cuenta atrás hacia el 27S

La prima de riesgo de Cataluña sobre España se dispara por el temor a la independencia

La incertidumbre siempre tiene un precio en los mercados. Y en el caso de Cataluña se está reflejando en un repunte de los intereses de los bonos que tiene en circulación

Foto: CDC y ERC presentan la lista unitaria hacia la independencia. (EFE)
CDC y ERC presentan la lista unitaria hacia la independencia. (EFE)

"Vamos a por todas, ya no tenemos margen", proclamó Raül Romeva el 20 de julio durante la presentación en sociedad de Juntos por el Sí (Junts pel Sí), la plataforma independentista de la que es número uno y que aglutina a Convergència Democrática de Catalunya (CDC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y otras entidades soberanistas. Era su forma de expresar que esta candidatura conjunta no bromea y está dispuesta a decretar la independencia de Cataluña si obtiene la mayoría absoluta en las elecciones del próximo 27 de septiembre. Por su contundencia, este aviso no solo resonó en la vida política española, sino que trascendió a los mercados financieros, porque desató una oleada vendedora de los bonos catalanes, con el consiguiente repunte de su rentabilidad -sube cuando el precio de los títulos baja- y de su diferencial con respecto a los bonos españoles. 

Según los datos que recoge Bloomberg, ese 20 de julio los bonos catalanes con fecha de vencimiento de 11 de febrero de 2020 mostraban una rentabilidad del 2,31%. A partir de entonces, las ventas han provocado que esa rentabilidad haya crecido hasta el 3,30%, aunque a finales de agosto llegó incluso al 3,38%. 

En el mismo periodo, el rendimiento de los bonos españoles con fecha de vencimiento de 31 de enero de 2020 -los que tienen una caducidad más cercana a la de los catalanes- ha pasado del 0,76% al 0,86%. Es decir, ha repuntado, pero menos. Mientras el interés de los primeros ha subido 99 puntos básicos -o 0,99 puntos porcentuales-, el de los segundos ha aumentado 10 puntos básicos -o 0,10 puntos porcentuales-. Como consecuencia, la prima de riesgo entre ambos -el interés adicional que se exige en este caso a los bonos catalanes- ha engordado desde el 20 de julio de los 155 a los 244 puntos básicos -ver gráfico-. 

Lo mismo ocurre con la comparativa de los títulos que vencen en tres años. La prima entre los bonos catalanes con vencimiento en junio de 2018 y los españoles con vencimiento en julio de ese mismo año se ha ampliado desde los 138 hasta los 221 puntos básicos desde el 20 de julio.  

A otros plazos, la tendencia ha sido más dispar. En el caso de las obligaciones con vencimiento en 2024 -Cataluña no tiene títulos vivos con caducidad en 2025-, la prima de riesgo entre los catalanes -vencimiento en mayo de 2024- y los españoles -vencimiento en junio de 2024- ha crecido desde los 171 hasta los 235 puntos básicos desde finales de junio, aunque la brecha se ha estrechado con fuerza en el último mes tras haber escalado hasta los 335 puntos básicos a comienzos de agosto. Y a más corto plazo, en los títulos con vencimiento en la primavera de 2016 los catalanes muestran una prima que ronda los 100 puntos básicos, por encima de los 92 puntos de finales de junio y por debajo de los 125 puntos a los que llegó la semana pasada. 

El precio de la incertidumbre

No es la primera vez que se observa una respuesta así por parte de los inversores. En 2014 ya se vio un movimiento similar, con ampliación de los intereses de los bonos catalanes sobre los españoles, primero durante el referéndum de Escocia y luego con motivo de la consulta del 9 de noviembre. Como ahora, los inversores vendieron entonces bonos catalanes con más intensidad ante lo que pudiera ocurrir. 

Fuentes del mercado admiten que este comportamiento responde a la incertidumbre que precede al resultado de las elecciones del 27 de septiembre. Aseguran que del mismo modo que España presenta una prima con respecto a Alemania porque su solvencia no es la misma, con la deuda catalana ocurre lo mismo porque se desconoce qué pasaría en caso de que, en efecto, Junts pel Sí lograra la mayoría absoluta y declarara la independencia. 

Sobre todo, porque desde 2012 ha sido el Estado, a través de los mecanismos extraordinarios de financiación que ha puesto en marcha -el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) y el Fondo para la Financiaciòn del Pago a Proveedores (FFPP)- el que ha proporcionado la financiación que Cataluña ha necesitado ante la imposibilidad de hacerlo en el mercado ante el precio que los inversores exigían.

Artur Mas. (EFE)
Artur Mas. (EFE)

Según los últimos datos del Banco de España, Cataluña es la Comunidad Autónoma con más deuda por volumen, con casi 67.000 millones de euros, de los que 37.487 millones -el 56%- corresponde al Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas, que desde diciembre de 2014 asumió la deuda del FLA y el FFPP. Además, es la tercera región con mayor deuda en relación a su Producto Interior Bruto (PIB), con el 32,8%, solo por detrás del 39,6% de la Comunidad Valenciana y del 34,1% de Castilla-La Mancha y por encima del 23,2% de la media nacional. 

La prima de riesgo de la deuda catalana con respecto a la española también encaja con la nota crediticia que las agencias de calificación conceden a ambos emisores, puesto que la de España supera en dos o tres escalones a la de Cataluña. Moody's otorga a la deuda española un rating de Baa2, tres peldaños por encima de la catalana, que es de Ba2; la misma distancia, tres niveles, existe entre el BBB que Standard & Poor's da a España y el BB de Cataluña: y dos escalones hay las notas de Fitch, con un BBB+ para España y un BBB- para Cataluña. De estas tres notas, la de Moody's y la de S&P ubican a la deuda catalana en la categoría de alto rendimiento o bono basura, que es la que distingue a los emisores menos solventes; Fitch, en cambio, la mantiene en el grado de inversión, el grupo en el que se encuentran los emisores más fiables, en el que las tres agencias sí meten a España. 

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