Saúl Craviotto, padre, policía y un piragüista que luchará por estar en sus terceros Juegos
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CONDENADO A IR AL PREOLÍMPICO TRAS UN MAL MUNDIAL

Saúl Craviotto, padre, policía y un piragüista que luchará por estar en sus terceros Juegos

Saúl Craviotto es uno de los mejores piragüistas españoles. Todavía no tiene asegurada su presencia en Río pero afronta con ilusión un año clave y de lucha por estar en su tercera cita olímpica

Foto: Saúl, durante un reportaje publicitario con la marca que lo patrocina.
Saúl, durante un reportaje publicitario con la marca que lo patrocina.

Saúl Craviotto es uno de los mejores piragüistas del panorama nacional. En su palmarés hay, entre otro títulos, un oro y una plata olímpicas y tres oros, dos platas y dos bronces en Mundiales. Todavía no tiene asegurada su presencia en los Juegos Olímpicos de Río 2016, después de que “un error” lo condenara en el campeonato del mundo que se celebró en Milán el pasado mes de agosto. El piragüista español no logró terminar entre los ocho primeros, por lo que no consiguió la plaza directa para Río y tendrá que luchar en el preolímpico para estar en sus terceros Juegos. “Ya pasé por esto en Pekín y en Londres. Parece que esta tensión me la pide el cuerpo”, explica a El Confidencial mientras empieza la pretemporada en un año crucial.

“Ahora ha pasado un mes y valoro más tranquilo lo que pasó en el Mundial. Fue un palo muy duro y no contaba con quedarme fuera”, analiza Craviotto. Todos sus esfuerzos están ahora centrados en preparar lo mejor posible el preolímpico que se disputará en mayo en Alemania. “Antes de eso, tengo que pensar en selectivos a nivel nacional en España. Después del error del Mundial se me ha complicado mucho la situación pero ya pasé por esto en Pekín y en Londres, la historia se repite y parece que esta tensión me la pide el cuerpo porque nunca no lo hago a la primera. Está visto que bajo presión es como mejor actúo”, reconoce.

Saúl arranca un año clave y lo hace “bastante picado y cabreado”, tras lo sucedido en el Mundial. Espera que ésto le sirva de motivación para alcanzar sus terceros Juegos Olímpicos, a los que llegaría a los 31 años. De momento, no quiere ni oír hablar de una posible retirada: “La retirada te la marcan un poco los tiempos. Para Tokio tendría 35 años y a mí igual, psicológicamente, me gustaría aguantar, pero también viene con ganas la gente joven. Ya veré. Después de los Juegos, si voy, pensaré año a año y dependiendo de la motivación y de las ganas que tenga, decidiré”.

Quien sí se retiró recientemente fue David Cal, compañero de selección de Craviotto en los últimos años y la cara más visible del piragüismo español. “Se le echa mucho de menos. En este Mundial, era un poco el buque insignia de esta expedición y claro que se le echa en falta. Lo importante es que él esté a gusto y en el deporte, la parte psicológica es el 50% o incluso más. Si no estaba con ganas, nos queda apoyarlo y desearle que sea feliz”. Saúl no teme que la retirada de su compañero suponga menos repercusión para su deporte: “Mucho más tampoco puede bajar... Sí que es verdad que con David Cal siempre se atraía a más medios, supongo que algo lo notaremos pero ojalá saquemos más medallas olímpicas y podamos alzarlo otra vez”.

Dentro del piragüismo español, Saúl se ha convertido en uno de los rostros más conocidos gracias, en parte, a las dos medallas olímpicas que tiene en su palmarés. Ésto, le ha abierto las puertas de los patrocinadores y le ha llevado a considerarse un privilegiado: “No me puedo quejar, tengo compañeros que lo están pasando mal, que no reciben becas ni tienen patrocinadores. Yo además de las becas, tengo la suerte de que me respalde una marca como 'Reebok' que es internacional y me ayudan mucho a dar visibilidad y repercusión a lo que hago. Además, tengo más patrocinadores. Soy de los pocos deportistas que no se pueden quejar”.

Aunque Saúl considera que él tiene suerte, el catalán también lleva una vida muy sacrificada porque además de piragüista, es también policía y padre: “A veces, es mucho agobio y es complicado. Pero en el CNP te ayudan bastante y me siento muy respaldado por ellos, lo cual se agradece. Con respecto a mi hija, lo llevo bien, aunque a veces es un poco difícil cuando hay concentraciones y competiciones. Siempre que puedo me llevo a mi mujer y a mi hija”, reconoce. Pese a todo, Craviotto es consciente de que desde fuera no se ve tal esfuerzo: “Por mucho que tú lo expreses en una entrevista o digas las horas que entrenas, es imposible que la gente lo valore. Tienes estar dentro de una piragua y sufrir, saber lo que es el ácido láctico cuando acabas una serie con la que te entran ganas de vomitar del esfuerzo… Ese tipo de esfuerzo, si no lo has vivido nunca es muy difícil transmitirlo por mucho que digas que entrenas cinco horas al día de lunes a sábado”, concluye.

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