ilias fifa, campeón de europa de 5.000 metros

Ilias Fifa: "Vine a España ilegal, sí, pero no jodí a nadie, buscaba una oportunidad"

"Primero crucé la frontera de Marruecos hasta entrar en el ferry en el trayecto de Tánger a Algeciras en los bajos del camión". Ilias Fifa cuenta su historia en El Confidencial

Foto: Ilias Fifa, campeón de Europa de 5000 metros. (EFE)
Ilias Fifa, campeón de Europa de 5000 metros. (EFE)

A las siete de la tarde cae todavía un sol de justicia sobre las vacías pistas de atletismo Antonio Amorós en Santa Coloma de Gramenet cuando aparece Ilias Fifa (Tánger, 1989). Se cruza con dos chicas que salen de entrenarse, que le abrazan y felicitan, mientras él sonríe de oreja a oreja. No es para menos, el 10 de julio se proclamó campeón de Europa de 5.000 metros en Amsterdam y el pasado fin de semana ganó el campeonato de España en Gijón. En la oficina de entrada al recinto, nuevo pero modesto (lo inauguraron en marzo del 2015), le espera su entrenador Rafa Caro, que le guarda bajo una mesa la equipación de la delegación española para los Juegos Olímpicos de Río que acaba de llegarle en una bolsa de plástico por la que clarea una mochila rojigualda. 

Rafa Caro fue atleta, lleva 30 años como técnico y para Ilias es algo más; un mentor y un segundo padre que relata divertido antes de que llegue su pupilo cómo vivió el oro en el europeo: “Estaba en casa con la familia y me empezaron a llegar mensajes al móvil diciendo que Ilias era oro. La prueba la emitían por diferido, con unos veinte minutos de retraso en Teledeporte, y no es que no me lo creyera… No sé. Me entraron los nervios, supongo. ¡Cuando en la última recta vi que iba quinto pensé que me habían engañado! Pero no, en el sprint final ganó Ilias”. Caro está presente durante la entrevista e interviene a menudo en la conversación. Sobre todo cuando Fifa relata cómo llegó a España con 17 años enganchado en los bajos de un camión. “Es impresionante ¿verdad? Es un superviviente”, dice con orgullo. Y tiene razón. En que Ilias Fifa es un superviviente y en sentirse orgulloso de él.

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Pregunta. ¿Ya se cree que es campeón de Europa?

Respuesta. ¡Jaja! Sí, ya sí. Esperaba hacer podio, pero no ganar en una carrera lenta, tan táctica. Fue una sensación… Es que no sé ni cómo describirlo. ¿Has visto las imágenes? Pues eso. Fue una alegría tan grande. Y me lo merezco ¿eh? porque he trabajado muchísimo.

P. ¿Qué le dijo su familia desde Tánger?

R. Antes de la carrera mi madre estaba muy nerviosa y me deseó suerte, después apenas pudo decirme nada porque cuando hablé con ella por teléfono sólo lloraba. Mi padre está muy orgulloso, siempre anda metido en Facebook y cuelga todas mis fotos, mis vídeos, los comenta y me anima muchísimo. 

Hay quien piensa ‘¿por qué ha venido este? Que se hubiera quedado en su país’. Vine escondido en un camión, igual que otros en patera

P. Usted se marchó de Marruecos cuando tenía 17 años sólo… 

R. (Interrumpe y no deja acabar la pregunta) Pero no hice nada malo.      

P. Ni yo se lo he dicho. En las entrevistas que he leído suyas, cuando cuenta cómo llegó a España siempre lo repite, en todas, que no hizo nada malo. ¿Por qué?

R. Es que hay gente que lo piensa. ‘¿Por qué ha venido aquí? Que se hubiera quedado en su país’. Vine escondido en un camión, igual que otros vienen en patera. Vine ilegal, sí. Llegué con la esperanza de tener un futuro, una vida mejor y me arriesgué, pero no hice nada malo. Yo no jodí a nadie, buscaba tener una oportunidad en la vida.

Ilias Fifa, en los Campeonatos de España. (EFE)
Ilias Fifa, en los Campeonatos de España. (EFE)

P. ¿Cuándo recuerda haber tomado la decisión de venir a España?

R. Desde pequeño la idea estaba ahí siempre. Era mi sueño, mi gran sueño, mi objetivo. En Marruecos no tenía futuro, no era buen estudiante y el trabajo… Con 13 años yo trabajaba todo el día en un mercado ayudando a cargar y descargar, desde las siete de la mañana hasta las ocho de la tarde, y cobraba dos euros. Yo tenía claro que mi futuro no estaba en Marruecos, sino en España. 

P. Y a los 17 se decide y cruza la frontera en los bajos de un camión. Cuénteme cómo lo hizo.

R. Primero crucé la frontera de Marruecos hasta entrar en el ferry en el trayecto de Tánger a Algeciras que son 30 minutos, en los bajos del camión. Cuando el barco 'arrancó' salí entre los coches y los camiones en el garaje para estirar las piernas y cuando pasó media hora y sabía que llegaba a Algeciras volví a engancharme al camión, salimos del ferry y en la primera parada que hizo, en una gasolinera, me bajé.

Un chico marroquí me dijo que si me daba dinero a lo mejor me lo gastaba en drogas, así que me acompañó y me compró el billete a Barcelona

P. ¿Y qué hizo entonces?

R. Dar vueltas. Estuve tres días dando vueltas por Algeciras.

P. ¿Tenía dinero?

R. No.

P. ¿Sabía español?

R. Nada. Bueno, sí, dos palabras: hola y adiós, pero iba con otros chicos, que también habían cruzado la frontera y sabían el idioma. Lo único que quería era ir a Barcelona, siempre quise ir a Barcelona. Después de tres días en la calle me encontré a un chico marroquí con su familia y le expliqué mi historia, que quería ir a Barcelona y le pedí si me podía dejar el dinero. Me dijo que no se fiaba de mí, que si me daba dinero a lo mejor me lo gastaba en drogas, pero me acompañó hasta la estación de autobuses y me compró el billete.

P. ¿Y en Barcelona conocía a alguien?

R. A nadie. Ni siquiera sabía que había centros de acogida de menores. Estuve otros tres días cerca del Arco del Triunfo, dormía en un parque, hasta que un día me despertaron los Mossos por la mañana. No sabía dónde me llevaban hasta que llegué a una comisaría donde me hicieron unas fotos y unas pruebas y de ahí fui a un centro de menores.

P. ¿Cómo era el centro de menores?

R. Cada tres meses pasaba de uno a otro. Los primeros tres estuve en un albergue de la Cruz Roja que había en Plaza España, luego me cambiaron, hasta que me trasladaron al centro de Santa Perpetua de Mogoda donde viví casi dos años y fue allí, a los seis meses de estar allí, cuando empecé a correr.

P. ¿Nunca antes había practicado el atletismo?

R. ¿En Tánger? No, nunca. 

P. ¿Y por qué lo hizo? ¿Qué le movió a empezar a correr?

R. No caer en una mala vida, sentirme sano. Éramos 40 menores en el centro y casi todos los chicos fumaban y hacían… tonterías. Yo también hice cosas malas, hasta que un día me senté solo y pensé que ese no era el camino.

P. ¿A qué se refiere exactamente cuando dice cosas malas?

R. A fumar drogas. Había chicos que se despertaban e iban al gimnasio a hacer pesas para ponerse fuertes. Y yo pensé ‘no tengo cuerpo para eso’, no hay más que verme, así que empecé a correr, pero no en plan competición, ni rodar tampoco, sino de voy a tope de aquí hasta allí y me canso, ahora una recta fuerte, cosas así. Yo solo. 

P. ¿Y cuándo fue la primera vez que alguien le vio correr?

R. Una mañana el jefe del centro de menores, al año de llegar, entró y me vio estirando. ‘¿Te gusta correr? ¿Te gusta el deporte?’ me preguntó. Y yo le dije que sí, pero vamos, que a mí entonces no me gustaba. Yo lo único que quería era salir de allí porque de lunes a viernes no me dejaban salir del centro, así que le dije que sí y me propuso llevarme a un club para que entrenara con ellos.

Empecé a correr para no caer en una mala vida y sentirme sano. Éramos 40 menores en el centro y casi todos fumaban y hacían... tonterías

P. Y entonces es cuando empezó en la Agrupación atlética de Catalunya en Can Dragó.

R. Sí. Con Esther Rodríguez, que fue mi primera entrenadora. Y allí ya aprendí la técnica, entrenaba cada día. Mientras, seguía viviendo en el centro de acogida. Ellos me llevaban al entrenamiento y me recogían.

P. Pero usted por entonces ya era mayor de edad.

R. Sí, pero seguía viviendo en el centro. Hasta que gané una carrera popular en Nou Barris de 10.000 y me di cuenta que podía servir para el atletismo.

P. ¿Hasta cuándo estuvo en el centro?

R.Hasta que tuve 20 años y me llevaron a un piso tutelado donde vivía con otros tres chicos, que también fumaban, pero yo entonces ya tenía claro que quería correr. Me gustaba, tenía un objetivo. Y después conozco a Rafa Caro y a su grupo de entrenamiento y la vida me cambia, tengo una rutina diaria, también los fines de semana. Me sentía bien.

P. ¿Cuándo fue eso?

R. Con 22 años. (Rafa Caro entra en la conversación) Él hace 13:39 en una carrera en Mataró y de la manera en la que le vi correr, sobre todo a partir de los tres mil, sabía que tenía madera. Y ahí le dije, ‘trabaja lo justo para poder llegar a fin de mes y pagar tus cosas, pero entrena porque vales, que tu prioridad sea el atletismo’.

(Ilias continúa el relato) Rafa me ayudó a encontrar trabajo, porque hubo una temporada que yo no tenía y solo cobraba 280 euros al mes que me pagaba la Agrupación atlética de Catalunya y no me llegaba. Trabajé entonces en muchas cosas, de mozo de almacén, en un restaurante, en un catering y al final el último que he tenido a media jornada hasta este mismo año fue en un servicio de limpieza de un parking en Santa Coloma, cuando ya corrí 13:05 y conseguí la nacionalidad española. Entre tanto, la sección de atletismo del Barça me ficha en el 2013, fue mi primer contrato, y también me da un dinerillo. Mi hermano mayor además viene a vivir a Barcelona conmigo y nos alquilamos un piso aquí en Santa Coloma. Él con papeles, nos ayudó Rafa a conseguir el visado. Ha estudiado grado superior de mecánico y tiene trabajo. Es muy responsable y trabajador. Yo entreno mañana y tarde y cuando llego mi hermano prepara la comida a mediodía, luego se va al trabajo al trabajo y yo a entrenar y nos volvemos a ver por la noche, él hace la cena y yo friego los platos.

Marruecos, Qatar y Bahrein me ofrecieron la nacionalidad, pero desde pequeño yo soñaba con venir a España, donde me cambió la vida

P. ¿Cómo consigue la nacionalidad?

R. (Es Rafa quien lo explica) El presidente de atletismo del Barça nos informa de que hay una fórmula para que no se demore tanto; carta de naturaleza se llama, y nos dio los papeles para que los leyéramos, lo rellenamos todo y justo entonces fue cuando Marruecos se interesó por él. 

P. Usted podría haber corrido para Marruecos, donde nació, y no quiso, prefirió esperar a tener la nacionalidad española, ¿por qué?

R. No solo Marruecos, también Qatar y Bahrein me lo ofrecieron, pero desde pequeño yo soñaba con venir a España, fue aquí donde empecé a correr, España me cambió la vida. He buscado donde poder quedarme y estar para siempre, donde poder tener una familia, es aquí donde quiero que nazcan mis hijos. No era simplemente una cuestión de dinero, por eso preferí esperar a tener la nacionalidad española.

P. Ha sufrido comentarios racistas, incluso después de ganar el europeo en Amsterdam. ¿Le han dolido?

R. Han sido sobre todo en tuiter y me dan igual, no me hacen daño. Cada uno tiene boca para expresarse como quiera. A mí me da lo mismo si el otro es blanco o negro, musulmán o cristiano. Para mí somos todos iguales. Yo no hago daño a nadie, vine para buscarme la vida, conseguir un futuro y eso hago. Cuando pude tener otra nacionalidad no quise.

P. Y Qatar y Bahrein supongo que le ofrecían más dinero.

R. Sí. Pero no era solo una cuestión de dinero.

P. Ya con la nacionalidad española competirá en Río en sus primeros Juegos Olímpicos. ¿Siente más presión después de proclamarse campeón de Europa?

R. No, ninguna. Siento ilusión y mi sueño ya no es solo ir a Río, sino seguir hasta los de Tokio en 2020 donde quiero correr los 10.000 y hacer podio. Sueño con cosas grandes.

Yo soy nuevo, soy virgen. Moh Farah es mi ídolo y ahora también mi rival, pero él es el mejor, es otro mundo. No es solo un atleta, es un país

P. ¿Y cuáles son sus objetivos en Río?

R. Ser finalista en 5.000 ya estará muy bien. No voy a mentir, no voy a decir que como soy campeón de Europa tengo posibilidades de conseguir una chapa, hay que tener respeto por los demás que tienen experiencia. Yo soy nuevo, soy virgen. Moh Farah. por ejemplo, es mi ídolo y ahora también será mi rival, pero él es el mejor, es otro mundo. No es solo un atleta, es un país, todo el país está con él. Le admiro muchísimo.

P. ¿Qué le han dicho sus padres?

R. Mi madre no sabe muy bien lo que son unos Juegos, que son cada cuatro años y eso, pero sí sabe que voy a competir y está nerviosa, ilusionada.  Mi padre está muy, muy contento.

P. ¿Ha vuelto a hablar alguna vez con el chico marroquí que le pagó el billete de autobús de Algeciras a Barcelona?

R. No. Y no recuerdo su nombre, pero no olvidaré nunca su cara.

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