En la Copa Davis femenina (FedCup)

El triunfo de Sara Sorribes: por qué se vistió de Muguruza para bien del tenis español

La castellonense se enfrentaba a un reto mayúsculo: ganar a Naomi Osaka, ex número uno del mundo. Lo hizo con suficiencia para adelantar a España en las 'qualifiers' de la FedCup

Foto: Sara Sorribes venció a Naomi Osaka en las 'qualifiers' de la FedCup, la Copa Davis femenina. (EFE)
Sara Sorribes venció a Naomi Osaka en las 'qualifiers' de la FedCup, la Copa Davis femenina. (EFE)

Hace tres años España tenía equipo más que de sobra para soñar con levantar la FedCup, la 'Copa Davis' femenina. Garbiñe Muguruza ostentaba el número uno del mundo tras sumar su segundo Grand Slam y Carla Suárez era top 15. La dos principales raquetas del país daban esperanzas, pero por el camino se fueron sucediendo derrotas duras que enterraron cualquier opción. El objetivo jamás se cumplió. La Selección suma cinco títulos, todos ellos en los noventa. Así las cosas, desde los tiempos de Arantxa y Conchita nuestras chicas no saben lo que es ganar esta competición. Demasiados años. La resurrección de Muguruza en este pasado Open de Australia tras dos cursos de penumbra generaba expectación, pero finalmente la hispano-venezolana se mantuvo en sus trece y declinó asistir a la eliminatoria en La Manga Club de Cartagena, donde se está celebrando la 'qualifier' contra Japón que da acceso a la fase final de Budapest (14-19 de abril) y que disputarán 12 países.

Habría sido una gran oportunidad para ver de vuelta con el combinado nacional a Garbiñe por dos razones principales: la primera, para que el aficionado español disfrutara 'in situ' de su exCelente estado de forma y la segunda, para honrar a su amiga Carla Suárez, que se despide del tenis profesional esta temporada. Cada partido de la canaria es especial, como bien indicó la capitana del equipo, Anabel Medina, cuando dio a conocer la lista de elegidas. Suárez quiere ganar la FedCup antes de decir adiós, es uno de sus principales objetivos. A pesar de esto, Garbiñe decidió renunciar para centrarse en otros intereses (por supuesto, lógicos). De esta manera, a España se le presentaba un reto más que complicado ante las niponas, que sí incluyeron a su jugadora estrella, Naomi Osaka, antaño número uno (ahora es la décima de la WTA) y que causó baja el año pasado. El sorteo realizado el jueves emparejó a la primera tenista asiática con Sara Sorribes, la segunda espada española. Más difícil aún.

Sara Sorribes celebra su triunfo con Anabel Medina, la capita de la Selección en FedCup. (EFE)
Sara Sorribes celebra su triunfo con Anabel Medina, la capita de la Selección en FedCup. (EFE)

Osaka rompió a llorar

Porque Sorribes, número 78 del ranking mundial, no le había ganado nunca a ninguna tenista top 10. Osaka, doble vencedora de Grand Slam, partía como clarísima favorita este viernes a pesar de que su juego se haya resentido mucho en los últimos meses. Pero como son las cosas que Sara se vistió de Muguruza para marcarse el partido de su vida, desquiciar a su rival y entregarle el primer punto a España (6-0 y 6-3). La joven (23 años) enseñó sus credenciales sobre tierra batida y anuló por completo a Osaka. Ejercicio total de inteligencia y temple de la castellonense, que movió a la japonesa con criterio y esperó al error para ir atando el partido. Naomi acabó completamente desesperada, sin servicio (55% de primeros) ni precisión en los golpes. Osaka acumuló 50 errores no forzados en total, por los seis de Sorribes, certera.

A Sara no le pesó la sombra alargada de su oponente y tampoco el abrir la eliminatoria, papel siempre complicado. Le endosó un rosco en el primer parcial tras romperle tres veces el saque y jugarle con bolas a diferentes alturas y en el segundo set, cuando Osaka subió el nivel, supo defenderse gracias al revés cortado. Sorribes no esquivó los intercambios, mientras que a Naomi le pudo la ansiedad de finiquitar el encuentro cuanto antes. La diferencia entre ambas, más que táctica, fue la actitud con la que saltaron a pista. La española, muy tranquila y con las ideas claras; la nipona, con prisas y unas dudas tremendas en su tenis. El cambio de entrenador (rompió relaciones con el serbio Sascha Bajin en 2019 tras conquistar Australia) no parece haberle favorecido. Rompió a llorar en el tramo final del duelo, a pesar de la ovación del público, y estuvo a un paso de tirar la toalla, incapaz de obtener respuestas. Su crisis se agrava, y ya de manera alarmante, tras esta nueva e inesperada derrota.

Carla Suárez no podía fallar luego y no lo hizo, venció a Doi también en dos sets para cerrar la jornada. España domina por 2-0 la eliminatoria. Este sábado esperan dos nuevos individuales y el dobles, pero la Selección está a un solo punto de Budapest, donde sí que se espera ya a Muguruza, a la que este viernes por suerte no se le ha echado de menos gracias al torrente Sorribes. La de Castellón de la Plana, muy emocionada, recibió los aplausos de sus compañeras y por supuesto los de la afición. Con este importante triunfo, que ni ella misma se esperaba y que era vital, solo puede crecer. "Creo que he mejorado, mi nivel ha subido, lo noto. Estoy muy contenta de que hoy, ante un rival de esta envergadura, se haya visto reflejado", explicó. Talento tiene, hay que seguir trabajándolo en la dirección adecuada.

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