las negociaciones para formar gobierno

El PP ve una mano negra para dificultar la investidura en el caso de los votos huérfanos

En el Grupo Popular han pasado de un primer reconocimiento de tener apoyos nacionalistas al 'quid prodest' por el uso del PSOE de las papeletas extra para elegir la Mesa del Congreso

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al término de la sesión constitutiva del Congreso de la XII Legislatura. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al término de la sesión constitutiva del Congreso de la XII Legislatura. (EFE)

La XII Legislatura ha arrancado en el Congreso con menos espectáculo que la anterior, pero con más misterio. Colea en la Cámara el caso de los 10 votos de más, y la mayoría sin padre reconocido, obtenidos por los vicepresidentes y secretarios de la Mesa propuestos por el PP y Ciudadanos, y nace el de la indignación por ello de sus directos beneficiarios. Visto lo bien que le han venido a Pedro Sánchez los inesperados apoyos nacionalistas en la citada votación para escaquearse de la llamada a colaborar en la gobernabilidad (abstención), en el Grupo Popular repiten el conocido 'quid prodest' (a quién beneficia) de Medea: ven una mano negra para malmeter ante la investidura.

Los 10 votos de más serán un secreto hasta el final. Solo los diputados que escribieron los nombres en la correspondiente papeleta lo pueden saber. El PNV niega que sus cinco diputados apuntaran apellido alguno en sus papeletas, en la antigua Convergència comentan que entre los suyos (ocho) "hubo de todo" y a Ana Oramas, de Coalición Canaria, se le atribuye dar versiones diferentes.

El PP ve una mano negra para dificultar la investidura en el caso de los votos huérfanos

En fuentes del Grupo Popular insisten en que pidieron ayuda a los nacionalistas, pero que no tenían compromiso alguno de apoyo directo a los vicepresidentes, solo apalabrada la garantía con los catalanes de que la candidatura de Ana Pastor saldría sin problemas con su voto en blanco. Dan a entender que conocen el origen de la mitad de esos 10 votos huérfanos, pero no de todos. "¿Y si ERC (nueve diputados) o alguien de 'la izquierda' ha querido enredar con sus papeletas?", se preguntan. De hecho, sin los avales 'añadidos', el resultado de la elección hubiera sido exactamente el mismo. En la Mesa constituida tras el 20-D también 'sobraron' 4 votos y no se le dio mayor importancia.

El Grupo Popular no ha obtenido beneficio alguno y el portavoz parlamentario, Rafael Hernando, dio por hecho (y con satisfacción) la noche del día de autos, en 'La Linterna' de la Cope, que los votos extras procedían de Convergència, del PNV y de Coalición Canaria.

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El caso de los apoyos nacionalistas ha servido al PSOE para indicar a Rajoy que busque sus apoyos para la investidura en vez de la abstención socialista, y a Ciudadanos para hacerse el ofendido y amenazar al PP con cambiar su anuncio de abstención en dos tiempos por el no definitivo. Como si se creyeran que Rajoy ha pactado con el partido de Artur Mas, quiera hacerlo o pueda hacerlo. Y no supieran que ese tipo de votaciones forma parte de los ritos de la negociación e intercambio de apoyos de la vida parlamentaria.

La reacción de Ciudadanos ha sorprendido en el Grupo Popular por excesiva. En dichos medios aseguran que Ciudadanos sabía que iban a pedir apoyo a los nacionalistas para garantizar los nombramientos previstos. El vicepresidente primero, el riverista Ignacio Prendes, destacó en la clasificación final gracias a los 10 votos misteriosos y no puso ninguna pega.

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"Es un escándalo, he descubierto que aquí se juega", que decía el jefe de los gendarmes para cerrar el café de Rick en 'Casablanca'. Es el episodio que recuerdan en el PP para comentar la respuesta al caso de los jefes de Prendes. No se creen que la bisoñez de los de Rivera en las lides parlamentarias les permita sostener que la votación de un vicepresidente de la Mesa o la búsqueda de resquicios reglamentarios para que Convergència tenga grupo parlamentario (igual que ERC) supone que los independentistas de Mas puedan hacer presidente del Gobierno a Rajoy "o Rajoy negociar con ellos sobre la unidad de España". Su portavoz, Homs, sigue irreductible en el no al Gobierno del PP.

De momento, Ciudadanos es el único partido que se ha adelantado a proclamar su oposición a que la antigua CDC tenga grupo parlamentario propio en el Congreso. Populares, socialistas y podemitas sostienen que habrá que esperar al correspondiente informe de los letrados y al necesario consenso en la Mesa de la Cámara para tomar una decisión.

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