El sueño de Héctor: el educador de niños que busca con una jabalina una medalla en Río
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serán sus primeros juegos paralímpicos

El sueño de Héctor: el educador de niños que busca con una jabalina una medalla en Río

El lanzador de jabalina, Héctor Cabrera, competirá por primera vez en unos Juegos Paralímpicos y lo hará como uno de los favoritos para conseguir medalla

Foto: Héctor Cabrera durante un lanzamiento (Foto Instagram: @cabrerallacer_h)
Héctor Cabrera durante un lanzamiento (Foto Instagram: @cabrerallacer_h)

"Este año, compaginar estudios y entrenamientos me ha salido muy bien". Podría ser una frase de cualquier buen estudiante que practica algun tipo de deporte, pero cobra todavía más importancia porque lo dice Héctor Cabrera, atleta español que competirá en los próximos Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro que comienzan el próximo 7 de septiembre. Para llegar a la gran cita deportiva, el lanzador de jabalina lleva un año entrenando muy duro, en días a los que les faltan horas, pero "se llevan muy bien", explica a El Confidencial.

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Darío Ojeda. Río de Janeiro Gráfico: Jesús Escudero

No todos los años se debuta en unos Juegos Paralímpicos y además siendo uno de los favoritos para colgarse la medalla al cuello. "Soy uno de los tres primeros del ranking y voy a Río con mucha ilusión. Son los primeros Juegos a los que voy y llegar con opciones de medalla poca gente lo puede decir. Tengo que aprovecharlo aunque mi primer objetivo es disfrutar y aprender de la experiencia. Si la guinda del pastel fuera una medalla sería la temporada perfecta", reconoce el atleta español.

Héctor Cabrera tiene el síndrome de Stargardt, una enfermedad ocular que se manifiesta por pérdida de agudeza visual progresiva. En el caso del lanzador en estos momentos la enfermedad está más o menos estancada. Depende del cansancio que tenga o de la luz que haya, su visión es mejor o peor. "No necesito ayuda excesiva, mi vida es bastante normal dentro de lo que cabe, quitando el tema del transporte, de artefactos cuando estamos lanzando o ver cuestiones técnicas en un entrenamiento. Parecen muchas cosas pero al estar acostumbrado no les doy importancia", explica Héctor.

Pista homologada

Cuando habla de los problemas de transporte se refiere a tener que ir a entrenar desde Oliva, donde vive, hasta Gandía. De una localidad a otra tan sólo hay nueve kilómetros pero él tarda entre 35 y 40 minutos cuando va en autobús y "cuesta un poco", se sincera Héctor.

La razón de ir a entrenar a Gandía es porque en las instalaciones de Oliva no hay una pista de atletismo homologada donde pueda entrenar bien ni practicar los lanzamientos. "Desde Oliva nos han apoyado todo lo posible, y espero que algún día exista la posibilidad de entrenar allí", comenta Cabrera. Pero Gandía no es el único lugar al que 'viaja' cada día.

Durante el año escolar su día a día es todavía más sacrificado. Se ha organizado la matrícula de los estudios de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte para no tener que ir toda la semana a clase pero los días que le toca ir son bastante ajetreados. Desde Oliva se va por la mañana a estudiar a Valencia (hay alrededor de 80 kilómetros), vuelve a casa a comer y por la tarde pone rumbo a Gandía para entrenar. "Normalmente voy a Gandía con un compañero de clase y desde allí vamos en tren hasta Valencia, porque desde Oliva son más o menos dos horas en transporte público", relata el atleta español.

Son sacrificios que se hacen con gusto si luego llega la recompensa y a Héctor Cabrera le ha llegado en forma de billete para Río. Desde hace un mes los entrenamientos se han endurecido para prepararse tanto física como mentalmente. "Un día normal es todo el dia entrenamiento. Levantarse, desayunar correctamente y a las 10 de la mañana salir a pista: calentamiento, rodaje, abdominales y movilidad articular. Hay jornadas que son más de técnica (con entre 30 y 40 tiros de calidad) y otros en los que se añaden dos horas de pesas que complementamos también con lanzamientos".

Foto: Tras los Juegos Olímpicos de Río, ya aparecen en el horizonte los Paralímpicos. (Pilar Olivares/Reuters)

El pistoletazo de salida para dar comienzo a los Juegos está a punto de sonar y los nervios por estar en Río cada vez son mayores: "Quedan muy pocos dias y ya notas el cosquilleo por dentro del cuerpo. Las ganas de estar allí empiezan a aumentar. Sabemos poco de lo que nos encontraremos allí aunque sí nos han dicho que la villa olimpica es increíble", dice el ilusionado deportista. Lo que no le preocupan son los recortes anunciados por el Comité Paralímpico Internacional: "Está claro que la situación del país está siendo dura pero también nos han dicho que se van a poner todos los medios y el presupuesto que haga falta para que sean unos Juegos con normalidad".

Proyecto 'FER Play'

Además de los Juegos Paralímpicos y de los estudios, Héctor Cabrera también tiene tiempo de visitar colegios con el proyecto 'FER Play', que llevan a cabo la Fundación Trinidad Alfonso y el Comité Olímpico Español (COE). Consiste en trasladar a los estudiantes de los centros educativos de Valencia los valores sujetos al esfuerzo, al trabajo o a la superación.

"Contamos nuestra historia y animamos a los niños a hacer deporte. Contarle mis experiencias a los niños es genial porque a ellos les encanta y a mi me encanta verlos sonreir. Siempre te preguntan alguna cosa extraña como si hay caballos en la villa olimpica pero yo disfruto con su inocencia", conluye el atleta. Todo apunta a que en la próxima charla en el colegio podrá confirmar, con una medalla colgada sobre el cuello, que no hay animales en la villa olímpica.

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