BANKINTER, CAIXA, SABADELL Y POPULAR ESTUDIAN PUJAR

El comprador de Barclays tendrá que asumir 1.400 millones además del precio que pague

La subasta de Barclays, para la que hoy se presentarán las ofertas no vinculantes, tiene elementos a los que tendrá que hacer frente el ganador aparte del precio.

Foto: El comprador de Barclays tendrá que asumir 1.400 millones además del precio que pague

La subasta de Barclays en España, para la que hoy se presentarán las ofertas no vinculantes, tiene un par de elementos a los que tendrá que hacer frente el ganador aparte del precio que pague por la filial del banco británico: una pérdida esperada sin provisionar de unos 400 millones y un incremento de capital de otros 1.000 para que la absorción de Barclays no deteriore su ratio de solvencia, según fuentes cercanas a la operación. Esto condicionará las ofertas en un proceso que, en cualquier caso, ha despertado bastante interés: Bankinter, La Caixa, Sabadell y Popular estudian pujar, aunque la red es mucho más adecuada para un competidor sin duplicidades.

Los grandes atractivos de Barclays España son un perfil de cliente de renta media-alta, del segmento de banca personal, y una de las carteras hipotecarias con menos morosidad de España, de tan sólo el 3,4%. Aunque también de las menos rentables, por los agresivos diferenciales que ofreció el banco británico durante la burbuja para competir con los españoles. A pesar de esta baja morosidad y de las fuertes dotaciones de sus créditos a empresas con problemas en los últimos años, su balance presenta una pérdida esperada de 400 millones superior a las provisiones, que tendrá que dotar el comprador (y posteriormente, si consigue recuperarlas, obtendrá un beneficio).

Las principales entidades españolas, salvo los dos gigantes, han estudiado el cuaderno de venta y se plantean hacer ofertas no vinculantes, aunque sea sólo para espiar a la competencia

Esta cantidad es la que sería objeto de EPA si se tratara de una entidad nacionalizada: el EPA (esquema de protección de activos) es una garantía por la que el vendedor asume la mayor parte de la pérdida real que se produzca en esa cartera. Aquí la matriz de Barclays no ofrece ninguna garantía, por lo que los candidatos restarán esa pérdida esperada del precio que pongan en sus ofertas. O se comprometerán a asumirla ellos si quieren ser agresivos en precio porque tengan mucho interés en la red de esta entidad.

Otro elemento con el que muchos no suelen contar en este tipo de procesos es que la adición de los activos de la entidad comprada en el balance de la compradora eleva sus necesidades de capital si no quiere que su solvencia se deteriore. En el caso de Barclays, hablamos de unos activos totales de unos 20.000 millones que se quedan en unos 10.000 en términos de activos ponderados por riesgo (APR), que son los que cuentan para la ratio de capital. Como el nuevo estándar internacional de capital es del 10%, eso supone 1.000 millones más, que el comprador tendrá que generar con sus beneficios, con venta de activos, con una ampliación de capital o con el exceso sobre ese porcentaje que presente en la actualidad.

Una red con sin complementariedad para los grandes

Para rentabilizar estos gastos, el comprador tiene como principal arma las sinergias con su propia red y la reducción de costes. A este respecto, y pese a haber cerrado más de la mitad de su red desde 2010 –incluyendo la práctica totalidad del antiguo Zaragozano–, Barclays tiene 271 oficinas y 2.100 empleados en plantilla, con alrededor de un 40% de ellos en servicios centrales. Esto significa que sus gastos de explotación son muy elevados y que el ganador de la puja tiene bastante margen para recortarlos. 

Más complicadas son las sinergias. Este cierre de sucursales en los últimos años ha reducido su presencia a las grandes ciudades y, dentro de ellas, a las ubicaciones más premium... que es donde ya están todos los bancos españoles. Por tanto, para éstos la red de Barclays supone grandes duplicidades y muy poca complementariedad. De ahí que algunas de las fuentes consultadas expliquen que es mucho más atractiva para entidades sin presencia en España -como las andorranas-, otras que acaban de entrar pero necesitan crecer para tener masa crítica –Banesco o Apollo a través de EVO, que ya intentó comprar oficinas de Catalunya Banc– o entidades especializadas en banca personal y privada pero con una red de escasa dimensión –Espírito Santo o Banca March–.

Aun así, las principales entidades españolas, salvo los dos gigantes, han estudiado el cuaderno de venta y se plantean hacer ofertas no vinculantes, aunque sea sólo para espiar a la competencia. Se trata de CaixaBank que ha reconocido públicamente que va a participar, Bankinter, Sabadell y Popular. Si finalmente se deciden, este jueves deben retratarse.

Empresas
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios