COMPRAN LA DEUDA DE LA CIUDAD FINANCIERA

El polémico magnate británico Tchenguiz se convierte en el nuevo casero de Botín

Los hermanos Tchenguiz, el mayor inversor inmobiliario de Londres, han comprado gran parte de la deuda del propietario de la Ciudad Financiera de Banco Santander

Foto: El magnate Vincent Tchenguiz (c) posa con parte de su equipo legal. (Reuters)
El magnate Vincent Tchenguiz (c) posa con parte de su equipo legal. (Reuters)

Emilio Botín tiene un nuevo casero, un nuevo dueño al que pagar el alquiler de la Ciudad Financiera Banco Santander. Según han indicado varias fuentes financieras, los hermanos Tchenguiz, los mayores inversores inmobiliarios de Londres, han comprado gran parte de la deuda que ha sido comercializada en el mercado secundario por varios de los bancos que apoyaron la venta de la sede de la entidad española al fondo Proinvest por 1.900 millones de euros.

Fuentes del sector señalan que el paquete de 400 millones de euros del que, a finales del pasado año, se deshicieron los acreedores de Proinvest, tal y como publicó El Confidencial, ha pasado a manos de Robert y Vincent Tchenguiz. Unos magnates de origen iraní que fueron arrestados y acusados por la oficina británica antifraude, la Serious Fraud Office (SFO), de participar en la bancarrota de un banco islandés, con el consiguiente daño a miles de ciudadanos ingleses.

Los tycoons, como se les conoce en el Reino Unido, fueron absueltos de tal inculpación. Más aún, para limpiar la reputación de sus nombres, iniciaron una batalla legal contra la SFO a la que le han reclamado y ganado 300 millones de libras esterlinas. Conocidos por su amor por los coches de lujo, los yates y sus fiestas con lo más granado de la élite internacional, modelos incluidas, los hermanos Tchenguiz ya estuvieron a punto de entrar en la Ciudad Financiera en 2010 cuando negociaron la adquisición de una parte de la deuda que estaba en manos de The Royal Bank of Scotland (RBS).

Aquella operación, instrumentalizada a finales de 2010, contaba con el respaldo de Aabar, el vehículo inversor del Gobierno de Abu Dabi, la misma firma del fondo soberano del emirato que compró una participación del 5% en Banco Santander Brasil. Pero de la citada transacción, anunciada por Financial Times, nunca llegó a saberse si finalmente se había concretado porque RBS ha asegurado recientemente que no había vendido su participación en el préstamo sindicado.

La Ciudad Grupo Santander, en Boadilla del Monte, Madrid. (Archivo)
La Ciudad Grupo Santander, en Boadilla del Monte, Madrid. (Archivo)
La entidad escocesa nacionalizada fue la que, junto con HNH Nordbank y Bayerische Landesbank (Bayer LB), lideró la línea de financiación de la que en 2008 fue la mayor operación financiera de la historia. Los compradores fueron Glenn Maud y Derek Quinlan, los gestores de Proinvest, un fondo que tres años más tarde se fue a la quiebra y que ha acabado en manos de Grant Thornton. Lo más curioso es que los hermanos Tchenguiz tienen abierta una demanda millonaria contra la consultora por haber emitido varios informes que fueron utilizados por la SFO para inculparlos por el presunto fraude en la quiebra del banco islandés.

Aunque es muy difícil concretar la fortuna de estos inversores, diversos medios británicos aseguran que el imperio Rotch llegó a tener 800 edificios de oficinas y 300.000 viviendas en el pico de la burbuja inmobiliaria. El estallido de la crisis les afectó de lleno y les obligó a vender activos para desapalancarse, ya que sus operaciones las hacían con un alto porcentaje de deuda. Ahora también tendrán parte de la Ciudad Financiera del Banco Santander, que Emilio Botín vendió por 1.900 millones con la condición de quedarse como inquilino hasta 2048.

Del éxito al fracaso

Mapa de ubicación

La sede central del primer grupo bancario español, sita en Boadilla del Monte, fue adquirida por Proinvest entre enero y septiembre de 2008 por 1.900 millones. La operación, anunciada a principios de ese año, tardó en concretarse por los problemas del fondo inmobiliario para obtener la financiación. La idea del comprador era titulizar los derechos de cobro del alquiler de Ciudad Financiera, ya que la adquisición incluía la permanencia durante 40 años del Banco Santander en el complejo de oficinas.

Pero con el estallido de la burbuja financiera, Proinvest no consiguió levantar el dinero a través de emisiones de deuda y tuvo que recurrir a un crédito bancario sindicado liderado por The Royal Bank of Scotland, HNH Nordbank y Bayerische Landesbank (Bayer LB). Finalmente, en septiembre, cerró una transacción que se ha convertido en una pesadilla para los primeros compradores, pero que puede ser una gran oportunidad para los cazadores de gangas. 

Fuentes de Banco Santander han declinado hacer ningún comentario sobre la información al asegurar que la entidad no tiene ninguna exposición acreedora a Proinvest y que desconoce los movimientos accionariales en el fondo.

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