Marc Márquez, el gato de MotoGP que tiene diez vidas
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IGUALA la hazaña que firmó agostini en 1970

Marc Márquez, el gato de MotoGP que tiene diez vidas

Le apodan 'El Gato' porque siempre cae de pie, pero él tiene como mínimo diez vidas. Las mismas que sus victorias consecutivas que le igualan a Agostini

Foto: En Indianápolis, Marc Márquez sumó la décima victoria de la temporada (Repsol Media).
En Indianápolis, Marc Márquez sumó la décima victoria de la temporada (Repsol Media).

Hay deportistas, algunos apuntan a que son un grupo de elegidos, con los que los adjetivos dejan de tener sentido. Agotadas las palabras para definir lo que son capaces de hacer, sólo queda la frialdad de los números. Éstos son incapaces de describir gestas, de transmitir emociones, sensaciones o sentimientos, de evocar hazañas, pero dictan sentencia. Y los de Marc Márquez, además, hacen historia. El piloto de Cervera ha regresado de las vacaciones con una versión superior a la vista hasta el pasado mes de julio. En Estados Unidos, allí donde sólo sabe subirse a lo más alto del podio, ha vuelto a hacer historia: diez victorias de diez. Ha osado igualar al único que lo había logrado de forma consecutiva, Giacomo Agostini. Este niño de 21 años no conoce los límites y por ello, los está destrozando para dibujar unos nuevos cada vez que se sube a la Honda.

Desde este domingo, Marc Márquez ha entrado en el ‘club de los diez’ integrado por los pilotos que han conseguido ese número de victorias en una misma temporada. Su nombre reluce al lado de míticos pilotos como Agostini o Doohan, otros más recientes como Stoner y cerca de uno que aún sigue en activo, Rossi. El de Cervera está acostumbrado a competir con los pilotos que forman parte de la parrilla y también con los que han escrito la historia del motociclismo. La misma de la que ya forma parte. En Indianápolis escribió algún capítulo más y sentó las bases para los que están por venir. En primer lugar, su triunfo supuso el número 500 de España en el Mundial y el 100 en la máxima categoría. En segundo, su victoria combinada con el cuarto de Pedrosa acerca un poco más el título: éste llegará en Misano (14 de septiembre) si gana todas las carreras previstas hasta entonces independientemente del resultado de sus rivales.

Para entender lo que se está viviendo en el Mundial de MotoGP hace falta tirar de los libros de historia para compararle con sus compañeros de ese exclusivo club del que ya forma parte. El descaro bien entendido del líder le ha llevado a igualar la gesta que Giacomo Agostini firmó en 1970. Nada más y nada menos. Hasta el momento, el piloto italiano era el único que se había subido a lo más alto del podio en diez carreras consecutivas. Sobre el papel parece una gesta complicada, pero lo cierto es que el italiano logró su carnet del ‘club de los diez’ en un momento en el que no existían ningún piloto en la parrilla capaz de ponerle en apuros. En aquel momento, Agostini era el mejor y, en consecuencia, manejaba la mejor moto: la MV Augusta de cuatro cilindros. Una ‘dictadura’ en toda regla.

Junto a la figura del piloto italiano, surge la de Mick Doohan. Y, quizás, la comparación con el australiano sea más equilibrada. En primer lugar por la cercanía en el tiempo, sus diez victorias llegaron en 1997 aunque no de manera consecutiva, y en segundo por el escenario en el que se escribió aquel capítulo de la historia del motociclismo. La Honda de Doohan era la mejor máquina, pero sí había motos capaces de ponerle en apuros y Crivillé, por ejemplo, se encargó de demostrarlo. Con lo que no contaba el piloto australiano era con rivales con la misma experiencia que atesoran los de Marc Márquez. El de Honda no sólo pelea con clásicos de la máxima categoría como Dani Pedrosa o Dovizioso, también se las ve con campeones del mundo de la talla de Rossi y Lorenzo.

Y en medio de esta vorágine de datos y cifras, hay una que destaca: 21. Una edad en la que se supone que los pilotos que integran la parrilla de MotoGP se nutren de lo que ven a su alrededor, aprenden de los veteranos y siguen formándose. No es el caso del actual campeón. Se podría decir que a sus 21 años Marc Márquez se ha cansado de hacer historia, pero lo cierto es que nada sacia el hambre voraz del piloto de Repsol Honda. Su juventud, lejos de ser un factor en contra se antoja como una esperanza de futuro. A Márquez le queda mucho camino por recorrer y si no baja el ritmo, muchas páginas históricas por vivir y protagonizar. Además, a sus 21 años todavía hay lecciones que tendrá que aprender o mejorar como es el caso de las salidas, la única asignatura en la que no progresa adecuadamente.

Nada más aterrizar en Indianápolis, Crutchlow confesó que había bautizado a Marc Márquez como ‘El Gato’ porque “se cae desde cualquier altura y siempre lo hace de pie, sobre sus cuatro patas y nunca se rompe nada ni se hace daño”. Al contrario que el resto de felinos, el piloto de Repsol ha demostrado que tiene más de siete vidas; de momento ha llegado a las diez ganando una “carrera físicamente dura, pero así hemos quemado todo el pescadito del verano y los excesos”. Hasta el propio Marc reconocía la complejidad de lo logrado:“Cuesta pensar que iba a conseguir diez triunfos, pero hemos pasado el ecuador del campeonato y ya los llevamos”. Lo hizo antes de contestar, ante la insistencia de la prensa, que todo lo que se está viendo es“culpa es mía y mientras pueda, intentaré seguir ganando y seguir esta dinámica”.

Marc Márquez
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