exhibición de los hermanos brownlee

Los Brownlee arrasan en triatlón; a Mario Mola le valió la "gran experiencia"

Mola, que es el líder de la Copa del Mumdo, fue el mejor al acabar 8º. Alarza acabó 18º y Hernández, 27º. Los hermanos Brownlee dieron una exhibición y acabaron primero y segundo

Foto: Mola salió del agua en el puesto 25º (Leonardo Muñoz/EFE)
Mola salió del agua en el puesto 25º (Leonardo Muñoz/EFE)

No estaba Javier Gómez Noya, pero el triatlónmasculino se presentó en Río de Janeiro con muchas opciones de éxito. El líder mundial, Mario Mola; el segundo, Fernando Alarza; y el décimo cuarto, Vicente Hernández formaban un equipo potentísimo que aspiraba a todo, pero que se irá de los Juegos Olímpicos con un diploma conseguido por Mola en una exhibición de Alistair y Jonathan Brownlee, los hermanos más famosos del triatlón y desde este jueves campeón y subcampeón olímpico a la vez. 

Los sueños de medalla españoles encallaron en la playa de Copacabana, donde se celebró el triatlón. "Creo que hemos luchado, que no se nos puede reprochar nada", dijo Mola, con diferencia el más animado de los tres triatletas españoles. El mallorquín ha ganado este año cinco pruebas y es el líder de las Series Mundiales. Eso le colocaba como uno de los grandes favoritos en Río. A pesar de eso, su actuación parecía no saberle a poco. "Me llevo un octavo puesto y una gran experiencia", afirmó.

La carrera perfecta de los Brownlee

"Desde el 'briefing' casi estaba la carrera a favor de los británicos. Han hecho la carrera perfecta", afirmó Alarza. Los Brownlee dieron una exhibición en Copacabana: salieron de los primeros de la natación, comandaron el grupo cabecero en la bicicleta y se escaparon solos casi desde el primer metro del tramo a pie. En la penúltima vuelta, Alistair atacó a Jonathan y ambos acabaron consiguiendo el doblete que Gómez Noya impidió hace cuatro años en Londres.

"Hoy han hecho la táctica perfecta. Se han aliado con muchos nadadores y lo han hecho todo: han corrido en bici durísimo, han corrido los más rápidos. Han sido los justos vencedores", continuó Alarza. "Es lo que ellos querían, una escapada, correr con el menor numero de gente posible. Es lo que han intentado en todas la carreras que han disputado juntos este año y otra vez aquí", añadió Hernández.

Los hermanos Brownlee.
Los hermanos Brownlee.

"Ojalá hubiéramos podido ver a Javi (Gómez Noya) en ese egrupo de delante peleando con ellos y poniéndoles las cosas un poco más difíciles", dijo Mola, que alabó a los británicos: "Son chicos que sufren como nadie, que tienen talento para esto y tienen la suerte de ser muy similares en competición y poder sacarle partido. Juegan sus cartas y las juegan bien, y además son los más fuertes".

Falta de colaboración para dar caza a los primeros

El mallorquín acabó la carrera satisfecho a pesar de acabar lejos de competidores a los que ya había batido este año. "Estoy contento con la natación que he hecho, he estado todo lo cerca que tenía que estar, aunque no ha sido sufuciente", comentó. "Esos 15/20 segundos, en lugar de disminuir han ido a más y no hemos tenido las fuerzas necesarias para reducirlos". Vicente Hernández, el tercero de los españoles (terminó 27º), tenía una visión diferente a la de Mola. "La carrera se nos ha escapado en la natación", dijo el tinerfeño. "No sé si hubo un corte físico en el agua o en la transición, pero había una diferencia con el grupo delantero importante", añadió.

En realidad no era muy grande (Mola acabó la primera transición a solo 9 segundos de los Brownlee). La clave estuvo en la compañía que llevaban los británicos en el grupo delantero. Todos se pusieron a tirar mientras detrás había dudas. Mediado el tramo de bicicleta, la diferencia ya era superior al minuto. Toda la colaboración que había en el primer grupo faltaba en el segundo, mucho más numeroso. "Después nos ha costado hacer que la gente trabajara. En un circuito tan exigente dependes un poco de la compañía y del trabajo en grupo", señaló. Mola. Joan Llaneras, cuádruple medallista olímpico, daba ánimos a su paisano en cada vuelta, pero el podio estaba muy lejos. 

"Si la gente viene a por una medalla o un diploma, lo lógico es que colabore. Y sí que hubo colaboración a ratos, pero no toda la que debería. Delante sí que estaban organizados, tenían las ideas calaras, sabían a lo iban. Si nos ponemos quince a relevos llegamos", dijo Hernández. La diferencia al final de la bicicleta era tan grande que pensar en el podio era una quimera. "Con 20 o 30 segundos te lo puedes plantear, pero cuando pierdes 1:10 necesitas un milagro. Y si encima has trabajado como un loco duarnte 40 km, necesitas no un milagro, sino varios", reconoció Mola. El Copacabana, la única experiencia religiosa fue ver a los Brownlee dominar como lo hicieron.

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