La vivaracha Carolina Marín, la campeona que se forjó a golpe de 'mala leche'
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los comienzos de una deportista única

La vivaracha Carolina Marín, la campeona que se forjó a golpe de 'mala leche'

“Mi primer recuerdo es el de una chica delgada, vivaracha y con muy mala leche, por decirlo de alguna manera y con comillas, a la hora de competir”, dice Francisco Manuel Ojeda, su primer entrenador

placeholder Foto: Carolina Marín volvió a colocar al deporte español en lo más alto (Reuters)
Carolina Marín volvió a colocar al deporte español en lo más alto (Reuters)

La vida en Huelva ya no es igual desde que un torbellino llamado Carolina apareció en escena. Un deporte minoritario -o más que eso- entró en la vida de todos los españoles por sorpresa. En su ciudad natal pocos podían imaginar que esta joven de 22 años pasara del anonimato a tocar la gloria a manos llenas de un día para otro. Un Campeonato de Europa dio paso a dos Mundiales y un puñado de torneos de primer nivel. En apenas un año, Marín ha pasado a convertirse en un icono de su deporte y en uno de los altavoces más potentes para que la 'marca España' sea un poco más poderosa en todo el mundo.

[Lea aquí: Carolina Marín gana la medalla de oro de bádminton en Río 2016]

“La clave del triunfo fue ir a disfrutar del torneo, no defender el título”, dijo Carolina ya en Madrid, donde desde el aeropuerto -fue recibida por los más allegados y un buen puñado de seguidores- se dirigió a la sede del Consejo Superior de Deportes. “Gracias al centro médico me recuperé y pude ganar la medalla de oro”, destacó la campeona. La onubense, recibida por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, regaló a este una raqueta con dedicatoria incluida. “Su éxito fue milagroso, pero no es una casualidad, sino el fruto del trabajo, la perseverancia y la dura dedicación”, subrayó el ministro.

En su club de origen no se cansan de festejar. Se ha convertido en una rutina. El Recreativo IES La Orden es el epicentro de todo. Es la cuna que meció a Carolina, el lugar en el que comenzó esta apasionante aventura. Anónimo club hasta hace bien poco, los éxitos de la española lo han convertido en un lugar de referencia en todo el mundo. Todos sus empleados se multiplican para atender decenas de compromisos y llamadas. Una locura lo que vive durante estos últimos días. Ricardo Abel Fernández (gerente y entrenador) no para de atender el celular como si fuera un director de comunicación. “Estamos desbordados… Bendito deporte… Ojalá dure muchos años”, exclama cuando contesta una llamada cualquiera.

Este club es imprescindible para entender el 'fenómeno Carolina'. Allí empezó todo cuando una niña de 8 años se presentó en sus instalaciones para comenzar a practicar un deporte del que nadie hablaba en España. Como una más comenzó sus clases, pero muy pronto los entrenadores empezaron a atisbar algo especial en nuestra campeona. Era diferente a las demás. Todos pensaban que con el tiempo podría hacer cosas importantes en el mundo del bádminton, pero las previsiones han terminado por desbordarse. “Lo que ha conseguido no lo podíamos imaginar”, reconoce en charla con El Confidencial Francisco Manuel Ojeda (vicepresidente y director técnico del Recreativo IES La Orden), el entrenador que dio las primeras clases e instrucciones a Carolina.

No admitía la derrota

“Mi primer recuerdo de Carolina es el de una chica delgada, vivaracha y con muy mala leche, por decirlo de alguna manera y con comillas, a la hora de competir”, explica el técnico, que muy pronto descubrió que Marín no era una más y sí una deportista que por su forma de ser podía llegar a destacar en este deporte. En este Mundial recién ganado, ese gen competitivo se ha manifestado una vez más. “Siempre pensamos que podía hacerlo bien, pero sabiendo que en este deporte siempre ha habido rivales muy cualificadas”, dice Ojeda, que quiere resaltar el valor de este segundo título mundial ganado porque “no pudo hacer un entrenamiento al uso por culpa de una lesión, sin olvidar que para esta cita era la rival a batir como vigente campeona”.

Fue precisamente esa ilimitada ambición la que tuvieron que moldear en el Recreativo IES La Orden para alumbrar una deportista completa en toda las facetas. “Carolina no admitía la derrota, ni en los recreos, ni en los entrenamientos y mucho menos en los partidos. Era competitiva al máximo”, recuerda Paco. “No sólo trabajamos los conceptos técnicos del juego y la preparación física, también nos esforzamos en su actitud y mentalidad”, explica, para certificar que “en mi opinión, al final completamos un buen trabajo como el tiempo se ha encargado de demostrar”.

Carolina Marín llegó a las pistas del club onubense con 8 años “y sin saber nada de este deporte”, apunta Ojeda, que subraya que “fue una más de las que captamos en las sesiones de iniciación que organizamos en los colegios. A ella le gustó mucho este deporte y muy pronto empezaron a llegar los resultados. Y es que cuando apenas llevaba unos meses jugando, ya fue subcampeona territorial. Ese carácter y espíritu de lucha ya comenzaba a manifestarse”. En el último año, desde que ganara el Campeonato de Europa, “se ha incrementado el número de jugadores en nuestro club, y hablo también de adultos”, resalta el entrenador.

Insiste en que “no podíamos esperar tanto de ella, pero a medida que iba ganando títulos sí empezábamos a sospechar que podía hacer cosas importantes. Cuando se fue al Centro de Alto Rendimiento de Madrid en su día fue por algo”. “Antes de que ganara su primer Mundial, sí intuíamos que en aquella cita podía brillar, que podía hacer algo grande, pero es que Carolina ha desbordado todas sus expectativas”, añade. “Por ejemplo, en este último Mundial, cada día que pasaba jugaba mejor y mejor”, subraya para explicar el título logrado por la andaluza.

Ambición y motivación

“Yo no sé dónde está su techo; la verdad, yo no lo veo… Se lo pondrá ella misma con el paso del tiempo”, significa Ojeda, que tiene claro que muchos triunfos más esperan a Carolina “mientras tenga esa ambición, motivación y apoyo técnico”. “Es una jugadora a la que le gusta esforzarse, machacarse y entrenar al máximo nivel. En una palabra, le encanta este deporte y esa pasión es clave para entender su trayectoria”, resume el primer entrenador que tuvo nuestra campeona.

“Desde que nuestro club logró el ascenso a la máxima categoría hemos crecido mucho y prueba de ello es que hemos ganado dos ligas”, recuerda entre entrevista y entrevista. El Recreativo IES La Orden ha pasado a convertirse en una referencia del mundo del bádminton “gracias a una bomba mediática” llamada Carolina, como bien destaca el técnico. Y aprovecha la oportunidad para reivindicar el anónimo trabajo que se hace en decenas de clubes de España, que tienen que hacer piruetas con el poco dinero que ingresan. Silencioso pero eficaz trabajo como el que hace el club en el que nació de la nada una estrella mundial.

Paco Ojeda quiere resaltar “el buen trabajo de formación que se hace en los clubes de este país. El trabajo de base es importante y se está haciendo bien en España”. Y por ello recuerda que ahora que algunos patrocinadores entran en juego al calor de los éxitos de Carolina, “estaría bien recibir lo que nos merecemos”. Y pone el ejemplo de su club, que “perdió no hace mucho a sus dos sponsors principales, lo que provocó que estuviéramos al borde de la desaparición. No se nos mira mucho, esa es la verdad, y tenemos que hacer malabarismos con las cuentas para seguir en pie”. Y hablamos de un club que ha ganado dos ligas y ya conocido en todo el mundo. Y reconocido gracias a la educación deportiva que gestó al nuevo referente del deporte español.

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