La clase media baja, la más perjudicada

ERC y Comunes pactan subir el IRPF y desnudan la presión fiscal en Cataluña

Un contribuyente de esa franja entre 30.000 y 70.000 euros de ingresos brutos anuales paga una cuota a Hacienda de 5.103 euros, un 6,4% más que un madrileño de igual renta

Foto: Govern y Comunes pactan una reforma fiscal con un impacto de 543 millones. (EFE)
Govern y Comunes pactan una reforma fiscal con un impacto de 543 millones. (EFE)
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La subida de impuestos pactada entre ERC y los Comunes ha desnudado la presión fiscal que se soporta en Cataluña, además de poner en evidencia a JxCAT, ya que buena parte de sus votantes, aquellos que ganan más de 90.000 euros brutos al año, son lo que se verán sujetos al incremento acordado para que los de Ada Colau respalden los Presupuestos. De manera que al final la clase alta independentista se ve a arrastrada por la dinámica de política de izquierdas del 'procés'. Sin embargo, fuera del debate se han quedado los verdaderos perjudicados por la presión fiscal de la Generalitat: la clase media baja.

Los Comunes de Jéssica Albiach destacaron que, además de haber subido el tramo autonómico del IRPF a los ricos en Cataluña, se ha rebajado a las rentas más bajas, la que se sitúan por encima de los 16.000 euros. En el caso de la rebaja para rentas bajas, no se tocan los tipos marginales, sino que se reducirá la carga fiscal a unas 205.000 personas cuando hagan la declaración de la renta.

La líder de Catalunya en Comú Podem, Jéssica Albiach. (EFE)
La líder de Catalunya en Comú Podem, Jéssica Albiach. (EFE)

Según los cálculos del departamento de Economía, con este modelo de progresividad el mínimo personal para los contribuyentes con esta base liquidable sube de 5.550 a 6.105 euros, de forma que la Generalitat dejará de ingresar 12,4 millones con esta rebaja. Para un teórico contribuyente soltero, sin hijos, que ingresa 16.000 euros brutos al año, la cuota íntegra pasará de los 1.005 a los 938 euros.

Pero este dato oculta a los verdaderos paganos de la presión fiscal, que no son ni los mileuristas ni lo que Pilar Rahola ha calificado indignada en TV3 de “clase media” y que según ella ganan más de 90.000 euros al año. El verdadero sostén fiscal catalán está entre los 30.000 y los 70.000 euros. Este no solo es el tramo más abundante en contribuyentes sino que es el más injustamente tratado.

Tal y como explica la propia Generalitat, un contribuyente de esa franja de entre 30.000 y 70.000 euros de ingresos brutos anuales paga una cuota a Hacienda de 5.103 euros. Lo pagaron este año y lo harán también el próximo si al final hay presupuestos. Estos 5.103 euros son muy superiores a los 5.027 euros que en situación equivalente abona al fisco un extremeño, los 4.924 euros que desembolsa un valenciano y ya no digamos los 4.795 euros que le toca pagar a un madrileño.

Enorme diferencia

El 'dumping' fiscal desplegado por la Comunidad de Madrid desde hace años, hace que un catalán de clase media baja, de ese tramo, pague un 6,4% más de IRPF que un madrileño. Y esa injusticia resulta mayor en términos fiscales porque es la que afecta a la mayoría de los catalanes. Y sigue intacta tras el pacto con los Comunes.

Los Presupuestos de Pere Aragonès dejan intactos los dos tramos –30.000 y 70.000 euros– más numerosos y que son el sostén del sistema fiscal

Para el tramo de más 70.000 euros un catalán abonaría a la Agencia Tributaria 19.371 euros, un 2,8% más que los 18.835 euros a los que tendría que hacer frente su homólogo catalán. El tramo cambia, la diferencia permanece. Y eso tampoco lo modificarán los Presupuestos de Pere Aragonès, si al final logra sacarlos adelante, algo que ahora parece más probable.

Sin financiación

Cataluña precisa de un nuevo sistema de financiación autonómica. Nunca se ha cambiado en España el sistema de financiación sin que dicha modificación no haya estado liderada por la Generalitat. Pero el actual sistema está caduco desde 2014. Y con la Generalitat enfrascada en el 'procés' y los populares centrados en frustrarlo, ha faltado voluntad política.

Cataluña no es la única CCAA infrafinanciada. Le pasa igual a Baleares, la Comunidad Valenciana o Murcia, por ejemplo. Pero no en todos los lugares esta cuestión se vive con el dramatismo político de Cataluña. La reciente subida de impuestos en Cataluña es solo la consecuencia de los años perdidos. Durante un lustro se ha estado pidiendo dialogar sobre cuestiones como la independencia, pero no se acude a la Comisión de Política Fiscal y Financiera, donde se han de solventar estas cuestiones. Al final lo pagan los ciudadanos. Incluso Pilar Rahola.

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