EN TORNO A LA CONVERSIÓN EN BANCO

Choque frontal en la cúpula de CatalunyaCaixa entre Fernando Casado y Adolf Todó

El abandono de la presidencia de CatalunyaCaixa por parte de Fernando Casado apenas tres meses después de haber sido nombrado para el cargo tiene razones salariales

Foto: Choque frontal en la cúpula de CatalunyaCaixa entre Fernando Casado y Adolf Todó
Choque frontal en la cúpula de CatalunyaCaixa entre Fernando Casado y Adolf Todó

El abandono de la presidencia de CatalunyaCaixa por parte de Fernando Casado apenas tres meses después de haber sido nombrado para el cargo tiene razones salariales en origen, como ayer explicó este diario en exclusiva, pero podría precipitarse a consecuencia de las graves diferencias que separan a Casado del director general de la entidad, Adolf Todó, en torno al punto clave de la conversión o no de la segunda caja catalana en banco, paso previo para poder recibir ayudas del FROB de acuerdo con el esquema previsto por Economía y anunciado el lunes 24 de enero por Elena Salgado.

Casado, hasta el pasado noviembre director general del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), fue el candidato de consenso al que llegaron PSC y CiU para sustituir al ex vicepresidente del Gobierno Narcís Serra tras el acuerdo de fusión alcanzado entre Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona. El PSC había propuesto dos nombres para ocupar la presidencia: Carlos Kinder (miembro del consejo de Gas natural) y Antoni Llardén (presidente de Enagás), ambos socialistas y amigos del ex presidente José Montilla, pero fueron rechazados de plano por CiU.

Ante tal discrepancia surge el nombre de Fernando Casado avalado por la buena gestión realizada al frente del IEF, fundamentalmente integrada por empresas familiares catalanas. En el encuentro/entrevista que Casado mantiene con el entonces conceller de Economía, Antoni Castells, se plantea la cuestión de los emolumentos a percibir por el nuevo presidente de CatalunyaCaixa, y en ese contexto Casado manifiesta su deseo de que le sea respetado el sueldo que percibía en el IEF: 800.000 euros anuales, a lo que el conseller no pone ninguna objeción.     

Pero en la primera reunión de la Comisión Ejecutiva de la nueva entidad el asunto explota, y los representantes de CiU, ya ocupantes del Palau de la Generalitat, rechazan de plano esa cantidad. Y hay un instante de incomodidad para Casado cuando, en plena sesión, alguien revela que la cifra que realmente percibía como director general del IEF eran 600.000 euros y no 800.000, como días antes había manifestado a Castells. La reunión se cierra sin acuerdo.

Es en la siguiente reunión de la Ejecutiva cuando se llega al acuerdo de que el nuevo presidente perciba la misma cifra que el director general, Todó, es decir, 450.000 euros anuales, cantidad a la que éste añade diversos incentivos, en forma de bonus, en función de objetivos alcanzados. Una solución que, según las fuentes consultadas, no satisfizo a Casado, que consideró que las condiciones económicas que le habían llevado a aceptar la oferta no habían sido respetadas.

En este punto conviene aclarar que los Estatutos de la nueva CatalunyaCaixa establecen que la presidencia es un cargo honorífico, es decir, no ejecutivo, y a tiempo parcial, puesto que todo el poder ejecutivo está en manos del director general. Y Casado se ha topado con un Adolf Todó con bien merecida fama de hombre resolutivo que a su reconocida capacidad de trabajo une un carácter más bien fuerte y poco o nada amigo de las componendas. Un hueso duro de roer.

Discrepancias también sobre la estrategia a seguir

El resultado de todo ello es que al mal sabor de boca que la pelea salarial ha dejado en la cúpula de la caja se ha unido pronto la falta de feeling entre Casado y Todó, fundamentalmente porque este último hace y deshace a su antojo sin consultar con un presidente que, acostumbrado también a decidir en primera persona en el IEF, reclama al menos una cuota de participación en la toma de decisiones a pesar de esa condición de no ejecutivo.

Las discrepancias entre ambos se han puesto de manifiesto de forma evidente en torno a la decisión capital que la entidad deberá adoptar sobre su conversión o no en banco -core capital del 8%, frente al 9,5% que se exigirá a quienes no opten por este camino- para poder recibir las inyecciones de liquidez del FROB en orden a mejorar sus recursos propios.

En efecto, en una entrevista celebrada este lunes en el programa Ágora de TV3, Todó no se mostró partidario de convertir CatalunyaCaixa en banco, y sí de buscar “un accionista temporal, estable y de referencia” -aunque no excluyó que tal accionista terminara siendo el Estado- con el objetivo de captar capital y ganar solvencia. Según las fuentes, la opinión manifestada por Todó no era conocida por Casado, lo que anteayer martes provocó el consiguiente revuelo en la entidad.

Así las cosas, y con las relaciones entre ambos bastante o muy deterioradas, la impresión general en Barcelona es que los días de Fernando Casado como presidente de CatalunyaCaixa están contados. De acuerdo con las fuentes, “será muy difícil que llegue al mes de septiembre”, objetivo que él mismo parecía haberse marcado en declaración efectuada ayer a este diario.

Economía
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