INGRESA MÁS DE 5 MILLONES VÍA AFILIADOS

La explosión de Vox en las urnas también se traduce en dinero: tres millones de euros más

El Comité Ejecutivo Nacional del partido debe decidir ahora a qué montante renuncia para seguir con sus principios de no generar gasto al Estado, como asegura que hizo en las andaluzas

Foto: Rueda de prensa del presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
Rueda de prensa del presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

La cuestión monetaria nunca ha supuesto demasiado problema para los dirigentes de Vox. Una y otra vez, aún hoy, aprovechan cualquier momento para recordar que hace apenas unos meses Santiago Abascal y Javier Ortega Smith recorrían las plazas de los pueblos megáfono en mano para 'predicar' sobre una caja de frutas antes unas pocas decenas de personas. No había para más y se jactan de haber hecho política en esas circunstancias.

Ahora el panorama es bien diferente. Con más de 52.000 afiliados que abonan una media de nueve euros al mes, las arcas del partido están a rebosar. La formación recibe por esta vía -que representa el 80% de su financiación- más de 470.000 euros todos los meses, 5,5 millones al año, unas cifras que superan a las de algunos rivales más grandes y que dan para mucho en una fuerza política que no llega a las 60 nóminas en plantilla y cuyo gasto más elevado son los algo más de 20.000 euros que desembolsa al mes por su sede central, el más bajo de todo el panorama nacional. Esta capacidad económica ha permitido a la formación hacer una última campaña electoral sobrada, con un despliegue que no reparaba en medios (decenas de pantallas en Vistalegre o la bandera más grande del mundo son algunos ejemplos).

Lejos quedan los tiempos en los que Vox no tenía ni para alquilar un hotel en la noche electoral, como ocurrió el pasado 26 de mayo, durante la jornada de los comicios municipales y autonómicos. El partido se había gastado todos sus fondos en la campaña de las anteriores generales, que le costaron un millón de euros debido a la gran cantidad de actos que organizó por todo el país y que concluyeron apenas un mes antes, el 28 de abril. Tuvo que tirar entonces de imaginación para llevar a cabo actos baratos y que tuvieran repercusión.

Visitas a comercios, contactos con empleados de fábricas, fiestas en discotecas con jóvenes, encuentros en explotaciones ganaderas, reuniones con asociaciones vecinales o agrupaciones empresariales... Todo valía para suplir la falta de dinero. El partido estaba ya en las instituciones, pero aún no se había consolidado. Al menos así lo veían los bancos, que no prestaban dinero a la formación ni siquiera después de que esta hubiera obtenido 24 diputados en el Congreso. Había que demostrar algo más. Para más inri, no había recibido todavía los fondos procedentes de las subvenciones por gastos electorales, ni por las generales ni por las andaluzas.

Abascal en el improvisado atril de la calle Bambú durante la noche electoral. (Reuters)
Abascal en el improvisado atril de la calle Bambú durante la noche electoral. (Reuters)

Desde Vox anunciaron que renunciarían a parte de estas ayudas "por principios". Aseguraron que desistirían de cobrar, en concreto, el 70% de estas subvenciones, que tan solo aceptarían el montante correspondiente a sufragar los sueldos de casi media decena de personas que conforman el grupo parlamentario de la cámara andaluza. Nada estaba decidido aún sobre los 24 diputados que luego obtuvo en el Congreso, que ahora se han convertido en 52. Por este último concepto, según la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, Vox debería recibir más de tres millones de euros.

Específicamente, algo más de dos millones por los 3.640.063 votos obtenidos en los comicios del pasado 10 de noviembre más 770.484 por los 52 escaños (14.817 por cada asiento obtenido en la cámara baja). Si el partido continúa con esos principios anunciados meses atrás, debería renunciar a parte de ese montante, extremo que según fuentes del partido aún tendrá que decidir el Comité Ejecutivo Nacional de la formación cuando se reúna en los próximos días.

En la campaña de las andaluzas, el partido debería haber recibido -según ley- 611.000 euros (23.035 por cada escaño obtenido y 0,85 euros por voto) para sufragar el coste de la campaña. Sin embargo, según explicaron desde Vox, la formación solo gastó 147.000 euros en la campaña electoral de aquellas autonómicas, por lo que decidió no cobrar más de ese dinero. Entendían que esa decisión seguía el espíritu de la norma y que lo contrario era aprovecharse del sistema. "El problema es que en general todos los partidos gastan el máximo subvencionable por sistema", justificaron.

Tras la obtención de los 24 diputados en las elecciones del 28 de abril, desde Vox explicaron que tenían la idea de seguir con el mismo criterio y renunciar al dinero que no se haya gastado en campaña, tanto en la de las generales como en la de las municipales. "El objetivo es que Vox se autofinancie", resumían antes de señalar que el punto 82 del documento '100 medidas para la España viva', que vino a resumir el programa electoral, expresaba claramente que la intención del partido era acabar con esas vías de financiación basadas exclusivamente en el dinero proporcionado por el Estado.

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