Durante su visita la próxima semana

Alierta, Botín y Galán se citan con el 'capo' de la economía de Brasil por la crisis en el país

Los presidentes de Telefónica, Banco Santander e Iberdrola se reúnen la próxima semana con Joaquim Levy para analizar la entrada en recesión de la primera economía de latinoamericana

Foto: El ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy. (Reuters)
El ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy. (Reuters)

Brasil es el país donde más han invertido las empresas españolas en los últimos años, hasta el punto de que se ha convertido en el primer o segundo mercado para un buen número de empresas del Ibex 35. La entrada en recesión del país, la crisis política, con la dimisión de gran parte del gabinete de Dilma Rousseff por corrupción, y las protestas sociales es una coctelera que preocupa mucho a las multinacionales españolas. Los principales ejecutivos de varias de estas corporaciones se reunirán en privado la próxima semana con el ministro de Hacienda brasileño para conocer el estado real de la que ha sido la primera economía de Latinoamérica.

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Según han confirmado fuentes oficiales, César Alierta, Ignacio Sánchez Galán y Ana Botín, presidente de Telefónica, Iberdrola y Banco Santander, respectivamente, han cerrado un encuentro en petit comité con Joaquím Levy, el hombre al que Rousseff ha encargado un ajuste del gasto público de 22.800 millones de euros a apenas un año vista de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Las mismas fuentes indican que al acto asistirán cerca de diez primeros espadas de otras compañías españolas con presencia en Brasil que ya están sufriendo el deterioro de la situación en el país, como Mapfre, Abengoa, Abertis, Repsol y Prosegur.

Levy, que viene a España a participar en una jornadas sobre Latinoamérica a la que han sido invitados unos 150 asistentes, se reunirá previamente con Alierta, Galán y Botín para analizar con detalle la caída en picado de la economía brasileña, que oficialmente ya está en recesión al registrar un descenso del PIB del 1,9% en el segundo trimestre del año. Las compañías temen que una revisión a la baja de las calificación financiera del país por parte de las principales agencias de rating, deterioro que se da por hecho, supondría un importante daño colateral para este mercado y para sus filiales.

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)

El asunto es preocupante especialmente para Telefónica, que obtiene allí el 24,5% de su cifra de negocio. Por su parte, el beneficio del Banco Santander depende en un 20% de Brasil, su primer mercado hasta el pasado año y el segundo en 2015, tan solo superado por el Reino Unido (21% del total). Por su parte, el gigante latinoamericano genera el 7% del beneficio operativo de Iberdrola, que en los últimos dos años ha sido compensada por el Gobierno por la profunda sequía que ha vivido el país, lo que encarece la producción de electricidad.

Hasta la fecha, estas compañías, lejos de compartir la inquietud de los inversores, han hecho declaraciones en favor de Brasil y de su Gobierno, algunos de cuyos miembros han tenido que dimitir por el escándalo de las comisiones que se pagaban a ellos mismos a través de la petrolera estatal Petrobras. Este lunes, José María Álvarez-Pallete, consejero delegado de Telefónica, señaló que la operadora seguirá invirtiendo en el país, donde prevé gastar unos 7.000 millones de dólares entre 2015 y 2017 para extender su red de fibra óptica.

"Pese a que el PIB ha caído un 1,9% en el primer trimestre, la situación no tiene nada que ver con la de 2002. En esos años se ha sacado a 50 millones de personas de la pobreza y se ha creado un estabilizador que es la clase media", enfatizó la mano derecha de Alierta, que sí reconoció que los clientes están empezando a dejar las facturas. Un aumento de la morosidad del que ya advirtió José Antonio Álvarez, consejero delegado de Banco Santander, en la presentación de los resultados del primer semestre, cuando admitió que Brasil es el único mercado donde crecen los impagados.

El proscrito tenía razón

Lejos quedan ya los ejercicios en los que la concesión de créditos aumentaba a ritmos de dos dígitos, gracias a la llegada a la considerada como clase media de miles de trabajadores de zonas rurales. Un colectivo de clientes que no tenían entre sus hábitos la obligación de devolver los préstamos y de hacer frente a las facturas. Tanto Santander como Telefónica han realizado compras por 4.700 millones (9.400 millones en total) en Brasil en los últimos doce meses, con la adquisición de un 25% de la filial paulista del banco y de GVT por parte de la operadora, una clara apuesta por un país que ha hecho saltar la luz de emergencia entre los inversores.

En julio del pasado año, Banco Santander despidió de forma fulminante al analista que emitió un informe en el que advertía de los riesgos de la reelección como presidenta de Rousseff. Una advertencia remitida a clientes de banca privada que alertaba sobre una devaluacion del real brasileño, de un aumento de los tipos de interés y de un desplome de la bolsa brasileña si la representante del Partido de los Trabajadores ganaba los comicios. Un estudio que provocó las protestas oficiales de la dirigente al entonces presidente Emilio Botín, quién dio explicaciones públicas por el incidente diplomático y reconoció que el directivo había sido despedido por “cometer un error”. La realidad ha confirmado las tesis del informe del proscrito analista. 

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