Uruguay '30: el Mundial de Nasazzi

El año 1924 fue definitivo para la historia de los mundiales. Por aquel entonces, se disputaban los Juegos Olímpicos de París, y la final del torneo

Foto: Uruguay '30: el Mundial de Nasazzi

El año 1924 fue definitivo para la historia de los mundiales. Por aquel entonces, se disputaban los Juegos Olímpicos de París, y la final del torneo de fútbol, disputada entre Uruguay y Suiza, fue una verdadera revolución: más de 50.000 personas acudieron a ver el partido decisivo de un campeonato que se iban a llevar los ‘charrúas’ por 3 a 0. La amplia expectación hizo madurar una idea entre los ‘jefes’ del balompié mundial: era el momento de crear un torneo internacional de fútbol.

Así, Jules Rimet, presidente de la FIFA, puso en marcha la maquinaria para desarrollar un campeonato que uniera a las mejores selecciones del mundo. El 18 de mayo de 1929 se celebró el congreso de Barcelona, en el que se decidió la celebración de este torneo, con sede en Uruguay tras su victoria en los Juegos Olímpicos de 1924. Sin embargo, la elección de Uruguay como país organizador no fue bien acogida por todo el mundo.

Este Mundial no tuvo fase clasificatoria, así que las trece selecciones que jugaron el Mundial fueron invitadas por la FIFA. Sin embargo, tan sólo cuatro selecciones europeas viajaron al país sudamericano: Bélgica, Francia, Rumanía y Yugoslavia. La crisis económica, el largo desplazamiento y el hecho de que los principales clubes europeos perdieran a sus mejores jugadores durante un tiempo, hicieron que muchos países no quisieran viajar a Uruguay.

El nivel futbolístico fue muy elevado. El éxito del Mundial fue desmedido, una verdadera fiesta deportiva, siendo la consumación del sueño de muchos jugadores y aficionados al mundo del fútbol. Sin embargo, a pesar de la gran rivalidad que encontró la anfitriona en su camino por llegar a la final, Uruguay pasó todas las rondas con solvencia, hasta llegar a disputarse el torneo frente a Argentina. Con casi 100.000 espectadores en la final, disputada en el estadio Centenario, el partido se convirtió en la primera 'encerrona' del mundo del fútbol.

La afición uruguaya, que ocupó de manera mayoritaria el estadio, extremó su comportamiento hasta hacer temer a los jugadores visitantes por su integridad. Argentina, que llegó ganando 1 a 2 al descanso, cambió radicalmente de cara en la segunda mitad. Fernando Paternoster, defensa titular con la albiceleste en la final, definía así su sentir al descanso del encuentro ante Uruguay: "Mejor que perdamos. Si no, aquí morimos todos", comentó a sus compañeros.

Luis Monti, una de las estrellas del combinado argentino, fue el que peor lo pasó en este partido: "Monti estaba tan asustado que cuando se caía un rival al suelo se acercaba a él y lo levantaba", recordaba su compañero Francisco Varallo. "Si había algún problema con algún rival, la pólvora se iba a prender. Cuando volvimos a jugar el segundo tiempo, había más de trescientos militares con bayonetas. Desde luego, a nosotros no nos iban a defender", reconoció el propio Monti.

Pasó lo que tenía que pasar. En la segunda mitad, Uruguay le dio la vuelta al marcador y se llevó la victoria por 4 a 2, convirtiéndose en el primer campeón del mundo de la historia. Uruguay levantó la primera Copa del Mundo, un trofeo denominado 'Victoire aux Ailes d'Or' -'La Victoria de Alas de Oro'-, una estatua de 30 centímetros de altura que se encargó de recoger el capitán del combinado uruguayo, José Nazassi.

El defensa central, considerado uno de los mejores de todos los tiempos, había dirigido a sus selección a conseguir los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, además del Mundial de su país. Uruguay entraba en la historia como la primera selección capaz de ganar un Mundial, de la mano de un Nazassi, un jugador que marcó una época en la selección 'charrúa'.

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