prefirieron vender y cobrar 800 millones

Los Domecq, los Urrutia y otros minoritarios salen de la operación Coca-Cola por su coste

Tras esta adquisición, los Daurella controlaron un 55% de Coca-Cola Iberian Partners, una maniobra que les ha permitido asumir un mayor protagonismo de cara a la fusión con los estadounidenses

Foto: Sol Daurella presidirá la embotelladora europea de Coca-Cola. (Coca-Cola)
Sol Daurella presidirá la embotelladora europea de Coca-Cola. (Coca-Cola)

Los Urrutia, los Sáenz de Vicuña y los Domecq, entre otros minoritarios de Coca-Cola Iberian Partners, se descolgaron de la concentración de embotelladoras de Coca-Cola que ha impulsado la multinacional porque pensaban que el grupo español asumía un excesivo coste. Prefirieron vender, cobrar 800 millones y bajarse del tren de la gran operación alimentaria del año en España y en Europa.

Portavoces de Coca-Cola Iberian Partners han declinado hacer declaraciones, pero fuentes financieras conocedoras de los entresijos de la fusión aseguran que ese fue el motivo de que Sol Daurella y su familia tuviesen que comprar un 13% adicional de Coca-Cola Iberian Partners justo antes de la fusión internacional.

Tras esta adquisición, los Daurella controlaron un 55% de Coca-Cola Iberian Partners, una maniobra que ya les vino bien ya que les ha permitido asumir un mayor protagonismo de cara a la fusión con los estadounidenses y convertirse en el socio de referencia.

Este coste se debía al elevado endeudamiento que tendrá que soportar Coca-Cola European Partners, que será la primera embotelladora de Coca-Cola del mundo, con mercados tan importantes como Francia, España, Italia y Gran Bretaña y una facturación de 12.600 millones de dólares al año. Sin embargo, los americanos pusieron un precio para incorporarse a la operación: un dividendo en cash de 14,5 euros por acción que supondrá una emisión de deuda añadida en la empresa resultante de 3.300 millones.

Estos minoritarios, que incluían también las familias Bohórquez y Aznar, prefirieron enajenar sus títulos porque consideraban que la fusión no reconocía suficientemente que Coca-Cola Iberian Partners tenía unos resultados mucho mejores que el resto de las sociedades integradas, en especial de la embotelladora alemana Coca-Cola Erfrischungsgetränke.

El último paquete

Por eso prefirieron vender. El último en hacerlo fue el empresario de Neguri y propietario de las bodegas Cvne, Víctor Urrutia. Urrutia controlaba un 5% proveniente de su participación en Casbega y Norbega.

En cuanto se cerró la venta, se anunció la fusión para crear Coca-Cola European Partners, que presidirá la catalana Sol Daurella. Los Daurella, como los Gómez Trenor –25% de Iberian Partners– ven la cuestión de manera diferente. El futuro de Coca-Cola Iberian Partners depende de las licencias de embotellamiento que otorgue la multinacional de Atlanta. Con la creación de Coca-Cola European Partners, la multinacional The Coca-Cola Company tendrá un 18% de la empresa resultante. Eso alarga la concesión en vigor para Coca-Cola Iberian Partners, la cual vencía en 2023. Se garantiza, por tanto, el futuro de la compañía.

A vueltas con Fuenlabrada

La fusión tenía que haberse anunciado a principios de enero. Pero se retrasó por dos factores: el conflicto en Fuenlabrada y las ventas de los socios minoritarios. Los Daurella han comprado porque, en parte, eso refuerza su posición ante los norteamericanos y, en parte, porque ya habían incrementado su participación de manera previa a la creación de Coca-Cola Iberian Partners.

Lo cierto es que los minoritarios también salen quemados con la historia del cierre de Fuenlabrada. Y temen que una crisis similar se repita con las embotelladoras en Francia, mucho menos competitivas que las alemanas y, desde luego, que las españolas, que son las verdaderas joyas de la corona de la fusión.

Una nueva racionalización

Se prevé que la creación de Coca-Cola European Partners tenga las mismas consecuencias que las que tuvo la creación en España de Iberian Partners, que en la práctica supuso el cierre de cuatro plantas. Y para los minoritarios que prefirieron vender, este proceso también iba a tener sus costes, por lo que han preferido recoger beneficios ahora tras décadas embotellando el refresco más famoso del mundo.

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