Entrevista con el economista andrés alonso

"Google nunca habría florecido en España, nadie lo habría financiado"

'Nunca te fíes de un economista que no dude' trata de entender y mejorar nuestras carencias desde la perspectiva del economista, con una mirada crítica y, sobre todo, escéptica

Foto: Portada del nuevo libro de los autores del blog Sintetia; javier García, Andrés Alonso y Abel Fernández
Portada del nuevo libro de los autores del blog Sintetia; javier García, Andrés Alonso y Abel Fernández

“Toda frase breve acerca de la economía es intrínsecamente falsa”. La cita del economista británico Alfred Marshall sirve el debate que centra el nuevo libro que coordinan los economistas Javier García, Andrés Alonso y Andrés Fernández: Nunca te fíes de un economista que no dude. A lo largo de sus páginas se intentan abordar de una manera amena cuestiones complejas, como aquello de que "las máquinas nos quitarán el trabajo en el futuro" o que "Google podría haberse creado en España". Todo con una mirada crítica y sobre todo, escéptica. Andrés Alonso, autor y coordinador responde a El Confidencial.

PREGUNTA. El libro parte de la idea de que los economistas tienen que dudar de todo. Pero los economistas no se parecen a veces demasiado a los astrólogos, aunque los dos viven del miedo a la incertidumbre. ¿No consideras que a veces sería bueno que algunos economistas tuvieran la prudencia de callarse en lugar de lanzar predicciones al aire?

Respuesta. Contestando por el final, sí, efectivamente, los economistas muchas veces deberíamos tener más prudencia en nuestras respuestas. Un economista siempre tiene explicación para todo, pero eso no significa que los economistas vivamos de la mentira. Quizás la mejor forma de entender el problema fundamental (o limitación) de cómo trabaja un economista prediciendo eventos es la metáfora del gran Xavier Sala-i-Martín:

[…] todos los modelos econométricos de previsión utilizan los datos del pasado para vaticinar el futuro. Y, como ya he indicado en alguna otra ocasión, eso es como conducir un coche mirando por el retrovisor: si la carretera es recta y no giras el volante, no pasa nada y todo el mundo piensa que sabes lo que haces. Ahora bien, si giras cuando no hay curva o tiras recto cuando la hay, te vas directo a la cuneta y la gente se ríe de tu incompetencia. Eso exactamente lo que pasa con los modelos econométricos de predicción, por más sofisticados que sean. […]

P. Aunque, como se dice en el libro, la financiación inicial de Google no venía de la banca, ¿es justo decir que Google nunca podría haberse creado en España porque nadie lo habría financiadonbsp;

R. Una idea de cómo Google no florecería en España con el sistema de financiación actual. El sistema bancario, principal vía de financiación en nuestro país, no sería capaz de analizar las “cualidades blandas” (soft skills) de sus fundadores e incluso de su producto o servicio, puesto que al ser una idea nueva no contaría con datos históricos para cuantificar el riesgo. La duda es: ¿debemos aspirar a ser EEUU o Israel en este aspecto? Posiblemente la respuesta es no, pero acercarnos a parte de sus características es sin duda deseable. Aprender de Silicon Valley, sí. Aspirar a tener los nuevos Google en España es irreal, y quizás no deseable en su perspectiva global.

P. ¿Podemos concluir que aquellas personas con habilidades y capacidades más parecidas a las de una máquina (ordenadas, poco flexibles, que no saben improvisar y carecen en general de inteligencia emocional) tenderán a ser sustituidas por las máquinas? ¿Tenderán a desaparecer los profesionales que explotan este tipo de habilidades?

R. Eso es lo que apuntan los estudios recientes. Y tiene su lógica: labores repetitivas y programables como las de un contable serán más fáciles de sustituir que las de un cuidador social, difícilmente sustituible por una máquina. Este debate surge por la conclusión precipitada que leemos muchas veces de que la innovación y el progreso aumentarán el paro. En cambio, nosotros dedicamos un capítulo íntegro a explicar que viviremos una época de sustitución en el mundo laboral, perderemos unas profesiones, pero ganaremos otras.

P. "En 2010 se generaron 800 exabytes de nueva información" y esto va a seguir aumentando de forma exponencial. ¿Es el análisis de datos la profesión del futuronbsp;

R. Si, eso es lo que creemos. Compartimos la visión de Hal Varian de que la estadística, bien aplicada, es el futuro laboralmente hablando. De hecho, el perfil más atractivo quizás sea el denominado como “científico de datos”, que viene a ser la conjunción de las habilidades de un programador, un estadístico y un economista.

Al igual que hoy a salir a correr lo llamamos “running”, antes “jogging” e incluso “footing”; hoy a la estadística la podemos llamar “big data analysis” como antes la llamábamos investigación operativa o incluso econometría. Pero al final se trata de lo mismo: el mayor avance tecnológico es la capacidad de recopilar y almacenar datos, pero las herramientas para tratarlos ya las teníamos, por eso hay un gran potencial en la curva de resultados de esta profesión. Es como darle queroseno a un Fórmula 1, solo faltaba el combustible que aguantara la potencia exigida del motor, pero el potencial ya estaba ahí. Hoy los datos son la nueva gasolina.

P. De acuerdo con vuestro epílogo, "podría haber tenido un sentido económico dejar caer a algunos bancos en España". ¿Nos pasamos de conservadores al rescatar a toda la banca? ¿Fue una mala decisión?

R. Nunca lo sabremos. Eso es la respuesta más sencilla, pero la única que podemos dar sin aportar opinión personal añadida. El caso del rescate (total o parcial) a la banca es un buen ejemplo de otra de las limitaciones de los análisis económicos: la cláusula ceteris paribus. Esta expresión la usamos los economistas para decir que muchas conclusiones las sacamos suponiendo que solo se mueve o altera una variable de nuestro modelo, y verificamos, si esto es así, qué sucede con el resto. Dejar caer un banco es algo perfectamente viable, sin embargo, necesitábamos ciertas condiciones para poder darse el caso. 

El economista Andrés Alonso, co-autor de 'Nunca te fíes de un economista que no dude'
El economista Andrés Alonso, co-autor de 'Nunca te fíes de un economista que no dude'

P. ¿Pero sí fue una buena decisión la de no pedir el rescate "con mayúsculas"?

R. Es muy probable. Para lo bueno y lo malo, los economistas “prudentes” hemos aprendido a trabajar con probabilidades. Es difícil transmitir este mensaje probabilístico al público, pero es lo más correcto. Por eso, mi tentación sería decir: estoy un 90% seguro de que hicimos bien no sometiéndonos a la condicionalidad total. Dejando esta variable al lector para que la pondere, y él tome la decisión final dada esta información.

P. Decís que la empresa del futuro debería "perder el miedo" a abandonar "sistemas demasiado burocráticos y jerarquizados" y priorizar el factor humano. ¿En qué se traduciría esto en el día a díanbsp;

R. Mi compañero Javier García lo explica bien en el libro. Muchas de estas reflexiones provienen de su trabajo día a día con empresas, muchas de ellas en apuros, tras la crisis económica. Tras trabajar refinanciando deudas, haciendo EREs, concursos y demás, te das cuenta, muchas veces, de que las organizaciones también pueden acabar enfermando de cáncer. Y que la mejor manera de prevenirlo es creando organizaciones flexibles, adaptables, resilientes, con capacidad para construir. Y eso sólo se hace con personas, con incentivos adecuados y dejando de lado modelos de gestión anclados en el palo, la zanahoria, el control y, casi si me lo permites, la anulación de lo diferente. 

P. ¿A qué crees que se debe el gran éxito de vuestro blog Sintetia? ¿Está de moda la economía?

R. La cara B de la crisis es el nuevo interés por entender bien la razón “de nuestro males”: prima de riesgo, déficit o apalancamiento público acaban siendo términos casi familiares hoy para el ciudadano medio que lee prensa generalista. En este sentido, sí, la economía está de moda. Pero esta moda no es solo estacional (todas las crisis pasan), sino que está para quedarse. En nuestro caso, Sintetia nació por la pasión de explicar las noticias económicas que venían sucediendo, eliminando todo componente de opinión que tan a menudo leíamos. Vemos economía en todos lados ¡y de eso trata el libro! Más allá de la crisis, que nos ayudó a nacer por necesidad, ahora nuestros lectores nos piden artículos donde haya razonamientos que ellos puedan usar en más casos. Y es que la economía no es solo Bolsa, impuestos o paro. ¡Es una forma de pensar!

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