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La decepción de la 'luz 100% verde': cómo la crisis hunde el sueño de las eléctricas cuquis
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Piden que el Estado intervenga para salvarse

La decepción de la 'luz 100% verde': cómo la crisis hunde el sueño de las eléctricas cuquis

Las comercializadoras que conseguían competir con los grandes grupos energéticos españoles tirando de productores verdes y precios ajustados ven cómo el mercado las ahoga

Foto: Ilustración: Irene de Pablo.
Ilustración: Irene de Pablo.
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Durante años, un pequeño David parecía plantar cada día más y más cara al gran Goliat. En el complejo y duro mercado eléctrico español, unas cuantas comercializadoras independientes empezaban a hacer cada día más ruido, aprovechando huecos dejados por las grandes compañías. Precios ajustados, más cuidado al cliente, buenas prácticas, 'marketing', tecnología y ética verde. Todo eso ayudó a que su nombre empezase a entrar en los 'rankings' con las grandes e incluso alguno de esos nuevos agentes se animó a expandirse fuera de España. Pero ¿qué ha sido de ellas en la crisis energética? A pesar de su base independiente y verde, han sufrido la escalada de precios igual que el resto e incluso sus tarifas están por encima de los grandes grupos.

En esa definición, aparecen nombres como Holaluz, Podo, Pepe Energy, Nexus Energía, Som Energia... Empresas caracterizadas por ofrecer energía 100% verde y precios "justos" con una estrategia que ha ido rascando clientes a las grandes. Tanto que a finales de 2021 un informe de la CNMC mostraba que los cuatro grupos principales del sector suministraban el 78,6% del mercado libre en 2021, frente al 86,5% de 2018. Frente a ellas, las independientes habían pasado del 13,5% al 21,4% (de 2,4 millones a cuatro millones de clientes). Todo indicaría que su negocio va viento en popa, sin embargo, en los últimos meses no han parado de aparecer noticias de comercializadoras contra las cuerdas, cambios bruscos de precios e incluso denuncias por parte de organizaciones como Facua contra estas empresas. Y la razón está en el mercado.

Foto: (Reuters) Opinión

Si uno da una vuelta por redes sociales como Twitter, es fácil dar con decenas de quejas de clientes de estas pequeñas comercializadoras que se sienten "decepcionados" o "traicionados" por los cambios de estas compañías. Habían pasado de tener algunos de los precios más competitivos a ajustes que han colocado sus tarifas entre las más caras del mercado. Una realidad que apuntalan comparadores como el de la propia CNMC, que coloca ofertas como las de Podo, Holaluz o Som Energia muy lejos de los precios de las grandes en el mercado libre y bastante por encima de la tarifa regulada.

Usando para comparar una tarifa media para particulares españoles (una potencia contratada de 3,5 kW y consumo anual de 3.500 en una gran ciudad), la tarifa regulada se queda en unos 1.200 euros por año como máximo, mientras que la mayoría de independientes sube a entre los 1.400 y 1.600 y las grandes llegan a tirar sus precios por debajo del PVPC. Sin embargo, las que peor lo están pasando, según las propias empresas y sus patronales, son las más caras.

En una crisis energética en la que la mayor parte de los problemas vienen del alto precio del gas frente a la caída de los costes de las renovables, las compañías alternativas que llevan años apostando por las verdes aparecen ahora como las peor paradas. Una incongruencia que puede resultar difícil de entender al principio, pero que no sorprende a los expertos que conocen el mercado eléctrico español. Primero, lo de la luz 100% verde es algo muy relativo, y lo segundo es que el diseño de este mercado está lejos de ser realmente libre. Pese a que desde 2009 España permite a cualquier comercializadora competir, un grupo pequeño de nombres sigue controlando el mercado. "Es una tormenta perfecta. Y es lógico que las pequeñas estén al límite, a muchas les va a costar resistir", señala Manuel Sánchez, CEO de la consultora energética Menta Energía.

Las empresas que prometían arrebatar a las grandes buena parte de su reino con estrategias agresivas y diferentes se han encontrado con una realidad que amenaza con pasarles por encima. No solo no han podido frenar el golpe del gas pese a su apuesta renovable, es que la ola puede acabar también con muchas de ellas. Solo en 2021 cerraron 50, algunas como Som Energía han tenido que cerrar de manera temporal la entrada de nuevos clientes a la cooperativa y las marcas más grandes como Holaluz admiten que "no nos ha quedado más remedio que adaptarnos al contexto de subida de precios global y por eso hemos tenido que adaptar nuestras tarifas". ¿Por qué? Hay varios detalles a tener en cuenta.

Es imposible el 100% verde

Lo primero que menciona Sánchez al hablar de estas comercializadoras es que la promesa de la energía 100% verde es bastante relativa. Como ya se debatió en 2018, cuando varios ayuntamientos como el de Madrid apostaron por estas eléctricas que garantizaban 'luz 100% verde', el término tiene ciertos trucos.

Para conseguir esa garantía basta con tener unos certificados que ofrece la CNMC y que sirven para poder mostrar a tus clientes que el origen de toda la electricidad que vendes es verde. Todas estas comercializadoras cuentan con esos certificados, pero la operación es un poco más compleja. "Básicamente, pagan por unos papeles con los que el productor les da el certificado de origen verde, pero eso no quiere decir que toda la energía que llega a tu casa es verde ni que estas empresas vayan por otro mercado diferente al resto que usa gas o carbón", añade Sánchez.

En resumidas cuentas, estas empresas garantizan que el 100% de la energía que venden concuerda con sus certificados de origen verde, pero todo al final va al ya famoso 'pool'. Es decir, todas estas empresas acaban acudiendo al mercado mayorista y compiten con las mismas reglas y los mismos precios. "Es cierto que hay algunas excepciones, puedes llegar a acuerdos con productores a los que representas para que estos te vendan a ti en particular una cierta cantidad de su producción a un precio especial y no vayan al mercado. Pero, claro, para eso necesitas un músculo financiero y una capacidad de atracción muy importante. El productor no es tonto y, si sabe que en el mercado se la van a comprar a 200, es muy raro que te la venda a ti a 80, aunque le prometas contrato asegurado de varios años", añade.

placeholder Central hidroeléctrica de Cedillo (Cáceres), que conecta España y Portugal y es gestionada por Iberdrola. (David Brunat)
Central hidroeléctrica de Cedillo (Cáceres), que conecta España y Portugal y es gestionada por Iberdrola. (David Brunat)

Al final, todas estas pequeñas comercializadoras deben acudir al mercado jugando con un precio altísimo y con las manos atadas. "Muchas de las 'low cost' y verdes jugaban con tarifas indexadas (también conocidas como tarifa a precio de coste o tarifa basada en el precio del mercado mayorista) que les permitían tumbar precios y contar solo con pequeños márgenes, pero, con los precios actuales disparados, las tarifas suben a la par y no lo puedes repercutir en el cliente a la misma velocidad". Según comenta el experto, las garantías financieras que debes tener y la liquidez para pagar a los productores han subido tanto que la ola puede acabar destrozando a muchas comercializadoras.

No es algo que solo digan expertos como Sánchez, una de las principales patronales que representa a estos pequeños actores, Aseme (Asociación de Empresas Eléctricas) aplaudía hace dos semanas la propuesta del Gobierno de topar los precios de la electricidad, y advertía que la coyuntura actual, agravada en los últimos meses, está teniendo "un impacto tremendo para las empresas comercializadoras de energía eléctrica independientes, que, a diferencia de los grupos de los operadores dominantes verticalmente integrados, están viéndose en una situación claramente comprometida".

Todo esto debe entenderse en el contexto de un mercado desigual en el que las grandes eléctricas tienen una integración vertical, producen, comercian y distribuyen su electricidad, mientras que las pequeñas ni producen, ni distribuyen, y pagan peajes por usar la red. Ese es otro de los motivos por los que hay que tomar con pinzas la idea de la energía 100% verde. "Por mucho que se la compres a una de estas comercializadoras, te llegará la energía que te toque según el distribuidor de la zona. Es algo que deberían aclarar con respecto a su publicidad, porque decirte o darte a entender que te llegará 100% verde es engañoso", explica Rubén Sánchez, portavoz de Facua.

Su asociación de consumidores es una de las que ha llamado la atención por malas prácticas en estas pequeñas comercializadoras, algunas en situación desesperada, aunque asegura que no han recibido respuesta de los organismos pertinentes sobre si actuarán por sus movimientos. "Lo que está pasando en el mercado puede acabar con muchas pequeñas comercializadoras y hay algunas que se han saltado la ley aplicando subidas antes de que finalizara el año de duración de los contratos. Hemos denunciado a dos comercializadoras por esto, Bulb y Podo, pero, de momento, las autoridades no se han pronunciado sobre esto", aclara el portavoz.

Desde El Confidencial nos hemos puesto en contacto con varias de las compañías de 'luz verde' del mercado libre español como Holaluz, Som Energia, Pepe Energy o Podo, para conocer más detalles sobre su situación actual y cómo afrontan el futuro. Pero no hemos recibido respuesta a estas dudas al cierre de este artículo.

No es buen momento para retar a Goliat

En lo que coinciden el experto y el portavoz de Facua es que, ahora mismo, en una situación tan difícil y pese a lo que se podría imaginar en un principio, las únicas que se pueden permitir aplicar tarifas por debajo del precio regulado son las grandes. ¿Por qué? Hay varias razones, pero hay dos patas clave, tuvieron beneficios extraordinarios el último año y controlan todo el proceso. "Iberdrola, por ejemplo, vende la electricidad que genera en sus centrales nucleares o hidroeléctricas a su comercializadora a un precio más bajo del que después lleva a mercado. Es más, ya está empezando a mandar cartas a sus clientes avisando de que, si el Gobierno le obliga a cambiar esta práctica, tendrá que mover los precios", detalla el CEO de Menta.

La volatilidad increíble del mercado hace, explica Sánchez, que sea imposible saber cómo afrontar la situación para los más pequeños. "Hay que pensar que las eléctricas compran energía a diario y pagan semanalmente, pero tienes un margen muy pequeño para variar lo que cobras a tus clientes, así que es fácil acabar con pérdidas y, si no tienes músculo financiero, vas cayendo", comenta. Eso es lo que ha llevado, por ejemplo, a Som Energía, una cooperativa gerundense centrada en energía renovable con 130.000 clientes, a cerrar el grifo a nuevos clientes de forma momentánea. Una especie de medida "para no morir de éxito" que también se ha apoyado en una aportación de liquidez voluntaria de los socios que se cerró con unos 13 millones de euros recaudados.

La explicación, en una carta a los socios, la hacía Eduard Quintana, miembro de Som Energia: "Por cada nuevo cliente que tenemos, debemos avanzar unos avales asegurando que pagaremos la energía que se consuma. Esta compra debe realizarse cada semana, pero al cliente le facturamos cada mes. Por tanto, pagamos de antemano lo que consumirá cada cliente".

Lo cierto es que no se plantea un futuro demasiado halagüeño para las pequeñas comercializadoras, y en lo que va de año han cerrado ya siete comercializadoras de gas y siete de electricidad. Pero muchos se agarran a una estadística que aseguran que sí está creciendo y será clave: el autoconsumo. "Cada vez más gente pone paneles, y lo bueno con estos precios es que la inversión se rentabiliza en menos tiempo. Ya hablamos de tres años en una instalación profesional y cinco en un particular", comenta Sánchez.

Además, menciona otro punto a favor de apostar por esta idea, los pagos por los excedentes. "Con lo cara que se está pagando la energía, esto repercute en los excedentes y puedes acabar dejando la factura casi a cero euros porque no puede ser negativo. Tan atractivo se ha vuelto que cada vez vemos más gente que ya pone en sus casas más capacidad de la que necesitarían por si acaban apostando por el coche eléctrico. Es una solución muy interesante para el mercado que viene", termina Sánchez.

Durante años, un pequeño David parecía plantar cada día más y más cara al gran Goliat. En el complejo y duro mercado eléctrico español, unas cuantas comercializadoras independientes empezaban a hacer cada día más ruido, aprovechando huecos dejados por las grandes compañías. Precios ajustados, más cuidado al cliente, buenas prácticas, 'marketing', tecnología y ética verde. Todo eso ayudó a que su nombre empezase a entrar en los 'rankings' con las grandes e incluso alguno de esos nuevos agentes se animó a expandirse fuera de España. Pero ¿qué ha sido de ellas en la crisis energética? A pesar de su base independiente y verde, han sufrido la escalada de precios igual que el resto e incluso sus tarifas están por encima de los grandes grupos.

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