Saphir repite como patrocinador

La guerra del perfume salpica la alfombra roja de los premios Goya

Por segundo año, Saphir, una marca condenada por publicidad ilícita, se ha colado como gran patrocinador de un acto que debería ser el emblema del 'glamour', para irritación del sector perfumero.

Foto: El presidente de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, Antonio Resines, durante la firma de un acuerdo de renovación con la empresa Saphir. (EFE)
El presidente de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, Antonio Resines, durante la firma de un acuerdo de renovación con la empresa Saphir. (EFE)

La guerra del perfume salpica la futura gala de los Goya, que se celebrará en Madrid el próximo 6 de febrero. Por segundo año, el grupo Saphir, una marca condenada por publicidad ilícita, se ha colado como gran patrocinador de un acto que debería ser el emblema del 'glamour'. Que el año pasado ya fuera el segundo promotor por detrás de TVE sorprendió. Que repita en 2016 ha irritado en lo más profundo al sector de la moda y el perfume en España, que precisamente se encuentra en guerra abierta con empresas como Saphir.

El malestar es mayor porque es la segunda vez que una pequeña empresa de Zaragoza como Saphir pacta con la Academia de Cine y le pasa la mano por la cara a grupos de la relevancia de Chanel, L’Oreal, Estee Lauder, Puig o el gigante y líder mundial, LVMH. Todos estos grupos son conocidos por sus marcas de lujo pero donde ganan el dinero es con el perfume. Y ahí es donde están la batalla y la clave de este conflicto soterrado.

Ya el año pasado Saphir tuvo mayor relevancia que patrocinadores como Chanel, que financió el maquillaje; o L’Oreal, que hizo lo propio con la peluquería de la gala de los Goya, según comentan fuentes del sector de la moda.

Como comentan otras fuente del sector, el delirio llega con los vestidos, muchos de ellos prestados por grandes marcas con divisiones de perfume, que luego ven su modelo reproducido ante un 'photocall' con un patrocinador como Saphir, que en enero de 2015 fue condenado por el juzgado de Marca Comunitaria de Alicante por publicidad ilícita de los perfumes de Puig, Carolina Herrera, Paco Rabanne y Nina Ricci.

Juana Acosta en la última gala. (Gtres)
Juana Acosta en la última gala. (Gtres)

El año pasado este fue el caso de los modelos que eligieron actrices como Aura Garrido (Jean Paul Gaultier), Juana Acosta (Carolina Herrera), Nerea Barros (Óscar de la Renta), Megan Muntaner (Emilio Pucci) o Blanca Romero (Dolce&Gabbana). Todas estas marcas tienen divisiones de perfumería de gran peso específico. Y como señala una fuente del sector, se hace un esfuerzo de promoción que acaba resultando contraproducente.

Gigantes contra liliputienses

Saphir es un pequeño negocio. Una empresa de Zaragoza que factura 45 millones anuales. Nada que ver con gigantes como LVHM o Prada en toda Europa o Puig en España, todo ellos con volumen de ventas de más de 1.500 millones. El modelo de negocio de estos grupos más pequeños es emular perfumes mucho más caros, incluso en el frasco, y venderlos a precios económicos. Se habla de perfumería 'low cost' pero para los grandes del sector, que tardan años en diseñar un aroma y su imagen, se trata de plagio puro y duro.

No es el único caso. Equivalenza es el mismo tipo de compañía. La empresa la crearon los hermanos Jaime y Ángeles Berdejo, perfumería 'low cost' que crece a base de franquicias. El grupo ya vende en España más de 45 millones anuales. No está mal para una empresa que en 2012, su primer año, facturó solo ocho millones de euros. El problema, de nuevo, fue chocar contra Puig, que consiguió también que el tribunal de marcas de Alicante fallara a su favor y que además Equivalenza tuviera que indemnizarle.

Fallos y galas

Pero lo que los históricos del perfume ganan de día en los tribunales, lo pierden de noche en la gala de los Goya. Algunas empresas han pedido plantarse y no patrocinar ningún otro aspecto de la gran fiesta del cine español. Sin embargo, ha faltado unidad entre las compañías. Otras han planteado no prestar vestidos a las actrices, pero tampoco ha sido posible pactar una postura unánime.

La ironía es que la Academia de Cine, que ahora preside el actor Antonio Resines, tiene como caballo de batalla del sector la lucha contra la piratería.

Mientras, los pequeños grupos de versiones baratas de perfumes consolidados siguen creciendo, como muestran las 500 tiendas que ya tiene Equivalenza repartidas por 20 países. En algunos como Francia, a esta nueva gama de negocio le cuesta crecer, por la mayor protección de la que goza el sector de la moda. En España, sus grandes competidores se plantean si no han llegado tarde para recuperar terreno en un mundo tan importante para el perfume y la moda como puede ser el cine.

La mayor ironía es que la Academia de Cine, que ahora preside el actor Antonio Resines, tiene como principal caballo de batalla del sector audiovisual la lucha contra la piratería. La misma piratería que también amenaza a la perfumería. Sin embargo, el doble rasero de la Academia tal vez refleje la importancia que da el ser humano a sus cinco sentidos: la vista se pone siempre por delante del olfato.

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