SE ABRE LA LUCHA POR EL CONTROL DEL PARTIDO

Los tres barones provinciales se disputarán el "nuevo PP" valenciano

"Hace falta un nuevo PP en la Comunitat Valenciana, y yo no puedo ser su cara". El presidente de la Generalitat y del PPCV, Alberto Fabra, abrió este martes la batalla por el control del partido

Foto: El presidente del PPCV, Alberto Fabra. (EFE)
El presidente del PPCV, Alberto Fabra. (EFE)

"Hace falta un nuevo PP en la Comunitat Valenciana y yo no puedo ser su cara". El presidente de la Generalitat y del PPCV, Alberto Fabra, abrió este martes la batalla por el control del partido tras la dura derrota electoral en las municipales y las autonómicas. Fabra, que ha optado por no dimitir ni forzar un congreso extraordinario, se mantendrá al frente de la formación hasta pasadas las elecciones generales pero no se volverá a presentar. "Hay que reforzar la estructura del partido, que está muy dañada, para ganar las generales", dijo para justificar su decisión.

Pero lo cierto es que en el fondo de la dimisión diferida de Fabra está la lucha por el control del partido. En esa batalla que se inicia ahora hay al menos varios nombres que jugarán fuerte sus bazas. Se trata de los tres presidentes provinciales, Javier Moliner de Castellón, Vicente Betoret de Valencia y José Císcar de Alicante. A ellos se unirá posiblemente la persona a la que señale Fabra. Aunque el líder de los populares valencianos no ha conseguido en sus algo más de tres años de mandato labrarse una facción interna fuerte, fuentes del partido consideran que tratara jugar alguna carta. 

Por partes. El que mejor tiene consolidada su posición es Javier Moliner. El actual presidente de la Diputación de Castellón es el único que tiene garantizado continuar al frente de una institución relevante en la Comunitat Valenciana tras la debacle. Moliner, que supo romper con su mentor Carlos Fabra sin romper el partido, controla la provincia. Aunque es la que menos peso tiene de las tres, su posición institucional le refuerza.

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Moliner es de los que ha avalado la decisión de Fabra de atrasar el debate interno.Según las mismas fuentes, el hecho de que no haya una dirección regional fuerte durante los próximos meses le garantiza un ascendente sobre las decisiones que se vayan adoptando en el seno del partido. 

Más distanciado está José Císcar. El actual vicepresidente del Consell y presidente del PP de Alicante rompió con Fabra hace tiempo, cuando el líder popular abrazó a los restos del campismo para consolidarse. Císcar optaba a presidir la Diputación de Alicante, que se daba por segura. Pero los malos resultados le dejan a la espera de que Ciudadanos le apoye, siquiera sea con su abstención, en su pugna por la Diputación de Alicante. 

Si logra ese puesto, Císcar verá reforzada su posición de cara al debate sucesorio que se planteará en el congreso ordinario. De no lograrlo, las dudas sobre su poder orgánico serán mayores. 

Donde el panorama está más abierto es en Valencia. Con la defenestración de Alfonso Rus, presidente del PP de Valencia suspendido de militancia por un supuesto caso de corrupción, los restos de su poder -estimado en un 70% de la provincia- los debe recoger su heredero provisional Vicente Betoret.

María José Catalá podría convertirse en la nueva líder del PP valenciano. (EFE)
María José Catalá podría convertirse en la nueva líder del PP valenciano. (EFE)

Betoret tendrá que luchar por lograr un puesto relevante en la nueva legislatura y no podrá ser la Diputación de Valencia, a la que el PP no puede aspirar. Según fuentes del partido consultadas por El Confidencial, al margen de aglutinar al lusismo, Betoret deberá luchar por ser el portavoz del grupo parlamentario popular en Les Corts, puesto para el que está descartado el propio Fabra.

Pero esa batalla será dura, puesto que todas las familias tratarán de imponer a un candidato propio. De hecho, es en este terreno en el que Fabra podría jugar su carta de señalar a un sucesor o sucesora. Las fuentes del PPCV consideran que la actual consellera de Educación y portavoz del Consell, María José Catalá, podría ser la elegida. 

Sin embargo, ni Alicante ni Castellón verían con buenos ojos ese nombramiento, ya que supondría reforzar a un rival complicado. Aunque Català no tiene un fuerte vínculo en el partido, su capacidad política es temida por todos. 

Además, habrá que tener en cuenta en toda esta cábala la posibilidad de que otros responsables del partido al margen de Fabra tengan que apartarse de la primera línea. "Habrá otros que, como yo, no podrán ser la imagen del nuevo PP", advirtió el presidente. 

Todas estas opciones se ponen sobre la mesa con el supuesto de que Fabra consiga que las hostilidades no se desaten de forma cruda antes de que llegue el congreso ordinario, no antes de enero. Una posibilidad que en los sectores más críticos con el presidente se considera complicada, ya que ni aun teniendo la autoridad de ser presidente de la Generalitat, Fabra ha conseguido imponer una paz duradera en el PPCV. 

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