Muerte clínica y 48 litros de sangre: la etapa reina de un campeón paralímpico
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Juanjo méndez buscará en río su cuarta medalla

Muerte clínica y 48 litros de sangre: la etapa reina de un campeón paralímpico

La historia de Juanjo Méndez, un hombre que fue dado por muerto en un accidente de tráfico y que, años después, es uno de los ciclistas paralímpicos más admirados de la categoría

Foto: Juanjo Méndez, con el maillot de España. (CPE)
Juanjo Méndez, con el maillot de España. (CPE)

Juanjo Méndez sabe bien lo que es perderlo todo. Incluso la vida. Este ciclista paralímpico sufrió un accidente de moto que le dejó sin la pierna y el brazo izquierdo. Le dieron por muerto, hasta el punto de que la Guardia Civil cubrió su cuerpo con una manta. Pero estaba vivo, por poco, pero lo estaba. Cuando llegó al hospital, estaba clínicamente en el otro mundo, pero un largo masaje cardiacoy 48 litros de sangre permitieron que siguiese entre los vivos.

"Me cortaron la pierna pero no me hicieron muñón, ya que creían que no sobreviviría", cuenta Juanjo a El Confidencial sobre su resurrección. Poco a poco, se fue sintiendo mejor, pero el estar postrado en una cama y el hecho de moverse poco hicieron que comenzara a engordar. Llegó a pesar más de 100 kilos, algo que le impedía, según dice,incluso levantarse de la silla. Ahora, su peso es de56 kilos.

Foto: Héctor Cabrera durante un lanzamiento (Foto Instagram: @cabrerallacer_h)

Este drama hubiese destrozado a cualquiera, pero no a Juanjo. A sus 52 años, despliegauna energía brutal cuando habla,sin perder el buen humor y la sonrisa. Incluso cuando cuenta sus momentos más duros. De ahí que no extrañe a nadie que al verse gordo, decidiese coger una bicicleta y volver al deporte que siempre, desde pequeño, le entusiasmó: el ciclismo.

De adolescente era un gran ciclista. De hecho, entrenó con gente como Melchor Mauri, que ganó una Vuelta a España, aunque no tuvo tanta suerte como él y se quedó en el camino para entrar en la élite de los corredores y tuvo que ponerse a trabajar. De ahí que, años después,no dudaraa la hora de subirse a una bicicleta, incluso faltándole un brazo y una pierna.

"Al principio era incapaz de pensar que llegaría a estar en unos Juegos Paralímpicos, no podía con mi propio peso cuando comencé a subirme a una bici". Y hoy, tiene dos bronces y una plata en tres citas de estas características: en Atenas 2004, Pekín 2008 yLondres 2012. Ahora buscará conseguir la cuarta presea en Río 2016.

Una bicicleta de lo más normal

El hecho de contar con un brazo y una pierna hace pensar que necesitaráuna bici muy adaptada para competir. Pero nada más lejos de la realidad: es prácticamente idéntica a una de competición corriente. Aunque tiene algunos cambios para correr más cómodo, son menos de lo que cualquiera podría pensar.

Las diferencias con una bicicleta de competición estándar son básicas. Tan solo cuenta con labiela derecha,el manillar está cortado por la mitad y cuenta con cambio automático. Además, monta unfreno doble: con tan solo un pulsador, los discos delanteros y traseros frenan al mismo tiempo, aunque el trasero ejerce más fuerza para evitar clavar la delantera y besar el suelo.

El pedaleo no es la parte más sufrida, algo que Juanjo descubrió cuando comenzó a hacer ciclismo paralímpico.Según él, el pedaleo con una sola pierna no necesita de nada especial. Tan solo talento y muchas,muchas horas de entrenamiento.

Aunque parezca sorprendente, la extremidadque más sufre durante las carreras eselbrazo derecho, ya que tiene que "aguantar el peso del cuerpo durante mucho rato y en las curvas". De hecho, gracias a que su bici cuenta con cambio automático, ya no sufre tendinitis en su codo.

Foto: Álex Sánchez Palomero celebrando su subcampeonato en triatlón. (@AlexPalomero)

Un ejemplo para sus compañeros

Porque Juanjo Méndez no tiene límites. O al menos, no lo parece, ya que con 52 añossolo piensa en "salir a ganar, ningún deportista podría salir con otra mentalidad". Y le queda cuerda para rato, ya que no piensa colgar la bicicleta hasta que, como el dice entre risas, "haga el ridículo".

Juanjo Méndez es el segundo deportista paralímpico más mayor de la delegación española y el ciclista mayor de su categoría. Y aun así, con la savia nueva llegando a la competición, se resiste a marcharse. Además, es el único al que le faltan el brazo y la pierna del mismo lado. Toda una desventaja a la hora de repartir el peso y los esfuerzos entre dos lados.

"En la categoría, muchos ciclistas me admiran por lo que hago, algo que me hace sentir orgulloso y contento". Pero el tesón y la fuerza de Juanjo están por encima de sus desventajas físicas. De hecho, reconoce ser una persona bastante testaruda: "No paro hasta que me salen las cosas. Me costó 18 años ser campeón del mundo, pero no me detuve hasta lograrlo".

Quizá por eso consiguió bajar casi 50 kilosdesde que decidió subirse a la bici. Los Juegos Paralímpicos de Barcelona 92 fueron, en cierto modo, su motivación. "Fueron los primeros que vi", asegura Juanjo, pero no le hizo falta ver ninguno más para mentalizarse de que si ellos podían, él también. Eso sí, jamás imaginó que llegaría al nivel que raya actualmente.

"Vi que esa gente hacía muchas cosas, no solo en ciclismo, también en otros deportes", asegura. Y ahora, él es uno de esos que pueden hacer muchas cosas pese a tener dos extremidades menos que el resto de la gente. Y lo será por mucho tiempo, según hemos podido ver. En Tokio 2020, probablemente.

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