CONDE-RUIZ apunta POSIBLES SOLUCIONES

“Las pensiones están abocadas a la congelación si no se reforma ya el sistema”

El sistema de pensiones está sufriendo un cambio silencioso y avanza hacia un sistema en el que los jubilados tendrán cada vez menos poder de compra

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El sistema de pensiones está sufriendo un cambio silencioso tras las reformas de 2011 y 2013 y avanza, debido al envejecimiento de la población, hacia un sistema muy parecido al asistencial en el que los jubilados tendrán, en el mejor de los casos, cada vez menos poder de compra. Este futuro negro tiene, sin embargo, solución y pasa por un debate público y social y reformas de calado.

“Hay que decidir ya qué queremos hacer con las pensiones”, asegura José Ignacio Conde-Ruiz, economista y miembro del comité de expertos que preparó la reforma del año pasado. Este experto explica que la buena noticia es que vivimos más y mejor, pero esto acarrea que el sistema de pensiones “no es sostenible como lo conocemos hoy”. Porque se viven más años, pero se trabajan menos. La edad de jubilación efectiva en España son los 63 años. Además, la etapa laboral se ha reducido casi 20 años, porque los ciudadanos se incorporan más tarde y por las prejubilaciones.

Las prejubilaciones se han acabado. No se pueden solucionar los problemas del mercado de trabajo, ni financiarlos, con las pensiones

La rebaja salarial en nuestro país y el elevado paro han provocado una caída en los ingresos de la Seguridad Social. Por otra parte, dado el descenso de la población que trabaja, el hecho de que cada vez hay más jubilados y estos vivan cada vez más años hace que el futuro de las pensiones esté en cuestión. La tasa de reposición disminuye a un ritmo preocupante y como Conde-Ruiz señala en el libro que acaba de publicar ¿Qué será de mi pensión?, el número de personas en edad de trabajar por cada individuo mayor de 65 años se va a reducir desde los 3,33 actuales hasta 1,81 en 2050 y según las previsiones del INE, la tasa de dependencia en España se va a disparar del 25% hasta el 80%.

Pensiones menguantes

¿Todo esto qué implica? Básicamente, que tendremos que acostumbrarnos a pensiones más bajas o a trabajar más. Dado que las pensiones van a ir ligadas a los ingresos y a la esperanza de vida, los jubilados irán perdiendo paulatinamente poder de compra entre el 30 y el 40% a lo largo de la vida de la persona retirada. De hecho, el gasto en pensiones ha crecido a su menor ritmo en abril -se ha incrementado un 3,2%-, según los últimos datos de la Seguridad Social, por efecto de la reforma de 2013, que vincula la actualización de las retribuciones a los ingresos públicos.

Por eso los expertos creen que habrá que complementar las pensiones públicas con ahorro privado. Eso sí, los sistemas privados por sí solos tampoco aseguran una estabilidad de ingresos y del poder de compra. Conde-Ruiz explica a El Confidencial que esta “congelación para siempre de las pensiones -según sus cálculos será muy difícil subirlas- es ineficiente e injusta y generará bastante presión para una nueva reforma del sistema”. Y defiende el papel del sector público, que “juega un papel fundamental a la hora de garantizar la existencia de los sistemas de pensiones”.

Fin de las prejubilaciones

Otra consecuencia es que “la prejubilación se ha terminado”, según el economista. “No se pueden solucionar los problemas del mercado de trabajo, ni financiarlos, con las pensiones. Porque, además, esto evita que se invierta en capital humano para poder estar activos más tiempo”, añade.

Aunque “el envejecimiento no tiene solución, la sostenibilidad de las pensiones sí”. Pero cree que la población en general no es totalmente consciente de hacia dónde avanzamos y cómo se presenta el futuro. Y, ¿cuál es la solución? “Una reforma, inmediata. También, un gran pacto nacional por las pensiones, es necesario acabar con el juego político sobre este tema, que es muy importante. Y es necesario dar una dosis de la verdad a los ciudadanos”, destaca Conde-Ruiz.

(Efe)
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Además, en su opinión sería positivo avanzar hacia un sistema de cuentas nocionales, que, básicamente, consiste en tener una cuenta virtual en la que se anoten todas las contribuciones que hace un ciudadano. Ese dinero se seguirá usando para pagar las actuales (sistema de reparto), pero cuando se jubile se hará una cuenta con todo lo que ha cotizado y su esperanza de vida y se le dará una pensión en función de eso. “Permite un retiro más flexible, porque uno puede elegir -a partir de una edad mínima- si quiere seguir cotizando o jubilarse y es un sistema más justo”, afirma el economista. En este sentido, el ejemplo a seguir sería el sistema sueco, adaptándolo a la realidad española.

Invertir en capital humano

Para Conde-Ruiz es imprescindible que haya un cambio de mentalidad en la sociedad y se invierta más en capital humano, en la formación para el reciclaje, de forma que se pueda alargar con mejores garantías la edad laboral. “Es lo que va a salvar al trabajador en este mundo tan cambiante. Es clave, porque ya no se van a jubilar antes de los 60”, asegura.

Retirar a las personas mayores del sistema, explica este experto, “no es la solución, resta potencialidad a las empresas y la economía y no tiene ningún efecto sobre el desempleo juvenil”. Hasta ahora, “los padres preferían ponerle un piso al hijo que poner ese dinero en que estudiase un máster y, probablemente, esa era una inversión más rentable que la del ladrillo”. Y señala que “invertir el ahorro en una vivienda pueda no ser una buena idea”.

En definitiva y en opinión de Conde-Ruiz, “la única vía para evitar la cuasi congelación de las pensiones es introducir nuevas reformas que, o bien contengan el gasto, o bien aumenten los ingresos, o ambas cosas. Y concluye: “Tendremos un modelo mixto de pensiones”.

Economía
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