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Osasuna Memoria, el fútbol como instrumento de reparación
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Investigan los crímenes

Osasuna Memoria, el fútbol como instrumento de reparación

El Colectivo presentó en el Senado tres publicaciones y unas investigaciones que ya arrojan una docena de osasunistas represaliados en una lista "incompleta"

Foto: Ávila celebra un gol con la afición de fondo. (EFE/Jesús Diges)
Ávila celebra un gol con la afición de fondo. (EFE/Jesús Diges)

Natalio Cayuela era un buen hombre. Por encima de su poliédrica vida, era lo que se dice una buena persona. Abogado de renombre que cursó la carrera de Derecho en Madrid, fue presidente de la Cruz Roja de Pamplona y dirigió durante algún tiempo la Casa de la Misericordia de la ciudad, en la que se daba refugio y comida a los más necesitados que no tenían sustento para sobrevivir. Además, pertenecía a la renombrada Liga de los Derechos del Hombre junto a personalidades como Miguel de Unamuno, que presidió la institución, Ortega y Gasset, García Lorca, Falla o Azorín.

Corrían años complicados, en los que otra pandemia, más furibunda y agresiva que el Covid por la falta de medios y avances médicos, se llevó por delante a muchos españoles de cualquier estrato social e ideológico. En 1910 la gripe española se desató con crudeza en la sociedad, años en los que comenzaba a florecer el 'football asociation' en Navarra. El Pamplona FC nació en 1902 y el Racing Pamplonés también aparecía en el escenario futbolístico.

En 1923 Natalio contrajo matrimonio, el mismo año en que fue designado por primera vez presidente de Osasuna, club que nació por la inquietud futbolística de un grupo heterogéneo de figuras de la ciudad. Su nacimiento se fraguó en los sótanos de la Audiencia de Pamplona años después de la aparición del Athletic y con la Campa de los Ingleses como lugar de referencia. Poco después, en 1924, Cayuela asumía la plaza de secretario de la Sala de la Audiencia.

placeholder Jagoba Arrasate es ahora el entrenador de Osasuna. (EFE/Jesús Diges)
Jagoba Arrasate es ahora el entrenador de Osasuna. (EFE/Jesús Diges)

Una vida acomodada

Natalio tenía una vida acomodada. Le gustaban los toros, era un destacado aficionado al fútbol, tenía una fonoteca sobresaliente, coches… Pero era un progresista con inquietudes ideológicas que no encajaban en la sociedad más acaudalada de entonces. Se definía como republicano, democrático y liberal. Y muchos no entendían que con ese nivel de vida, fuese republicano. Demasiado progresista.

Cayuela era identificado con la Izquierda Republicana, un partido que reunía a abogados, ministros, catedráticos de universidad... Este partido fue el más represaliado por parte del bando nacional. Y uno de ellos fue Cayuela. Después del golpe de Estado y del inicio de la Guerra Civil, Natalio fue detenido el 3 de agosto de 1936 y fusilado el 23 en Valcadera.

Extraña que tuviese un final así sin ser ayudado por alguno de los compañeros de junta directiva del club rojillo, que sí se libraron del infausto final por la intermediación de otros dirigentes. Pero Cayuela no tuvo esa suerte y fue uno de los represaliados de Osasuna.

placeholder Oblak, con El Sadar de fondo. (EFE/Jesús Diges)
Oblak, con El Sadar de fondo. (EFE/Jesús Diges)

Un triste final

Natalio, que fue fusilado como su hermano Santiago, no tuvo hijos. Tampoco los tuvo su hermana, pero sí su hermano Enrique, quien se escondió durante meses en el reloj de la estación de autobuses de Pamplona. Para después huir cruzando la frontera para salvar la vida con la ayuda de unos contrabandistas.

Cayuela, presidente de Osasuna entre 1923 y 24 y en una segunda etapa antes de la Guerra entre 1928 y 1935, solo es uno de la docena de represaliados que tienen relación con Osasuna y que aparecen en una lista incompleta que investiga 'Osasuna Memoria', un colectivo que trata de recuperar la memoria de los represaliados y hacer un merecido ejercicio de reparación para esas víctimas y sus familias.

El pasado 25 de febrero se celebró en el Senado, en la Sala Manuel Giménez Abad, político que fue asesinado cuando acudía a un partido de fútbol, la presentación del trabajo que está haciendo está organización bajo la intachable tutela de Koldo Martínez, senador de Geroa Bai, que recordó: "Sin memoria es más fácil que hechos así se repitan. Por eso apostamos tanto por la memoria y la convivencia".

placeholder El Senado. (EFE/Kiko Huesca)
El Senado. (EFE/Kiko Huesca)

La investigación de la historia de Osasuna

Al mando del colectivo emerge la figura de Mikel Huarte, bombero pamplonica con alma periodística que lleva años investigando la historia de Osasuna, el club de sus amores, y descubriendo detalles de las víctimas que ni siquiera las familias conocían. Huarte precisó que el listado "está incompleto". "Hubo una decena de asesinados y decenas de exiliados, encarcelados e inhabilitados. Nos gustaría que las instituciones aprueben una buena ley de Memoria Histórica como se merecen".

A su lado se sentaba el magistrado José Antonio Martín Pallín, quien apuntaba que "a Cayuela le costó la vida ser un buen hombre". Él juez prologa uno de los tres libros publicados por este colectivo. 'Y el tiempo se detuvo. Natalio Cayuela, Osasuna y Justicia', escrito por Eduardo Martínez Lacabe. Precisamente el escritor fue quien advirtió que "no se trata solo de un libro sobre la guerra". "Es un retrato de las familias, de las relaciones y de cómo éramos".

placeholder Los jugadores de Osasuna, abrazados.(EFE/Villar López)
Los jugadores de Osasuna, abrazados.(EFE/Villar López)

Concluyó el acto el sociólogo chileno Jesús Weinstein Cayuela, nieto de Natalio, que realizó una intervención deliciosa al respecto de la memoria histórica, de la represión que se vivió en España, en Argentina y en Chile, y de la tolerancia. Para José, "este ejercicio de memoria que ha hecho Osasuna Memoria es emocionante". "Natalio, que llevó a Osasuna a Primera División, ha sido silenciado y olvidado en su rol y en todo lo que le ocurrió en su vida, incluido el fusilamiento injusto que sufrió".

Y terminó, ante una audiencia entre la que se encontraban ilustres como el entrenador Ángel Cappa, el reportero Ramón Lobo o el actor y director de cine Aitor Merino, releyendo la definición que hace la RAE de fútbol: "Juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuyo objetivo es hacer entrar en la portería contraria un balón que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos, salvo por el portero en su área de meta". Para apostillar: "Debemos superar esa mirada miope porque el fútbol es algo que genera muchas emociones y por eso estamos aquí". Horas después las Asociaciones de Peñas de la Real Sociedad y Osasuna homenajeaban a la familia Cayeula y a la de los represaliados en un ejercicio de memoria que sería procedente que hiciera el club rojillo precisamente en este año de su centenario.

Natalio Cayuela era un buen hombre. Por encima de su poliédrica vida, era lo que se dice una buena persona. Abogado de renombre que cursó la carrera de Derecho en Madrid, fue presidente de la Cruz Roja de Pamplona y dirigió durante algún tiempo la Casa de la Misericordia de la ciudad, en la que se daba refugio y comida a los más necesitados que no tenían sustento para sobrevivir. Además, pertenecía a la renombrada Liga de los Derechos del Hombre junto a personalidades como Miguel de Unamuno, que presidió la institución, Ortega y Gasset, García Lorca, Falla o Azorín.

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