DOS MUERTES LA CAMBIARON SU FORMA DE VER LA VIDA

Regino Hernández: cómo un deportista nacido en Ceuta llega a triunfar en la nieve

El 'rider' español ha hecho historia en el deporte nacional, logrando una histórica medalla de bronce que le sirve para homenajear a dos de las personas que le llevaron a lo más alto

Foto: Regino Hernández celebra su bronce en los Juegos de PyeongChang. (Reuters)
Regino Hernández celebra su bronce en los Juegos de PyeongChang. (Reuters)

Regino Hernández ya es historia del deporte español. El 'rider' consiguió este jueves acabar con una sequía de 26 años sin una medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno, después de lograr el bronce en snowboard cross. Pero, ¿cómo acaba alguien nacido en Ceuta haciendo de la nieve su vida? El fichaje de sus padres, también deportistas, por un club de balonmano y dos fallecimientos que marcaron su vida han sido los pilares en los que se basa su éxito.

"Mi objetivo es luchar por una medalla", decía el propio Regino antes de viajar a PyeongChang. Con Lucas Eguibar, nuestro abanderado, como uno de los grandes favoritos, nadie parecía apostar por el deportista de 26 años, que llegaba a la competición como un 'tapado'. Y no solo por la gran temporada que ha vivido este año sino, sobre todo, por el trazado del circuito: con muchos saltos en la recta de meta, el final era ideal para alguien criado en el 'freestyle'.

Balonmano antes de la nieve

Pero la nieve no fue siempre la prioridad de Regino Hernández. Nacido en Ceuta, con solo un año la familia se mudo a Málaga. ¿El motivo? Sus padres eran jugadores de balonmano y ambos ficharon por equipos de la ciudad andaluza para desarrollar sus carreras profesionales. Esta situación llevó a que el joven comenzara a tomar contacto con el deporte de la mano del balonmano, donde incluso llegó a jugar en las categorías inferiores del Mijas Málaga.

Pero el cambio de residencia dio algo más a Regino: Sierra Nevada. La cercanía de la nieve pronto ejerció su influjo en él, un amor casi a primera vista. Así, cada momento libre que tenía decidía acudir allí en busca de minutos sobre el blanco nuclear de las montañas. Y de los esquíes evolucionó a la tabla de snowboard, donde comenzó a practicar 'freestyle'. Su potencia de piernas y su privilegiado físico pronto le ayudaron a descubrir que podía dedicarse profesionalmente a ello.

Aunque lo haría con un matiz: pasaría a competir en snowboard cross, una especialidad que se adaptaba mejor a sus condiciones. Con sólo 17 años, debutaba en sus primeros Juegos de Invierno, en Vancouver. Una vez probó las mieles del mayor evento al que un deportista puede optar, tenía claro su objetivo: conseguir una medalla olímpica. Desde ese momento, el duro entrenamiento se convirtió en su rutina, dándole su primer gran éxito en 2011, al convertirse en campeón mundial júnior.

Dos muertes que le cambiaron la vida

Tras años de pelea por mejorar, no sería hasta 2017 cuando regresaría a la senda del éxito, con sólo 25 años: la plata en snowboard cross junto a Lucas Eguibar. Y, ahí, cambió su vida, no solo por el importante triunfo conseguido sino, especialmente, por dos sucesos luctuosos que le transformaron: la muerte de su entrenador y de uno de sus mejores amigos. Ese momento le hizo ver el mundo con otros ojos. La vida es demasiado corta para sufrir por cosas menores... y los éxitos llegaron.

Poco después de aquella plata, fallecía Israel Planas, su entrenador y también el de Eguibar, tras sufrir un infarto cerebral a los 41 años. A día de hoy, no le olvida: "Si gano una medalla, será una de las personas a las que se la dedique", confirmaba poco antes del comienzo de los JJOO. Este jueves, al recibir la mascota de los Juegos en el podio -no la medalla, que se la entregaron en otro acto posterior-, no dudó en mostrar su recuerdo a Planas por cambiarle la vida. Pero no fue al único.

Y es que, poco después, también fallecía uno de sus amigos de la infancia: "Era mi amigo de Fuengirola desde los cinco años. Nuestros padres eran amigos, nosotros jugamos juntos al balonmano, éramos del mismo colegio…", relata en 'Diario Sur'. Esquiando en Granada, con unos amigos, falleció tras hacer un fuera de pista: "Me ha cambiado la forma de ver la vida. Ver la valentía de una familia al perder a un hijo, cómo siguen luchando… te hace pensar: ¿para qué me voy a preocupar por cualquier tontería?".

Este jueves, por fin, el esfuerzo de Regino Hernández ha tenido recompensa. En el podio, emocionado, no dudó en recordar a su amigo y a su entrenador en el día más feliz de su vida, dos personas que le cambiaron para siempre. Un recuerdo emocionado por el trabajo, el sufrimiento y los malos momentos pasados, el adiós prematuro de dos personas que le llevaron a ser el deportista que es hoy en día. El bronce histórico es, sin duda, también parte de ellos.

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