EN EL VERANO DE 2012, CON ARTUR MAS AL FRENTE

Guindos asegura que la Generalitat barajó el 'default' para aumentar el separatismo

La Generalitat pidió un adelanto al Tesoro en el verano 2012 y después intentó echar marcha atrás por "razones políticas" y para aumentar el sentimiento separatista

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos, y el 'exconseller' de Economía de la Generalitat Andreu Mas-Colell. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos, y el 'exconseller' de Economía de la Generalitat Andreu Mas-Colell. (EFE)

El libro de memorias que Luis de Guindos presenta mañana junto al presidente Mariano Rajoy ('España amenazada', editorial Península) guarda más sorpresas que el mero ajuste de cuentas que el ministro lleva a cabo con su antiguo jefe, Rodrigo Rato, y con el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez. En un capítulo dedicado a explicar cómo se articuló el rescate a las comunidades autónomas, el ministro asegura que en 2012 la Generalitat de Cataluña, gobernada entonces por Artur Mas, llegó a barajar la posibilidad de hacer un 'default', una suspensión de pagos, “por razones políticas” y para alimentar así el sentimiento independentista entre sus ciudadanos.

Esta situación se produjo en el verano de 2012, “en plena tormenta financiera en España”, y Cataluña tenía que hacer frente en ese momento a un vencimiento de mercado de capitales. La Generalitat pidió un anticipo al Tesoro “y se lo facilitamos”, explica Guindos. “Para nuestra sorpresa, un día antes de efectuar el pago, los responsables en la Generalitat nos dijeron que era posible que hubiera un impago porque había otras prioridades (farmacias y entidades de servicios sociales). La decisión era hacer 'default' por razones que nos presentaron como políticas”, añade.

Nos llegaron a decir que dejar de hacer frente a esos pagos era abonar el terreno para el independentismo, ya que cuanto más descontento social hubiera, mejor para los separatistas. Entonces gobernaba CiU en solitario en Cataluña. El asunto se resolvió gracias al sentido común que, con bastante dificultad a veces, suele casi siempre abrirse paso”.

El expresidente de la Generalitat Artur Mas, en una imagen de 2011. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Artur Mas, en una imagen de 2011. (EFE)

Guindos destaca, sin embargo, que la colaboración con el exconsejero Andreu Mas-Colell fue continua durante todo su mandato y que nunca se rompieron los puentes de diálogo con él, a pesar de la deriva independentista impulsada por Artur Mas desde la presidencia. “Siempre que he visitado Barcelona (y lo he hecho en bastantes ocasiones durante estos años) hemos tenido un rato para vernos. Es una persona dialogante y con profundos conocimientos, lo que facilita mucho las relaciones, sobre todo cuando los problemas arrecian. Por mi parte, nunca he pensado que Cataluña pudiera independizarse de España y así lo he trasmitido en mis reuniones con inversores internacionales. Ellos son bastante duros de pelar y no siempre te creen, pero en relación con Cataluña creo que están convencidos”, explica Guindos.

El ministro explica esta anécdota en un capítulo en el que aborda la creación del Fondo de Pago a Proveedores y el Fondo de Liquidez Autonómica como soluciones para aquellas comunidades autónomas a las que se les había cerrado el acceso a los mercados. “Mas-Colell heredó algunos asuntos de difícil manejo que pudo encauzar gracias a que Cataluña se adhirió desde el primer momento al FLA. Me refiero a los llamados bonos patrióticos que emitió el tripartito (Gobierno de coalición entre el Partido Socialista, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya-Verds) por valor de 12.727 millones de euros”.

“Los últimos vencieron en abril de 2014 y fueron cubiertos por el FLA desde 2012. El coste de esos bonos estaba totalmente fuera de lo razonable incluso para aquellos años, y las comisiones de los bancos eran muy elevadas también”, añade.

Un rescate de 46.400 millones

Guindos asegura que, en estos años, Cataluña ha absorbido el 33% de la totalidad de los recursos económicos movilizados. En total, 46.400 millones de euros utilizados en su rescate hasta 2015. “La que más. Por tamaño y por riesgo”, añade. Una inyección sobre la que nunca tuvo dudas a pesar del avance hacia la independencia del Estado que sigue impulsando a los responsables políticos de Cataluña.

“¿Cuánto le hubiera costado al Gobierno de la Generalitat financiarse por su cuenta, si es que hubiera podido? Estimamos que, con el apoyo del Tesoro, el ahorro en intereses ha sido de 13.500 millones de euros. También, lógicamente, es la comunidad que más se ha beneficiado en este aspecto. El denominado problema catalán va mucho más allá de las cifras, pero creo que es importante no olvidarlas. Muchas veces me han preguntado por qué 'estas cosas no se explican más”.

“Con todas las comunidades sin excepción optamos durante estos años por trabajar de manera conjunta y ser solidarios”, añade. “Podíamos haber hecho una excepción con Cataluña. Le podríamos haber vuelto la espalda por la deriva independentista, como algunos aún exigen. Creo que habría sido un desastre en términos financieros; se nos habría vuelto como un 'boomerang'. Lo más importante es que por encima de los políticos están los ciudadanos, y a ellos el Gobierno de España no les puede fallar”, concluye.

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