en un artículo en 'el país'

Malestar del Gobierno con Jaime Botín tras comparar al PP con el Ku Klux Klan

Moncloa no quiere dar pábulo a las críticas de Jaime Botín, pero algunos ministros están muy molestos por lo que estiman una rabieta del antiguo banquero

Foto: Fotografía de archivo de Jaime Botín
Fotografía de archivo de Jaime Botín

Distintos miembros del Gobierno, y en concreto algunos ministros del área económica, se han sentido especialmente molestos tras las acusaciones vertidas por el expresidente de Bankinter, Jaime Botín, en su último artículo publicado el pasado sábado en el diario El País. Se da la circunstancia que el escrito coincidía con la información difundida ese mismo día sobre la negativa del ministro Luis de Guindos a admitir el recurso de Jaime Botín contra la multa de 700.000 euros impuesta en octubre por la CNMV.

En calidad de alumno de la Escuela de Filosofía, el antiguo presidente de Bankinter durante los años 1986 a 2002 descargó toda su artillería retórica contra lo que él mismo definió como “actuaciones de la derecha política”. Botín se refirió de manera expresa al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y de manera indirecta a los titulares de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y de Educación, José Ignacio Wert, en una dura diatriba en la que denunciaba sin ningún pudor los más recientes proyectos legislativos aprobados en Consejo de Ministros.

La ley de educación o la más reciente sobre el aborto fueron sometidas al escrutinio del antiguo banquero con apelaciones al más riguroso sentido socrático como forma de exponer la falta de libertades y la estrategia de recortes adoptadas por el actual partido gobernante en España. Ni que decir tiene que la política económica sirvió como denominador común en todo el desarrollo de un artículo que termina confundiendo o identificando, según se mire, al PP con el Tea Party, “los herederos del Ku Klux Klan”, al decir de Jaime Botín.

Gallardón, Wert y Morenés, en el pleno del Congreso. (EFE)
Gallardón, Wert y Morenés, en el pleno del Congreso. (EFE)
El Gobierno no ha querido pronunciarse de manera oficial sobre lo que extraoficialmente se considera “un vituperio panfletario surgido desde un resentimiento poco confesable”. En medios cercanos al Ministerio de Economía admiten el estupor con que los responsables del departamento han encajado la acerba crítica del mayor de los Botín, incluyendo con cierta sorna el envoltorio del artículo que se arropa bajo la marca de la citada Escuela de Filosofía: “Quizá haya querido demostrar su profundo conocimiento de Sócrates y no se le ha ocurrido cosa mejor que sacudir con saña al Gobierno”, señalan las citadas fuentes.

En Moncloa intentan correr un tupido velo por aquello de no hacer aprecio, pero entre los colaboradores del presidente Rajoy existe la convicción de que este tipo de agitaciones propagandísticas esconden posiciones muy personales que en el caso que ocupa tienen su razón de ser en la “infracción muy grave” con la que la CNMV calificó hace unos meses la conducta de Jaime Botín. Aunque correlación no implique causalidad, lo cierto es que la sanción impuesta por el regulador de los mercados al que fuera titular de Bankinter durante dieciséis años pesa como una losa sobre su reputación.

Una mancha indeleble por ocultar información relevante

Al fin y al cabo, la resolución del organismo que preside Elvira Rodríguez, ahora ratificada por el Ministerio de Economía, supone una mancha indeleble en la imagen de un banquero al que se acusa de ocultar información relevante al mercado. Aparte de la multa económica, la CNMV afea la actitud de Jaime Botín por no informar de su verdadera participación en Bankinter. El financiero mantuvo en secreto su posición como primer accionista de la entidad hasta que en el año 2010 no tuvo más remedio que admitir la existencia de una participación del 8% una vez que su familia se vio obligada a regularizar la situación fiscal de unas cuentas en Suiza que formaban parte de la célebre lista Falciani.

La presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez. (EFE)
La presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez. (EFE)
Hasta entonces, la participación de Jaime Botín como hombre fuerte en Bankinter se estimaba en el 16,3%, cuando en realidad superaba el 24%, lo que otorgaba al entonces presidente de la entidad unas prerrogativas con las que no contaban ninguno de los otros potenciales inversores. La CNMV entendió que esta información errónea perjudicó gravemente los intereses de Crédit Agricole en su intento por hacerse con el control de Bankinter en 2007. La entidad francesa terminó tirando la toalla tras haber alcanzado una cuota accionarial superior al 20%, pero en todo caso inferior a la participación desconocida, aunque más significativa, en poder de Jaime Botín.

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