la federación debe gestionar su nuevo estatus

Paradójico: el oro de Carolina Marín pone en peligro el futuro del bádminton español

En el bádminton español es oro todo lo que reluce: la medalla de campeona del mundo de la onubense, de ahí que su federación deba evitar, sobre todo, morir de éxito

Foto: Carolina Marín, en el podio del Mundial
Carolina Marín, en el podio del Mundial

"Me plantearía representar a otro país si me lo ofrecen". Este titular de una entrevista a Carolina Marín, campeona del mundo de bádminton, ha causado un gran malestar en la jugadora onubense, expuesta injustamente a unas críticas que no merece. "Sus declaraciones fueron tergiversadas", asegura a El Confidencial el presidente de la Federación Española de Bádminton (FESBA), David Cabello, quien también muestra su enfado. "Prueba de ello es que Marca está viendo la manera de rectificar", desvela. 

Según explica Cabello, "Carolina está acostumbrada a jugar en el extranjero, en ligas como la danesa o la francesa -por eso habla de fichar- donde la competencia es mayor, pero ella nunca ha expresado que quiera jugar con otro país. Las imágenes hablan por sí solas y basta con verla envuelta en la bandera española en el podio del Mundial. En general, toda la entrevista fue de muy mal gusto", concluye el presidente de la FESBA, visiblemente molesto por el daño gratuito causado a una deportista reconocida con la Real Orden del Mérito Deportivo y recibida en La Zarzuela por la reina Letizia. 

Sin embargo, la polémica suscitada por el mencionado titular da pie a analizar la nueva situación que vive el bádminton español, un deporte hasta la medalla de oro de Marín prácticamente desconocido para el gran público y que ahora ha ganado un protagonismo con el que nunca hubiera soñado. Y, sí, paradójicamente, el oro de Carolina puede poner en peligro el futuro de su deporte en su propio país. "Esta situación es nueva para nosotros", reconoce David Cabello. "El cambio que conlleva un éxito como el logrado por Carolina lo es también para la Federación y para su entorno. Cuando se trata de un hito como éste, con la excepcionalidad del resultado, el impacto es mayor y su repercusión también", añade. Lo cierto es que la gesta de la onubense le ha convertido en una de las reinas del deporte español, con un reconocimiento universal. 

Si difícil es gestionar la falta de recursos, no lo es menos gestionar el éxito. Así lo corrobora el presidente de la FESBA. "El éxito es efímero y requiere tomar medidas porque se disparan las expectativas". Lo que sí tiene claro el máximo dirigente del bádminton español es que "gracias a Carolina hemos salido del backstage en el que estábamos, eso es evidente". Al margen de que la andaluza no se plantee jugar para otro país, la pregunta que subyace es si, dado el éxito de bádminton español, existe un peligro real de que otros países puedan seducir a sus jugadores y técnicos. "Para los Juegos de Río no porque la normativa no lo permite", dice Cabello, "pero al margen de eso tampoco creo que esto ocurra, sobre todo porque internamente nadie se lo plantea".

Lo que es cierto es que tanto Carolina Marín como su entrenador, Fernando Rivas, están en el punto de mira, no sólo de patrocinadores interesados en explotar la imagen de la campeona del mundo, sino también de otras federaciones que envidian su exitosa metodología de trabajo. "Carolina depende aún de la Federación, pero otra cosa es que ahora vaya a ser más independiente, aunque tampoco somos el tenis", comenta el presidente de la FESBA, consciente de que en especialmente en Asia hay muchas posibilidades de crecimiento para la jugadora y sus técnicos. "Es muy apetecible para aquel mercado. Tanto Carolina como el bádminton español se han abierto un hueco en el mercado asiático para introducirnos de manera amigable", añade Cabello.

David Cabello, Miguel Cardenal, Carolina Marín y Fernando Rivas
David Cabello, Miguel Cardenal, Carolina Marín y Fernando Rivas

En su visita a El Confidencial, el presidente del Consejo Superior de Deportes (SCD), Miguel Cardenal, lanzó un aviso a las federaciones. "Tienen que hacer un trabajo de motivación de sus deportistas, crear un ecosistema en el que se sientan cómodos y facilitarles las cosas", dijo. Después de su medalla de oro, Carolina Marín ha adquirido una dimensión, sobre todo a nivel internacional, que supera a su propia federación y la cuestión es si en ésta son conscientes. "Nosotros vamos a intentarlo", dice Cabello sobre las palabras de Cardenal. "Las limitaciones económicas y de recursos son las que son. El bádminton es el bádminton, por más que ahora seamos campeones del mundo. Ni nos doblan la subvención ni nos entra dinero privado como en otros deportes. La dinámica debe ser como hasta ahora. Se generan expectativas y es bueno, pero hay que ver cuál es la contraprestación económica y hasta dónde se puede llegar".  

"El CSD nos está ayudando a buscar acuerdos que sean buenos para Carolina y para la federación", explica Cabello. "Los que estamos dentro sabíamos que podía pasar lo que ha pasado y ahora tenemos más oportunidades y más tiempo", dice en el aspecto puramente deportivo. "Río es la apuesta y es lo máximo", dice el presidente. "Tenemos la estructura montada y ahora es cuestión de que los talentos vayan saliendo. En individual femenino vienen por detrás Beatriz Corrales y Clara Azurmendi. Nosotros no trabajamos con masas, pero sí con mucha calidad", concluye. 

De momento, en el bádminton español es oro sólo lo que reluce: la medalla mundial ganada por Carolina Marín, y sería una pena que su éxito no se aprovechara para apuntalar la estructura de una federación en la que se lleva años trabajando mucho y bien, y que, como dice su presidente, no debe perder la perspectiva, aunque tampoco desproteger a sus deportistas y técnicos. No sólo sería paradójico, sino también triste.  

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