asegura no tener prisa para cubrirla

Ibercaja tropieza en su ampliación por el desplome de Espírito Santo en bolsa

Ibercaja ha tropezado con un obstáculo imprevisto cuando parecía tenerlo todo de cara para realizar una ampliación de capital de 300 millones previa a su salida

Foto: Ibercaja tropieza en su ampliación por el desplome de Espírito Santo en bolsa

Ibercaja ha tropezado con un obstáculo imprevisto cuando parecía tenerlo todo de cara para realizar una ampliación de capital de 300 millones previa a su salida a bolsa. Se trata del desplome del portugués Espírito Santo tras su reciente ampliación de capital forzada por el agujero descubierto en sus cuentas. Esto ha provocado una oleada de desconfianza de los inversores hacia la banca mediana que dificulta las múltiples operaciones en marcha. Y eso se traduce en que los precios tendrán que ser bastante inferiores a los que pretendían obtener las entidades, incluyendo la aragonesa.

Según fuentes conocedoras de la situación, Ibercaja ha mantenido diversos encuentros con inversores tanto en Madrid como en Londres, y en principio recibió mucho interés dentro del apetito generalizado entre los inversores internacionales por el sector financiero español. Esta demanda le permitió planificar un bookbuilding en el que cada comprador podría solicitar una cantidad de títulos a un precio. Este sistema permitiría a la entidad que preside Amado Franco elevar el precio, incluso hasta obtener una vez su valor en libros.

Sin embargo, el hundimiento de Espírito Santo ha acabado con esos planes y los inversores exigen ahora un importante descuento sobre dicho valor en libros, que se encuentra en torno a 2.500 millones. "El mercado ha cambiado, ha pasado de ser un sellers' market, en el que el vendedor puede marcar precio por la fuerte demanda, a un buyers' market, en el que tiene que aceptar lo que le ofrezcan los inversores", explica una de las fuentes consultadas.

El presidente de Ibercaja, Amado Franco (d). (EFE)
El presidente de Ibercaja, Amado Franco (d). (EFE)

Un portavoz de Ibercaja admite que se están manteniendo encuentros con inversores de tipo exploratorio, pero niega que se haya llegado a discutir el precio, ya que la operación todavía no está en un estadio tan avanzado. Además, añade que la entidad no tiene prisa para realizar la colocación, puesto que dispone de cinco años para salir a bolsa y niega que esta ampliación de capital obedezca a una posible debilidad de cara a los próximos test de estrés. Asimismo, explica que Ibercaja no busca fondos especulativos sno inversores ponderados y estables en su capital.

Vuelve la desconfianza en las cajas

"Después de lo ocurrido con Espírito Santo, es difícil colocar una ampliación de una entidad pequeña, que no cotiza y no se sabe cuándo va a hacerlo, que es propiedad de una caja de ahorros con la mala imagen que tienen y con el temor a que pueda aparecer algún 'muerto' en el armario, como ha ocurrido con el banco portugués", explica otra de las fuentes. "La gente ahora mismo sólo se fía de los Santander y BBVA", añade.

Como se recordará, los problemas de Espírito Santo provienen del descubrimiento de una deuda no declarada de 1.200 millones en su holding matriz, lo que provocó la dimisión de su presidente y obligó al banco a realizar una ampliación a toda velocidad de 1.000 millones. El problema es que los que acudieron a esa operación han perdido el 35% de su dinero. El valor cotizaba a 1,111 euros el 10 de junio, el día antes de la operación, y cayó hasta 0,602 este lunes, 30 de junio. Es decir un desplome del 45,81%, aunque su precio ha rebotado en los últimos días hasta los 0,723 euros en que cerró ayer. Actualmente, cotiza a unas 0,6 veces su valor en libros.

Bajar el precio o esperar

En principio, el momento elegido por Ibercaja para ampliar capital en 300 millones –operación encargada a JP Morgan, según informó el periódico Expansión– era muy adecuado, tras el éxito de la operación de 500 millones realizada por Liberbank y en puertas de una nueva colocación de un porcentaje del FROB en Bankia. En principio, la idea era vender acciones como paso previo a una futura salida a bolsa, en la que los que acudan ahora obtendrían plusvalías. Eso, teóricamente, obliga a fijar un precio reducido, lo que se conoce como 'prima de liquidez', ya que las acciones no podrán venderse hasta ese momento. Pero el apetito inversor habría permitido reducir al mínimo dicha prima.

Sin embargo, el problema de Espírito Santo ha dado al traste con estos planes. De hecho, toda la banca ha sufrido una importante corrección, que se ha cebado con las entidades más pequeñas. Ahora, Amado Franco debe elegir entre bajar el precio o esperar que vengan tiempos mejores. Su intención es la segunda, siempre que el BCE no diga lo contrario.

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