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El exceso de capital de la banca española no significa que vaya a abrir el grifo del crédito
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a santander le sobran 19.000 millones y a bbva, 13.000

El exceso de capital de la banca española no significa que vaya a abrir el grifo del crédito

Después del exceso de capital de 56.000 millones cosechado por la banca española en los test de estrés, el ciudadano se pregunta qué significa esto para él.

Foto: Sede del Banco de España en Madrid (EFE)
Sede del Banco de España en Madrid (EFE)

Después del exceso de capital de 56.000 millones cosechado por la banca española en los test de estrés, el ciudadano se pregunta qué significa esto para él. Sobre todo, si se va a traducir en que los bancos por fin van a abrir el grifo del crédito a familias y empresas. La respuesta es que no necesariamente. Como dijo ayer el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, una situación sólida de solvencia es una condición necesaria pero no suficiente para que vuelva el crédito a la economía. Hacen falta otras –básicamente una recuperación económica contundente– que distan mucho de estar claras.

"Este ejercicio nos coloca en mejor posición para que el sector dé más crédito si se dan las condiciones de reactivación económica, mejoras de exportaciones, etc., estamos mejor que antes. Pero la reactivación del crédito es un asunto complejo. Aprobar es una condición necesaria, pero no suficiente", aseguró ayer Linde en rueda de prensa para presentar los resultados del examen a la banca europea. El gobernador aprovechó incluso para lanzar una pullita al Gobierno al incluir dentro de los factores determinantes para la reactivación del crédito la política fiscal.

El subgobernador, Fernando Restoy, añadió que estos resultados deben contribuir a que los mercados de financiación se normalicen, lo que reducirá el coste que las entidades trasladan a sus clientes, y que la Unión Bancaria pretende la desaparición de la fragmentación de los mercados financieros europeos (que actualmente impone a los países periféricos unos costes de financiación mayores que a los demás).

Vídeo: Rueda de prensa de Luis María Linde


Desde Fráncfort, el vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio, coincidió en esta interpretación. Aseguró que este ejercicio "garantiza que la recuperación económica no se va a ver afectada en lo sucesivo por restricciones de crédito". Es decir, se mostró convencido de que servirá para que las entidades reabran el grifo del crédito y no sean un freno para la recuperación. Pero matizó que esa reapertura del crédito dependerá también de que exista una demanda solvente, esto es, de que haya clientes al otro lado de la ventanilla. La "firmeza" y la "exigencia" de las pruebas son la clave, a su juicio, para que la banca deje atrás las dudas y pueda desempeñar su papel de impulsor de la recuperación.

Los analistas van más allá y consideran que hace falta mucho más que los test de estrés para que vuelva a fluir el crédito no sólo en España, sino en toda la zona euro. Así, Berenberg opina que "los verdaderos problemas seguirán sin resolverse: a medida que la debilidad económica se agrave, las pérdidas ocultas (y los déficits de capital) del sistema deben cristalizar, lo que dañará su rentabilidad". Royal Bank of Scotland añade que "los bancos europeos todavía tienen demasiado poco capital: en torno al 3% de sus balances [el ratio de capital no se mide sobre el activo total, sino sobre los activos ponderados por riesgo, muy inferiores]. La calidad del capital también sigue siendo cuestionable en la periferia, dada la confianza en los activos fiscales (DTA). La escasez y la baja calidad del capital siguen siendo los mayores cuellos de botella que impiden una recuperación del crédito".

Excesos de capital con sorpresas

En todo caso, la banca española ha superado los test de estrés con un exceso de capital de 56.046 millones respecto a la exigencia para aprobar en el escenario adverso del test de estrés (ratio de capital del 5,5%). Como es lógico, los mayores superávits se dan en los dos grandes: Santander y BBVA. Aunque el del primero es mayor –19.410 millones frente a 13.223 del banco que preside Francisco González–, en términos relativos el segundo es más importante, ya que Santander tiene unos activos ponderados por riesgo (APR, el denominador de la ratio de solvencia) de 540.248 millones contra los 344.740 de su eterno rival.

Por detrás aparecen las dos antiguas grandes cajas: La Caixa, donde el exceso de capital alcanza 6.776 millones, y BFA-Bankia, con 4.763. En el tercer escalón se cuela Kutxabank, la entidad que mejores notas ha sacado en el examen, con un superávit de 2.300 millones que la sitúa por delante de las que ocuparían ese puesto por cuota de mercado: Sabadell, que presenta un superávit de 2.265 millones, y Popular, con 1.756. También se coloca por encima de lo que le correspondería a Bankinter, con un exceso de 1.353 millones, por delante de Unicaja, a la que le sobran 1.140.

Por debajo de los 1.000 millones se sitúan NCG Banco (ahora Abanca) con 814, Ibercaja con 657, Cajamar con 592, BMN con 531, Catalunya Banc con 444 y Liberbank (que suspende la revisión de los activos, AQR, pero aprueba el test de estrés) con 22.

Después del exceso de capital de 56.000 millones cosechado por la banca española en los test de estrés, el ciudadano se pregunta qué significa esto para él. Sobre todo, si se va a traducir en que los bancos por fin van a abrir el grifo del crédito a familias y empresas. La respuesta es que no necesariamente. Como dijo ayer el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, una situación sólida de solvencia es una condición necesaria pero no suficiente para que vuelva el crédito a la economía. Hacen falta otras –básicamente una recuperación económica contundente– que distan mucho de estar claras.

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