero lo cierto es que el recibo que pagan los emisores de la tarjeta será tarde o temprano repercutido a los clientes. La CNMC asegura que “no hay constancia de que esta situación se haya producido por el momento”.

El informe apela a la lógica comercial aplastante, al señalar que el nuevo sistema será gratuito para los usuarios que se replieguen a las redes de los propios bancos que les suministran las tarjetas. Esta aplastante eventualidad provocará, sin embargo, que los bancos con redes más pequeñas irán perdiendo clientela en favor de las grandes entidades, lo que no deja de suponer un quebranto potencial de la competencia que también motiva la preocupación del llamado 'supervisor mayor del Reino'.

El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos. (EFE)

Sea como fuere, el informe de la CNMC deja claro que los bancos se han salido con la suya en el empeño de asegurar mayores comisiones por el servicio, dentro de una tónica imperante y que se hará generalizada en el mercado financiero en la medida en que los márgenes operativos del negocio tradicional han pasado a la historia con los tipos de interés a cero. El hecho consumado se resume en que antes del cambio de sistema, la comisión por operación se situaba en una media de 0,65 euros, mientras que ahora se mueve en una horquilla entre 1,80 y dos euros.

Los mayores beneficiarios son CaixaBankBBVA y Banco Santander, como propietarios del 45% de los 46.152 cajeros automáticos repartidos por España, lo que supone uno por cada 1.000 habitantes. Esta cuota se extiende al 70% si se consideran tan solo los seis grandes grupos bancarios existentes en nuestro país tras el proceso de ajuste y reestructuración del sector bancario. Precisamente se trata de las entidades más importantes y que más interés demostraron por romper los acuerdos multilaterales que restringían tradicionalmente el cobro de comisiones en los cajeros automáticos. Una vez más, se demuestra que en el sistema financiero español todavía hay clases.

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