El justiprecio de YPF es sólo una 'cuenta a cobrar' de 5.000 millones $ a partir de 2018
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SORIA MUESTRA SU RESPALDO EN PÚBLICO A BRUFAU

El justiprecio de YPF es sólo una 'cuenta a cobrar' de 5.000 millones $ a partir de 2018

El justiprecio de 5.000 millones de dólares por YPF se pagará a partir de 2018. El Gobierno se encomienda a Brufau para que negocie garantías reales de cobro

Foto: El presidente de Repsol, Antonio Brufau (i) y el ministro de Industria,  José Manuel Soria, se saludan. (EFE)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau (i) y el ministro de Industria, José Manuel Soria, se saludan. (EFE)

El ministro de Industria, José Manuel Soria, escenificó ayer en la propia sede de Repsol el respaldo del Gobierno al presidente de la petrolera española, Antonio Brufau, ante la misión que tiene por delante para hacer bueno el acuerdo de principio con Argentina. El justiprecio negociado en Buenos Aires el pasado lunes se considera como una simple ‘cuenta a cobrar’ por valor de 5.000 millones de dólares pagaderos en seis plazos a partir del año 2018. La deuda tiene un interés o cupón del 8,75% anual devengado a partir de 2015.

Fuentes oficiales consultadas por El Confidencialreconocen que la negociación pilotada por Soria con su colega argentino, Axel Kicillof, es sólo el primer paso de un camino que todavía tiene mucho recorrido por delante. El Ministerio de Industria destaca que el conflicto político con Argentina se ha desbloqueado después de la ‘guerra fría’ generada a partir de la expropiación de YPF: “No obstante, a partir de este momento es fundamental rematar el preacuerdo con el fin de asegurar los intereses societarios de Repsol”, admiten en medios gubernamentales.

El acuerdo político dará paso ahora a una negociación empresarial donde la petrolera que preside Brufau tendrá que batirse el cobre con los dirigentes del Gobierno que encabeza Cristina Kirchner para despejar cualquier riesgo de solvencia en Argentina. El compromiso de pago es algo largo de fiar y el consejo de administración de Repsol no puede admitir que el justiprecio sea abonado ‘tarde, mal o nunca’ como consecuencia de alguna contingencia ajena a la voluntad de los negociadores españoles.

Brufau manifestó en su día que “un mal acuerdo no puede servir para resolver un buen pleito” y no ha tenido por menos que valorar ‘positivamente’ el convenio que el ministro de Industria se trajo de Buenos Aires a principios de semana. Gracias a este certificado de calidad, el consejo de administración de la petrolera respaldó de manera unánime la gestión encabezada por Soria,no sin antes cuestionar los pormenores de un pacto que están todavía por resolver.

Cristina Fernández (d), el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido (c), y Axel Kicillof.El ministro Kicillof no ha querido entrar en detalles y se ha limitado a asegurar verbalmente su voluntad para compensar a Repsol de “manera justa y razonable”. La petrolera española ha nombrado, por si acaso, a un banco de inversión como Deutsche Bank para curarse en salud ante la ronda de conversaciones que se avecina. El Gobierno argentino parece reacio a designar un interlocutor financiero de representación, por lo que las negociaciones se llevarán a cabo con los propios técnicos designados internamente por la Casa Rosada.

Las garantías que busca Repsol

La multinacional española necesita que los bonos del Tesoro argentino aseguren el valor de mercado de los 5.000 millones de dólares comprometidos y dispongan de garantía para su transmisión a terceros. Repsol pide que dichos activos gocen de plena liquidez y puedan hacerse efectivos en moneda convertible, libremente disponible, y sin costes fiscales. La formalización del acuerdo servirá como laudo transaccional anteel tribunal internacional de arbitraje del Ciadi y ambas partes darán por zanjado el conflicto con la renuncia expresa a cualquier acción o procedimiento legal.

El margen de maniobra de Repsol está condicionado claramente porque en estos momentos no es previsible una marcha atrás que implicaría la desautorización del ministro de Industria y, por ende, de todo el Gobierno español. Antonio Brufau sabe a lo que atenerse y, por eso mismo, el propio José Manuel Soria se ha apresurado a mostrar su más galante política de gestos apoyando ayer en público al presidente de la petrolera española.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau. (EFE)Ni el ministro ni el titular de Repsol quisieron hacer declaraciones, entre otras razones porque después de las tensiones vividas con el caso YPF sobran ya las palabras. Eso sí, ambos se fotografiaron juntos en una demostración ilustrada de la necesidad que obliga a uno y otro para que España pueda llevar a buen puerto el principio de acuerdo con Argentina.Los que pensaban que Brufau tendría lista su dimisión han vuelto a equivocarse porque, como aseguran en medios oficiales del Gobierno, “si hayalguien indispensable ahora dentro deRepsol este no es otro que su actual presidente”.

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