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Rajoy se escuda en Cospedal y Maíllo para aprobar su asignatura más difícil: las listas
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en Andalucía la batalla ha sido cruenta

Rajoy se escuda en Cospedal y Maíllo para aprobar su asignatura más difícil: las listas

En la lista por Madrid, la que elabora directamente el presidente del partido, han encontrado acogida Cristóbal Montoro y la resignada vallisoletana Isabel García Tejerina

Foto: María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy, durante la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP del 5 de noviembre. (EFE)
María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy, durante la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP del 5 de noviembre. (EFE)

Las listas electorales suelen ser sinónimo de imprecaciones y palabrotas en un ejercicio indisimulado de cabreo y rebelión. Especialmente en el centro derecha, que todavía se articula en torno a las siglas PP. Decididamente, los asuntos 'ad hominem' que tienen que ver con nombres y apellidos, sobre todo cuando hay intereses personales en juego, no son la asignatura predilecta de Mariano Rajoy, ni siquiera en la que aspira (a sus años) a sacar un triste aprobado.

En efecto. Al final, las “temidas listas”, el terrible dolor de cabeza del que solía hablar el fundador Fraga, han sido para el presidente del partido como una cucharada de aceite de ricino que antes habían probado la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y el vicesecretario general de Organización, Fernando Martínez Maíllo. Finalmente, un jefe de partido siempre encuentra escuderos en forma de escudos a los que poder echar las culpas ante las airadas protestas de los que no han encontrado acomodo o consideran que van muy detrás.

No hay que olvidar las veces que Rajoy ha 'avisado' a los díscolos cuadros del centro derecha de que al final quien hace las listas es el presidente del partido

En este sentido, el trabajo llevado a cabo por el zamorano Maíllo es impagable. La orden por parte de sus comandantes en jefe era clara: "Lidia tú con los intereses de los distintos barones regionales y provinciales, y hazles ver al mismo tiempo la voluntad y el interés general del partido y de su dirección". No hay que olvidar en este contexto cuasi dramático en el PP las veces que Rajoy ha 'avisado' a los díscolos cuadros del centro derecha -y han sido unas cuantas- de que al final quien hace las listas es el presidente del partido, es decir, él, Mariano Rajoy.

Tampoco Cospedal ha sido ajena a determinadas escabechinas. Venía desde hace meses con la guadaña levantada. Y tampoco es lo mismo un mensaje de un barón que de otro. Sobre todo, tal y como bajan las agua por el Partido Popular y sus perspectivas electorales, que anuncian una pérdida mínima de entre 30 y 40 escaños.

Extremadura, Andalucía, Valencia y Castilla y León

La lucha esencial por los primeros puestos de las listas al Congreso de los Diputados se ha producido en cuatro comunidades autónomas, donde sus jefes regionales han querido demostrar a Génova 13 quién está al mando. En Extremadura, José Antonio Monago y otros jefes provinciales esperaban al que fuera número tres del partido, Carlos Floriano, con el rotulador en la mano. No querían en modo alguno que encabezara la lista por Cáceres. Pero ahí estaba Cospedal blandiendo atributos y galones. Floriano irá de 'number one' por Cáceres. Ya le cortaron la cabeza y ahora no iba a dejar que se la rebanaran otros miembros.

Andalucía ha sido también uno de los territorios donde la batalla ha sido, está siendo, cruenta. Liquidar después de tantos años a Celia Villalobos, la vieja leona y aguerrida malagueña que entra a colmillo abierto cuando le tocan un pelo sus intereses particulares, no ha sido cosa menor. Máxime cuando su marido, el gurú Pedro Arriola, todavía despacha con el presidente. Los gritos de la Villalobos son ya parte de la historia del centro derecha español. Pero la jugada de Rajoy ha sido en doble 'g': gallega y gloriosa. Ha colocado a un compañero suyo de profesión, José María García Urbano, alcalde de Estepona, para llenar el hueco de la histórica Villalobos. Lo del exjuez Zoido de uno por Sevilla era algo que iba de suyo. Pero Juanma Moreno ha dejado su impronta, cosa que también hacía Javier Arenas en sus buenos tiempos, sí, pero de otra forma.

Isabel García Tejerina, la niña mimada del presidente, quedaba fuera ante el empuje a la chita callando de Tomás Burgos, un secretario de Estado

En la Comunidad Valenciana ha habido más que palabras. La llegada de Isabel Bonig se ha notado, sin duda, pero lo más difícil ha sido colocar al 'inexportable' José Manuel Garcia-Margallo de número uno por Alicante. No lo querían ni en pintura. El resto es cosa asumible, tanto para la dirección nacional como para la militancia, aunque en algunos casos a regañadientes.

En Castilla y León se ha sentido que ya Juan Vicente Herrera, el veterano y exitoso barón popular, está en clara retirada. En otros tiempos nadie le hubiera tosido. Ni siquiera en León, donde también ha habido gresca. En el viejo reino siempre hay gresca, ya sea en el PP, el PSOE o IU. ¡Son así! Se ha impuesto el aparato regional gustara a quien gustase. Punto.

Pero es en Valladolid donde la sorpresa ha sido mayestática. Isabel García Tejerina, la más que brillante ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la niña mimada del presidente, quedaba fuera ante el empuje a la chita callando de Tomás Burgos, un secretario de Estado, pero que contaba con el amparo del viejo exalcalde León de la Riva, encabronado con la dirección nacional por haberle dejado tirado en la cuneta.

En Soria es ya tradicional el rechazo total entre cuadros y militancia a Jesús Posada. Pero los sorianos siempre terminan por cuadrarse ante la 'autoridad'. Tampoco en la siempre fiel y leal Ávila las cosas han sido fáciles.

Méndez de Vigo, por Palencia, y Catalá, por Cuenca, suenan un poco raro, la verdad, pero en ese último territorio manda la 'tía Cospe'.

Madrid, exclusiva del presidente

Tanto Cristóbal Montoro, al que al final y de verdad le importaba una higa repetir o no como número uno por Sevilla, como la resignada García Tejerina encontrarán acomodo en la lista por Madrid, la que redacta el presidente en primera persona. Madrid es Madrid y la presidenta todavía continúa siendo Esperanza Aguirre, y Cristina Cifuentes en la desenfilada. Rajoy les concederá alguna gracia al respecto, pero no mucha.

Galicia, predio de Feijóo

De Galicia ha venido lo que quería Alberto Núñez Feijóo y así se ha hecho. El barón entre barones lo tenía muy hablado no solo con Rajoy, sino también con la secretaria general.

En muchos casos, cuando se trata de temas personales de gentes que conocen directamente al presidente, este suele decir lo mismo: “Lo siento mucho, pero no soy yo… preguntále a fulano o zutano…”. Mariano 'style'.

En el resto de los territorios la cosa iba de suya.

Martínez Maíllo llevaba trabajando ese flanco desde que fue nombrado. Ahora falta la pedrea… ¡Tampoco se presenta fácil!

Las listas electorales suelen ser sinónimo de imprecaciones y palabrotas en un ejercicio indisimulado de cabreo y rebelión. Especialmente en el centro derecha, que todavía se articula en torno a las siglas PP. Decididamente, los asuntos 'ad hominem' que tienen que ver con nombres y apellidos, sobre todo cuando hay intereses personales en juego, no son la asignatura predilecta de Mariano Rajoy, ni siquiera en la que aspira (a sus años) a sacar un triste aprobado.

Mariano Rajoy Isabel García Tejerina
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