NEGOCIACIÓN CON LOS SINDICATOS A PARTIR DEL LUNES

Indra: Brasil se come el 70% de los ajustes y la sede central en Madrid la mitad del ERE

Los sindicatos consideran que el ERE de Indra es "una barbaridad" y esperan reducir de forma notable la cifra de excedentes laborales que la empresa estima en 1.850 trabajadores en España

Foto: Oficinas centrales de Indra en Alcobendas, Madrid. (Indra)
Oficinas centrales de Indra en Alcobendas, Madrid. (Indra)

La plana mayor de Indra, encabezada por su presidente Fernando Abril-Martorell y su consejero delegado Javier de Andrés, ha presentado a los inversores internacionales el plan estratégico de la empresa con el que pretende alcanzar una generación de caja de 200 millones de euros en 2018. La clave de la rentabilidad se asienta en dos grandes líneas de ajuste. Una financiera, que ha supuesto en lo que llevamos de años una segunda provisión de proyectos onerosos y activos dudosos por valor de 395 millones. La otra, de carácter laboral, destinada a dimensionar la plantilla con un ERE de 1.850 trabajadores en España y otros 1.000 en el extranjero.

El proceso de saneamiento ha supuesto una nueva afloración de pérdidas en el segundo trimestre del año. Al cierre del pasado ejercicio, Indra realizó provisiones por importe de 313 millones que situaron la cuenta de resultados en números rojos por primera vez desde su privatización en 1999. Ahora, en los cinco primeros meses de 2015 se han vuelto a sanear otros 260 millones ante eventuales desviaciones de los proyectos en cartera y 135 por corrección de activos. La palma de todos estos ajustes se la llevan las actividades de Brasil y Latinoamérica que absorben el 68% de los 395 millones de las pérdidas.

Con estos argumentos económicos Indra encara la negociación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que se va a centrar principalmente en los centros de trabajo de Madrid y, más en concreto, en la sede social de la empresa situada en la localidad de Arroyo de la Vega, en Alcobendas. De los 1.850 excedentes laborales previstos un total de 920 despidos se concentran en las oficinas centrales. Este dato demuestra que además de los trabajadores afectos al negocio, las extinciones de contratos van a incluir también a empleados indirectos y directivos de nivel medio, según han indicado fuentes sindicales.

El ajuste dentro de España se extiende a un total de 35 establecimientos repartidos por 18 provincias de toda la geografía nacional. La distribución de los excedentes ha sido diseñada al límite como demuestra el hecho curioso de que en un total de once centros sólo exista un único trabajador afectado. En todo caso, las fábricas de Madrid concentran casi el 90% del ERE que los representantes de los trabajadores consideran, de entrada, “una barbaridad” que no es propia de una empresa tecnológica como Indra. Barcelona tendrá que asumir otros 95 despidos, en tanto que Valencia absorberá 34 y Vizcaya, 29.

Javier de Andrés define los criterios de selección

Javier de Andrés, CEO de Indra. (Indra)
Javier de Andrés, CEO de Indra. (Indra)

Las negociaciones entre la dirección de la compañía y los sindicatos comenzarán formalmente el lunes y se presumen intensas. Los delegados sindicales en Indra aseguran que la empresa tiene prisa por cerrar un acuerdo y esperan reducir ampliamente las pretensiones iniciales del ERE. Lo que sí parece más claro es el criterio de selección de los trabajadores que pueden ver extinguidos sus contratos en los próximos meses. A estos efectos, el CEO de Indra, Javier de Andrés, ha venido perfilando con los responsables directos de las distintas divisiones operativas las condiciones cualitativas y cuantitativas que establecerán el perfil del ajuste.

El primer denominador común de los futuros excedentes laborales comprenderá a aquellos empleados que lleven más de sesenta días fuera de la asignación de proyectos. En segundo lugar figuran los profesionales con baja “cargabilidad” y los trabajadores cuya tasa en muy superior a la requerida por el proyecto. El ajuste incluirá además los empleados con largos periodos imputados a formación interna y que no consiguen adaptar su perfil a las tecnologías demandadas. En última instancia, Indra atenderá también las valoraciones en la evaluación del desempeño y las dimensiones (competencia y capacidades) demostradas por cada trabajador a los largo de los dos pasado años.

El objetivo estratégico enunciado por la compañía se orienta a un ahorro de costes de entre 180 y 200 millones de euros, de los que 120 millones proceden precisamente de la reestructuración organizativa. Indra espera aumentar las ventas entre un 2,5% y un 4,5% en tasa anual desde los 2.938 millones registrados en 2014. El margen operativo previsto sobre ingresos crecerá entre un 10% y un 11% frente al 6,9% obtenido el pasado año. La compañía confía en cerrar el ejercicio 2018 con un ratio de deuda neta equivalente a una vez el beneficio operativo frente a las 2,5 veces de 2014. Todas estas previsiones fueron acogidas con gran satisfacción por los inversos y facilitaron que el valor en bolsa alcanzará ayer una subida superior al 17% para cerrar finalmente con una ganancia del 12,90%.

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