El sufrimiento de Nadal tiene premio: pasa de ronda al ganar a Smyczek... y a su cuerpo
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victoria del español por 6-2, 3-6, 6-7, 6-3 y 7-5

El sufrimiento de Nadal tiene premio: pasa de ronda al ganar a Smyczek... y a su cuerpo

El español logró la clasificación a tercera ronda del Open de Australia (6-2, 3-6, 6-7, 6-3 y 7-5), en un partido en el que el español luchó contra Tim Smyczek... y su físico

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Rafa Nadal celebra su clasificación a la tercera ronda de Australia tras derrotar a Tim Smyczek.

Rafa Nadal consiguió una sufrida clasificación a la tercera ronda del Open de Australia (6-2, 3-6, 6-7, 6-3 y 7-5), en un partido en el que el español tuvo que luchar contra su físico y ante un sorprendente Tim Smyczek, el 112º del mundo, que puso en grandes complicaciones al español. El tenista norteamericano hizo sufrir al balear a lo largo del partido, obligándole a jugar a cinco sets para conseguir avanzar de ronda. Claramente mermado en el aspecto físico y ante un Smyczek pleno de confianza, el español tuvo que tirar de experiencia e inteligencia para solventar uno de los partidos de la carrera del español.

El jugador nacional mostró claros síntomas de cansancio a lo largo del partido: evitando los 'rallys', no peleando por bolas que habitualmente persigue, excesivamente fallón y víctima de la falta de frescura -las altas temperaturas no le hicieron un favor-, Nadal se vio superado en varias fases del partido ante Smyczek. Pese a conseguir menos puntos ganadores y cometer más errores no forzados que el norteamericano, mantuvo la calma e impuso su mayor experiencia para solventar un partido que recordó a otros que en su día perdió ante Lukas Rosol (Wimbledon 2012) o Nick Kyrgios (Wimbledon 2014).

Sin embargo, en esta ocasión, el español fue más inteligente. Aunque no se encontraba bien físicamente, supo desgastarse en los momentos definitivos. Pese a pasar momentos de crisis en la pista, su garra y coraje fueron suficientes para dar la vuelta a un partido que se le puso muy complicado y que levantó gracias a su tesón. El español volvió a dar una nueva lección en la pista, agarrándose con todas sus fuerzas a un torneo que la pasada temporada le dejó una 'espinita' clavada, cuando perdió por lesión la final ante Stan Wawrinka cuando era el claro favorito para hacerse con el Gran Slam australiano.

Al término del partido, el propio Nadal reconocía los problemas físicos que tuvo en pista: "He sufrido un problema gástrico que me ha hecho tener malas sensaciones". De hecho, a lo largo del partido, tuvo que tomarse medicamentos para paliar sus problemas, que incluso le podrían haber llegado a vomitar. Pero el calor también afectó severamente al rendimiento del tenista español: "Esta humedad me ha pasado factura. Estaba muy canasado, pero he conseguido llevarme el partido manteniendo la mejor actitud". Este miércoles, sin duda, Nadal se llevó uno de los partidos más difíciles que ha jugado.

El propio Smyzcek reconocía el mérito del español, capaz de llevarse un extenuante partido de cuatro horas y doce minutos: "Me ganó con su plan C o D, pero encontró la forma de ganar. Me quito el sombrero ante él. Es por eso por lo que es uno de los mejores", confesó el norteamericano. Ni sus problemas gástricos, ni la desidratación, ni la falta de rodaje tras sus lesiones o verse por debajo en el marcador en varias coasiones del partido provocaron que Nadal tirara a la basura el partido, consiguiendo una remontada histórica que difícilmente será olvidada por el jugador balear.

*Galería: Vea las mejores imágenes del partido de Nadal

El español empezó el primer set muy seguro de lo que tenía que hacer. Consciente de que su estado físico no era el mejor, su idea era clara: tratar de terminar los puntos rápidos, jugar profundo y evitar que Smyczek pudiera desplegar su poderosa derecha. Así, el español comenzó muy concentrado, demostrando su poder en la pista, lo que le sirvió para llevarse la primera manga sin complicaciones. Pero no sólo lo consiguió gracias a sus aciertos, sino que buena parte de su éxito estuvo centrando en los constantes fallos del norteamericano, muy impreciso, y que 'regaló' el primer parcial a Nadal (6-2).

Pero tras la primera manga el físico de Nadal se resintió. El español empezó a notarse mucho más cansado y lento, lo que provocó que se multiplicaran sus fallos en pista. Esta situación fue aprovechada a la perfección por Smyczek, que empezó a creerse que podía hacer daño al español. Con el paso de los puntos, el norteamericano empezó a ganar enteros sobre la pista: mucho más móvil, con un buen abanico de golpes y haciendo sufrir a Nadal en pista, poco a poco fue ganando puntos gracias a sus 'winners' y al bajón en el servicio de Nadal, que sufrió tres roturas y cometió tres dobles faltas (3-6).

Al término del juego, el español se dirigía a los vestuarios donde, según diversas fuentes, tuvo que tomar varios medicamentos para el mareo y donde incluso podría haber llegado a vomitar. Sea como fuere, lo cierto es que en la tercera manga se vio a un Nadal muy débil físicamente: olvidando los puntos largos y no peleando por bolas complicadas, algo poco habitual. Pese a ello, su mejora en el servicio le permitió tomar ventaja (5-3) en el marcador, pero la confianza de Smyczek le permitió no sólo igualar el partido, sino que lo llevó al 'tie-break', donde daba la sorpresa al ponerse por delante de Nadal (6-7).

Si el español quería meterse a tercera ronda del Open de Australia, estaba obligado a jugar un partido a cinco sets, una situación que no sufría en segunda ronda de Australia desde 2005, cuando se impuso a Mikhail Youzhny. En el comienzo del cuarto set, Nadal se vio obligado a luchar contra sí mismo, sin perder la cabeza para seguir con vida en el partido y la estrategia tuvo éxito. Poco a poco, Smyczek empezó a desinflarse, lo que sirvió al balear para volver a crecer en pista. Tanto que fueron los mejores momentos de un Nadal que esgrimió en varios ocasiones su 'vamos' para lograr igualar el choque (6-3).

En la quinta manga, Nadal sacó su mejor versión. El español empezaba a conectar grandes golpes, ante un Smyczek que no bajaba lo más mínimo su rendimiento. El español, más obligado que nunca, no estaba dispuesto a perder un partido en el que estuvo contra las cuerdas y su coraje le llevó a conseguir un 'break' para ponerse 6 a 5 en el marcador. Con su servicio gozó de tres bolas de partido que no supo aprovechar, pero a la cuarta fue la vencida para hacerse con la victoria. Sus lágrimas en el suelo reflejaron la dureza de un encuentro épico que Nadal supo llevarse gracias a su garra.

Rafa Nadal Tim Smyczek Tenis - Open de Australia
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