lanzó una agresiva campaña entre jubilados británicos y alemanes

Más líos para Rothschild: un juez de Dénia imputa al barón por publicidad engañosa

El magistrado prepara una comisión rogatoria en Francia para interrogar al presidente del banco que vendió un producto financiero complejo en España. Su hombre fuerte en España, implicado en el 3%

Foto: El presidente francés Francois Hollande con David de Rothschild, el pasado febrero. (EFE)
El presidente francés Francois Hollande con David de Rothschild, el pasado febrero. (EFE)

La imputación de Carles Vilarrubí, hombre fuerte de la banca Rothschild en Barcelona, por el caso del 3% no es el único frente judicial que tiene abierto en España una de las mayores dinastías financieras de Europa. El titular del juzgado de instrucción 1 de Dénia (Alicante) comunicó el pasado 16 de octubre que está a la espera de la traducción "de la comisión rogatoria que tiene por objeto recibir declaración en calidad de imputado al barón Rothschild". Enviará esa comisión rogatoria a Francia, para que el jefe de la banca Rothschild declare desde allí en un procedimiento por publicidad engañosa en el que investiga la venta de un producto financiero complejo por el que decenas de jubilados británicos perdieron sus casas en España.

La publicidad era contundente. Hace casi una década, la banca Rothschild lanzó una agresiva campaña de publicidad entre jubilados británicos y alemanes que residen en la costa española. Les vendía un producto financiero complejo con el que, aseguraban, se librarían del impuesto de sucesiones español. Una publicidad repartida en Marbella en 2007 afirmaba: “Demasiados expatriados descubren de forma dolorosa que el impuesto de sucesiones no funciona en España como funciona en su propio país. Esto afecta a los propietarios de viviendas en España, no solo los residentes; el tipo extremo del impuesto de sucesiones es del 81,6%. La respuesta es minimizar el número de activos expuesto a esto". Y añadía que "una hipoteca es una forma muy efectiva de reducir el valor total de su vivienda española expuesta al impuesto de sucesiones”. En uno de los folletos, un hacha partía una casa por la mitad, simulando lo que hacía el fisco español con las propiedades de los fallecidos.

La oferta consistía en pedir un préstamo a la banca Rothschild con la garantía de su casa en España e invertir ese dinero fuera. Si uno de los jubilados fallecía, su familia no sufriría el confiscatorio impuesto español. Además, con la inversión obtendría un beneficio con el que devolvería el préstamo de la casa y aun ganaría dinero. Así firmó unas 130 hipotecas en España con un valor medio de 600.000 euros, por lo que el total que consiguió ronda los 78 millones de euros para invertir en el extranjero. Poco después cayó Lehman Brothers y todo lo que podía ir mal con esa inversiones fue mal. Resultado: en unos meses, los jubilados que habían invertido estaban en riesgo de perder sus casas y el banco les pedía más dinero.

Muchos jubilados aseguran ahora que no sabían que estaban hipotecando su casa, que era un producto financiero complejo que no comprendían y han abierto distintos frentes contra Rothschild. La mayoría van por la vía civil (en la que la banca ya ha ganado alguna sentencia), pero un juzgado de Dénia tiene abierta una causa penal contra el barón David de Rothschild, patriarca de la banca y miembro del consejo de la firma de diamantes De Beers, entre otras muchas cosas.

La causa penal fue sobreseída porque inicialmente la acusación, presentada en 2011, era por estafa. El abogado de Marbella Antonio Flores, de Lawbird Legal Services, especializado en temas de británicos en la Costa del Sol, consiguió reabrir el caso en septiembre de 2014 alegando que lo que había era publicidad engañosa. Esgrimía la respuesta que le dio la Agencia Tributaria sobre si contratar un hipoteca para invertir el dinero en el extranjero "no es deducible a efectos del impuesto de sucesiones” y que esa práctica “supone una infracción tributaria sancionable”. Según Hacienda, a quienes vivan en España se les grava con el impuesto de sucesiones "con independencia de dónde se encuentren situados los bienes".

Flores aportó folletos de la época en los que la banca afirma que “los clientes no están expuestos a riesgos innecesarios habida cuenta del enfoque conservador de Rothschild". En su querella pidió imputar al barón David de Rothschild. El letrado justifica que apuntara a la cúspide. "Si el banco lleva su apellido y es el máximo responsable, le debe alcanzar a él, salvo que la publicidad se realizara a sus espaldas o sin su consentimiento", explicó ayer por teléfono. Flores añadió que en este caso, al contrario que con otros productos, "los folletos son para lucro del banco y de los propietarios últimos, no de los empleados". No se lucran los empleados sino el propietario de la empresa.

Ofrecía a jubilados británicos hipotecas para invertir fuera y reducir el impuesto español de sucesiones

El 14 de octubre de 2014, el juez de Dénia Pedro Pablo Abad Ortiz inició el empinado camino hacia el máximo responsable de una de las grandes dinastías de Europa. Ese día libró "oficios a la policía de Madrid a fin de que informen si el barón David de Rothschild y Stephen Dewsnip [un directivo] se encuentran en esas direcciones a fin de que por este juzgado puedan ser citados en calidad de imputados". En las oficinas de Rothschild, la policía no halló al barón ni a nadie que le diera sus señas.

Los Rothschild son uno de los grandes linajes de banqueros e industriales. Su lema es 'Concordia, Integritas, Industria' (Harmonía, integridad e industria). A través de la dinastía, fundada en 1798, se puede seguir la historia de Europa. Hoy, Rothschild cuenta con unos 2.800 empleados en 40 países.

El 27 de mayo pasado, el fiscal dio su visto bueno a que el juez le interrogara en Francia. "El fiscal nada opone a que mediante comisión rogatoria se le cite y reciba declaración en calidad de imputado en dicho país". El 5 de julio pasado, el juez pidió el domicilio del barón en Francia y el 16 de octubre notificó a las partes que estaba pendiente de la traducción del interrogatorio que debía mandar para que el barón declarase como imputado.

En 2014, el juez mandó a la policía a las oficinas de Rothschild en Madrid pero nadie dio señas del barón

El asunto tiene la particularidad de que Rothschild no está personado en la causa. Un portavoz asegura que no querían hacer comentarios. Aunque han tenido noticias extraoficialmente del caso, no han mostrado interés en presentarse. Flores considera que se trata de "una estrategia deliberada para evitar las notificaciones judiciales. Cualquier persona a quien llamen del juzgado se interesaría. Imagino que la estrategia de los abogados es agachar la cabeza y pensar que lo van a sobreseer si no lo encuentran". Flores critica que una persona tan importante, que se codea con el presidente de Francia, "en España no existe para los juzgados. Es una falta de respeto al sistema judicial español". El barón acudió recientemente a España a interesarse por la situación en Cataluña, como adelantó ayer El Confidencial.

La defensa de Rothschild en otros casos civiles ha sido desligarse de las inversiones. Su argumento es que Rothschild solo daba la hipoteca por la casa, pero que no dirigía las inversiones que fracasaron en el exterior. Sostiene que eso lo hacían agentes independientes radicados en la costa española. Añade que ha negociado con todos los afectados por lo que no ha habido ningún desahucio, que todo se firmaba ante notario y que la información era correcta y amplia.

En Málaga hay una demanda civil que agrupa a 18 afectados cuya audiencia previa está prevista para octubre de 2016, según Flores. Rothschild esgrime ya alguna victoria. El pasado 13 de enero, la titular del juzgado 5 de Marbella desestimó una demanda contra Rothschild en la que unos jubilados criticaban "vicios de consentimiento" en el contrato con Rothschild, firmado en 2005. Pedían cancelar el préstamo de 215.514 euros que habían suscrito más 95.000 euros por daños morales. La jueza consideró que "no es admisible alegar desconocimiento de los riesgos que asumían". Señala que la documentación acredita que ese producto financiero "tenía riesgos". La jueza distingue entre quien dio la hipoteca, Rothschild, y el intermediario financiero que se encargaba de mover el dinero.

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