heineken y la sucursal abanderan un nuevo proyecto

Veles e Vents, el Detroit valenciano o cómo recuperar los edificios fruto del despilfarro

El icónico edificio Veles e Vents acoge desde ahora una amplia oferta cultural y gastronómica para sacar partido a una inversión pública que ascendió a 35 millones

Foto: Veles e Vents abre sus puertas al público en la Marina Real (Valencia). (Foto: Marina Valero)
Veles e Vents abre sus puertas al público en la Marina Real (Valencia). (Foto: Marina Valero)

Imponente pero desaprovechado. Así describen los valencianos al Veles e Vents, un icono arquitectónico construido en tiempo récord para albergar el torneo de regatas America's Cup entre 2007 y 2010. Pero la época de esplendor se esfumó con el cambio de sede y la zona de la Marina Real Juan Carlos I se marchitó junto a este emblemático edificio de 11.000 metros cuadrados, que había costado la friolera de 35 millones de euros al erario público.

Hoy Heineken y el grupo valenciano La Sucursal se alían para convertirlo en un polo de atracción turística. “Vamos a poner cordura a esta aventura loca”, dijo el director de la empresa gastronómica en la presentación del espacio, inaugurado esta semana. Javier de Andrés confía en motivar un punto de inflexión en la Marina Real, pero reconoce que pilota un proyecto lleno de incertidumbres.

La Marina Real Juan Carlos I fue la sede del torneo de regatas America's Cup entre 2007 y 2010.
La Marina Real Juan Carlos I fue la sede del torneo de regatas America's Cup entre 2007 y 2010.

“Somos conscientes de la responsabilidad que asumimos. Este edificio nunca debió dejar de mirar a Valencia”. Los tres espacios culinarios, las terrazas con vistas al puerto marítimo, la escuela de hostelería y la programación cultural del nuevo Veles e Vents buscan sacar partido una zona hoy desangelada, pero rodeada de otras mucho más concurridas como la playa de la Malvarrosa.

Las administraciones públicas son las primeras interesadas en que este proyecto salga bien, y no han dudado en dejar el inmueble en manos de la iniciativa privada. Heineken pagará un canon de 30.000 euros mensuales por un contrato de arrendamiento de siete años (sin contar impuestos), una cantidad minúscula en comparación con el dinero público que costó, pero significativa para unas empresas que también deberán asumir unos costes de mantenimiento elevados.

[Lea aquí: 100 años para amortizar la inversión en Veles e Vents]

El director gastronómico de La Sucursal, Javier de Andrés, posa junto a su equipo.
El director gastronómico de La Sucursal, Javier de Andrés, posa junto a su equipo.

El Estado prestó 500 millones de euros al Consorcio Valencia 2007 con la confianza de que las obras previas al torneo de regatas generasen una actividad económica suficiente para devolver el crédito, pero nada salió como lo esperado. Hoy la deuda asciende a 400 millones y harán falta muchos -muchísmos- años para devolver el importe.

Los representantes del ayuntamiento de Valencia y de la Generalitat mostraron su apoyo al proyecto en el cóctel de inauguración, donde Joan Ribó pidió al Gobierno central que invierta lo que haga falta para revitalizar la Marina Real. “Necesitamos una mirada basada en el apoyo de todas las instituciones y en la colaboración público-privada para hacer más eficientes los recursos”, destacó el 'alcalde del cambio' en su discurso.

“No tenemos interés económico”

La inversión estimada por Heineken es de 5,5 millones en siete años, pero su director de relaciones institucionales no suelta prenda cuando se le pide que desglose las partidas. “Este no es un proyecto de beneficio; está integrado en la estrategia RSC de la compañía. No tenemos interés económico, sino social”, desliza Pablo Mazo ante la insistencia de un reducido grupo de periodistas.

Vistas desde el interior de Veles e Vents.
Vistas desde el interior de Veles e Vents.

Las expectativas generadas son muy altas y la oferta es amplia dentro de este edificio diseñado por David Chipperfield y Fermín Vázquez: conciertos, teatro, danza, cervecería, restaurantes... El precio del cubierto asciende a 30 euros de media por un plato de arroz, si bien la alta cocina subirá a la tercera plata del edificio a partir de octubre y de la mano del chef Jorge de Andrés, reconocido con una estrella Michelín.

Heineken invertirá 5,5 millones de euros en siete años. Integra este proyecto en su estrategia RSC Veles e Vents también pone sus instalaciones al servicio de los alumnos de Ciencias Gastronómicas de la Universidad de Valencia y de la escuela de hostelería de la Fundación Cruzcampo, donde los jóvenes que hayan finalizado sus estudios de secundaria podrán acceder a cursos privados para hacer sus primeros pinitos como cocineros.

“La hostelería es un sector muy potente en Valencia y falta personal cualificado”, explica Mari Ángeles Rodríguez Trujillo, directora de la fundación. Los organizadores aseguran que han contratado a 100 personas para la puesta de largo de Veles, aunque el número de empleados previsto para sacar adelante el negocio oscila entre los 40 y 50.

Escuela de Hostelería de la Fundación Cruzcampo.
Escuela de Hostelería de la Fundación Cruzcampo.

¿Qué rodea a Veles?

Heineken no ha sido la primera empresa que se ha lanzado a la piscina en esta zona industrial. Ya lo hizo Juan Roig al poner en marcha Marina de Empresas, un complejo de dos edificios situado a pocos metros de Veles donde tiene su sede la escuela de negocios EDEM, su aceleradora de empresas Lanzadera y su brazo inversor en proyectos de capital riesgo, Angels Capital. El dueño de Mercadona ha invertido 15 millones y pagará 300.000 euros al año al consorcio.

Muy cerca está la playa de la Malvarrosa, siempre hasta arriba de valencianos y turistas que dan vida a las terrazas de la zona. Al otro lado se sitúan las antiguas casitas de pescadores del Cabañal, un barrio obrero donde pasaba sus veranos el pintor impresionista Joaquín Sorolla. Algunos turistas dicen haber visto a los vecinos de la zona sacar sillas y mesas a la puerta de su casa mientras los restaurantes de alrededor permanecían vacíos.

Veles ofrecerá conciertos, microteatro, exposiciones y gastronomía durante todo el año.
Veles ofrecerá conciertos, microteatro, exposiciones y gastronomía durante todo el año.

Hay quien pone en duda que el “Detroit de Valencia” pueda remontar el vuelo con Veles e Vents, pero todos aplauden que por fin se dé salida a semejante icono arquitectónico. “Existía un plan para alojar a refugiados sirios, y hubo mucha polémica porque el edificio no está acondicionado para ello”, murmuran los invitados en el acto de inauguración. Ese proyecto nunca llegó a desarrollarse.

Un cóctel donde todos hablan (o ansían) el inicio de una nueva etapa y confían en que la oferta culinaria de los hermanos De Andrés, una de las familias más importantes de la gastronomía valenciana, consiga seducir a turistas y vecinos. Lo mismo desea su madre y maestra, Loles Salvador, la primera mujer que se formó profesionalmente en la cocina y logró traer una estrella Michelín a su ciudad natal.

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