el deportista paralímpico terminó la maratón de nueva york

Enhamed: "El deporte olímpico no es ni bonito, ni sano ni solidario"

En año y medio, el ganador de nueve medallas paralímpicas ha completado el Ironman de Lanzarote, ha subido el Kilimanjaro y ha corrido la Maratón de Nueva York

Foto: Enhamed y su compañero Pedro Jerez durante la Maratón de Nueva York (Foto: @Enhamed)
Enhamed y su compañero Pedro Jerez durante la Maratón de Nueva York (Foto: @Enhamed)

"Vas corriendo la maratón, con tus zapatillas extraordinarias; estás en forma, te sientes bien. Y empiezas a subir una cuesta en el kilómetro 24, no me acuerdo ni de qué puente era. Empiezas a subir la cuesta, una cuesta interminable. Durante la carrera hay un montón de gente, pero en ese momento, todo es silencio: solo oyes pies de corredores. De repente, por tu izquierda, te empieza a pasar una señora de cincuenta y pico años, con la respiración que apenas se le altera y corriendo con una comodidad... Y no solo nos pasa a nosotros. Delante había gente que estaba muy en forma, se veía que eran corredores habituales, y la señora iba pasando a todo el mundo haciendo zigzag. Y piensas: '¡Venga ya, hombre!".

El que habla es Enhamed Enhamed (Las Palmas de Gran Canaria, 1987), uno de los miles de corredores que el domingo acabaron la Maratón de Nueva York. Terminó en el puesto 11.359 con un tiempo de 03:57:31. "De los tobillos para arriba no me duele nada, pero tengo los pies hechos polvo", cuenta en conversación telefónica. Para él, el tiempo no era lo importante; era solo la primera carrera de una temporada que terminará dentro de un año con el mayor reto deportivo de su vida: 5.000 kilómetros en bicicleta.

"Tenemos previsto algún medio Ironman, hacer el Ironman de Lanzarote, que celebra la 25ª edición en mayo, y luego quiero cruzar Estados Unidos en bicicleta, desde San Diego hasta Nueva York. Por eso necesito hacer algo lo suficientemente duro para ponerme las pilas, pero también para ver dónde están mis carencias, porque entrenar es una cosa y competir es otra muy diferente", explica. El viaje en bicicleta por EEUU será su particular homenaje a las víctimas del 11-S. Tiene previsto salir a finales de julio y llegar a Nueva York el día del 15º aniversario de los atentados.

 

La lucha contra su enemigo interior

La Maratón de Nueva York no es el primer desafío que se marca y supera Enhamed. En mayo de 2014 ya terminó el Ironman de Lanzarote, y unos meses después subió a la cima del Kilimanjaro. Todo eso sin ver nada: Enhamed es completamente ciego. Eso no le ha impedido conseguir todos sus objetivos, deportivos o no. ¿Por qué lo hace? "Cada año necesito un reto, algo que me enseñe la humildad de encontrarme en ese momento tan duro que siempre hay en todas las carreras en el que dices: no valgo para nada, no tengo fuerzas, no puedo seguir. En ese momento en el que te preguntas quién te hizo apuntarte a esa carrera es cuando realmente sale quién eres. Si consigues terminar, te estás diciendo a ti mismo que no te has quedado estancado. Eso es lo que a mí me importa", contesta.

Portada del libro de Enhamed.
Portada del libro de Enhamed.

Enhamed explica mejor esa actitud en su libro 'Ironmind', que presentará la próxima semana en Madrid. En él desarrolla las ideas que aplica en su día a día como 'coach' de deportistas y ejecutivos. "Todo lo que hacemos está en nuestra cabeza. Y nuestra cabeza tiene una parte de la que poca gente habla: un enemigo interior que siempre va a intentar que no hagas las cosas. La gente lo llama zona de confort o de mil y una maneras. Yo creo que es un enemigo interior que siempre va a luchar para que no avancemos. Lo tenemos todos, no tiene nada que ver con nuestra historia ni con lo que somos. A todos nos atrapa", dice. En su caso, su vida es una constante carrera para evitar que ese enemigo el atrape. A estas alturas tiene que haber dado por imposible frenarlo.

Una historia de superación como la de Enhamed puede dar una impresión errónea sobre él. Si algo llama la atención de su discurso es la capacidad para relativizarlo todo, incluida su ceguera, de la que se ríe a menudo. Para él, reírse es fundamental: "El humor es la cosa más trascendental que existe. En ese momento en el que te ríes no piensas en lo que te falta por hacer ni en lo que has hecho. Te ríes y simplemente disfrutas de ese momento. La ironía nos permite no tomarnos tan en serio".

Enhamed completó en 2014 el Ironman de Lanzarote. (EFE)
Enhamed completó en 2014 el Ironman de Lanzarote. (EFE)

"Iba a la piscina sin ganas"

"Da igual lo que hayas hecho en otro terreno, creo que hay que tener un cierto valor para salir de lo que haces y para cambiar de actividad. ¿Sabes la maravilla que es darte cuenta de que tienes un montón que mejorar y muchísimo por crecernbsp;Eso es lo que me da vida para seguir entrenando", dice. Sabe bien de lo que habla. Los retos de los últimos años poco tienen que que ver con lo que hacía antes. Sus nueve medallas olímpicas (cuatro oros, dos platas y tres bronces) lo convirtieron en uno de los mejores nadadores paralímpicos de la historia. Pero tras Londres 2012, se cansó.

"Al final iba a la piscina sin ganas. Ir a una competición más no me llenaba. Las medallas significan lo que significan, pero no son más que objetos. Y yo practico deporte para vivir experiencias", comenta. No echará de menos los Juegos Paralímpicos el próximo verano, pero sí admite que echa en falta la esencia de la competición: "Ese momento en el que estás delante del 'poyete' preparado para saltar al agua y se hace el silencio en la piscina. Y de repente piensas: si cometo un solo error, si mi mano se va un poco a la derecha y pierdo dos décimas, me cargo cuatro años de entrenamiento. Esa presión sí que la echo de menos".

"El deporte olímpico no es ni bonito, ni sano ni solidario. Ya pueden decirme lo que quieran. Tienes que ser el mejor, cueste lo que cueste. Hay ciertas normas éticas que todos conocemos y unos las respetan de corazón y otros no tanto, pero al final las respetamos todos. Pero fuera de eso, no hay amistad. Se va a ganar", critica. Ahora, en cambio, disfruta de una experiencia muy diferente en los deportes de larga distancia. "La razón por la que quise correr el Ironman fue para comprobar si lo que decía Chris MacDougall en su libro 'Nacidos para correr' era cierto. Y lo es: se ve mucha más solidaridad, la gente se anima entre sí. El premio no es cruzar la línea de meta, sino cruzar la de salida y estar ahí".

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