LA MULTINACIONAL FRANCESA DEJA SU SEDE DE LA TORRE AGBAR

¿Empieza la diáspora? Suez, socio francés de La Caixa, toma el puente aéreo a Madrid

Pese a llevar muchos años arraigada en Barcelona como socia de La Caixa y dueña de Agbar, la multinacional francesa ha decidido cambiar su sede social a Madrid desde el pasado 1 de octubre

Foto: Torre Agbar en Barcelona (Foto: EFE)
Torre Agbar en Barcelona (Foto: EFE)

Desde el pasado 1 de octubre, la multinacional francesa Suez Environnement España ya no vive en Barcelona. De acuerdo con una información remitida a todos los suministradores en nuestro país, la empresa líder mundial de aguas, que controla el 100% de las acciones de Agbar, ha trasladado su sede social y fiscal a Madrid, concretamente al número 39 de la calle Santa Leonor. Hasta ahora, la compañía gala, en la que La Caixa posee un 7% a través del grupo industrial de Criteria, estaba domiciliada como no podía ser de otra manera en la propia y emblemática Torre Agbar de la Ciudad Condal.

El movimiento de Suez Environnement España ha sido oficializado de una manera realmente singular, aprovechando la absorción y consecuente extinción de su filial Aguas de Levante, Servicios Compatidos S.A.U. Bajo este argumento, la empresa francesa vinculada tradicionalmente con Cataluña ha remitido una carta a sus proveedores en España para que giren en adelante las facturas al nuevo domicilio madrileño, asumiendo el pleno compromiso de las futuras relaciones comerciales, así como la plena responsabilidad y garantía del control de los datos personales incluidos en los contratos de suministro.

El traslado tiene una clara finalidad administrativa, pero otra cosa diferente es la motivación que ha inspirado una decisión realmente controvertida. La situación de incertidumbre generada en Cataluña por la deriva secesionista ha entrado en un callejón sin salida que retiene y confunde a la mayor parte de los agentes económicos arraigados en la comunidad autónoma. La estrategia de los empresariales autóctonos parece seguir el consejo jesuita de no hacer mudanza en momentos de tribulación, pero las empresas extranjeras enclavadas en un territorio cada vez más hostil para sus objetivos de negocio no están dispuestas a escarmentar en cabeza ajena y han decidido salir del inmovilismo que paraliza a sus socios catalanes.

El presidente de Caixabank, Isidre Fainé. (EFE)
El presidente de Caixabank, Isidre Fainé. (EFE)

Solo así se explica que después de muchos años de intensa y fructífera colaboración industrial, La Caixa no haya podido evitar que Suez Environnement haga las maletas con destino al puente aéreo y abandone la vecindad de Barcelona para tomar los aires frescos de Madrid. No se puede olvidar que el presidente del principal grupo financiero de Cataluña, Isidre Fainé, es consejero por derecho propio de la multinacional francesa donde La Caixa es actualmente el segundo accionista de referencia por detrás de GDF Suez. De forma paralela, Jean Louis Chaussade, primer ejecutivo de Suez Environnement, forma parte también del consejo de administración de Criteria.

La multinacional gala se hizo con la totalidad de las acciones de Agbar en una operación culminada en julio de 2014 que sirvió para reforzar la antigua alianza con La Caixa, impulsando al mismo tiempo la proyección internacional de la entidad financiera catalana. El Grupo Agbar, que preside Ángel Simón, tiene sus oficinas centrales en Madrid ubicadas en la Torre de Cristal, dentro del complejo de las Cuatro Torres Business Center edificado sobre los terrenos de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid. Suez Environnement ha rechazado el oropel de la llamada milla de oro de la capital para plantar su sede en una oficina bastante más modesta, en pleno barrio madrileño de San Blas.

La multinacional francesa ha salido de Barcelona de puntillas, para no hacer ruido, y se ha instalado en una zona de la periferia de Madrid, en el barrio de San Blas

La entidad francesa se ha preocupado de no hacer mucho ruido con un cambio que, en todo caso, no ha pasado desapercibido en medios políticos y empresariales de Cataluña, para los que la salida de puntillas de Suez España puede ser solo el principio de una diáspora que afecte a otras muchas multinacionales asentadas desde hace años en Barcelona. Los gestores internacionales han tratado de mantenerse alejados de los peligros que representa el proceso soberanista, pero ahora están tentándose la ropa ante los riesgos mucho más reales que entraña la ingobernabilidad de la Generalitat que preside en funciones Artur Mas.

La Caixa, como líder institucional de la economía catalana, ha defendido una posición equidistante para no ver comprometido su prestigio en el conflicto, aunque eso no ha impedido la elaboración extraoficial de planes de contingencia que incidían en la posibilidad de trasladar el domicilio social a Navarra o a Palma de Mallorca. La decisión adoptada por Suez, pese a que ha sido materializada en función a una obligación comercial, afecta directamente a La Caixa en su calidad de accionista de referencia en el capital de la multinacional francesa. Fainé se ha quedado al margen del viaje emprendido por su socio, lo cual no deja de ser significativo, dada la capacidad de influencia con que suele manejarse el banquero catalán en este tipo de menesteres.

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