así fue el trayecto del atacante francés

El 'efecto Simeone' para empujar a Griezmann hacia el Balón de Oro

Griezmann se presenta como firme candidato a pujar por el próximo Balón de Oro. Inició esa lucha el día que con Simeone aprendió que el talento no es suficiente para alcanzar la cima

Foto: Griezmann ha adquirido una dimensión superlativa a las órdenes del Cholo Simeone (Reuters)
Griezmann ha adquirido una dimensión superlativa a las órdenes del Cholo Simeone (Reuters)

La histórica revista 'France Football' emitió un comunicado en el que anunciaba su ruptura con FIFA para la entrega del Balón de Oro, que acredita al ganador como mejor jugador de la temporada. Un matrimonio que se gestó en 2010 y que ha terminado por sorpresa."Que no se preocupen Gareth Bale, Cristiano Ronaldo, Antoine Griezmann, Leo Messi, Neymar, Luis Suárez y demás: habrá un 61 Balón de Oro", explicó la publicación en un comunicado. No se olvidó, obviamente, del francés del Atlético de Madrid, que en dos años a las órdenes del Cholo Simeone ha dado ese gigantesco paso para colarse en la constelación de estrellas que mandan en el fútbol mundial. Un trayecto que no fue fácil, pero que finalmente alumbró un futbolista de categoría superior.

Este martes, otra publicación emblemática de nuestro país vecino lanzaba una campaña en favor de su compatriota. La portada era íntegramente para el jugador rojiblanco. Con una escueto titular, "Votad a Griezmann", 'L'Equipe' reclama el voto de los periodistas -los que otorgarán el premio- y subraya que "está a punto de entrar en el trío que luchará por el Balón de Oro. A su edad ya se mueve entre los veteranos". Marcha "tras los pasos de Zidane". Con sólo 25 años, en plenitud y con margen para ser todavía más completo, no todo fue sencillo hasta alcanzar este estatus de icono mundial. Sus primeros pasos en el Atlético de Madrid no fueron firmes, le costó asimilar el cambio de rol, de ser referencia absoluta en la Real Sociedad a ser una pieza más en el ejército del Cholo.

Simeone siempre pone por delante al grupo antes que a la estrella. Por muy brillante que sea. Mientras en San Sebastián nadie le discutía a Griezmann ese papel, cuando aterrizó en Madrid le costó su tiempo entender que era uno más, aunque su talento fuera superior al de sus nuevos compañeros. Los primeros meses a las órdenes de Simeone se le hicieron eternos. Pasaban las semanas y no completaba ni un solo partido de principio a fin, sentado en el banquillo más tiempo de lo que nadie esperaba. Ingresó en la institución pensando que esa etiqueta de rey de la fiesta que llevaba permanentemente colgada en Donosti tendría vigencia en Madrid. No la tenía. Tardó un tiempo en entender lo que es el equipo rojiblanco, no asumía que debía sudar como los demás, que su calidad no era aval suficiente con Simeone. Más de uno torció el gesto en el vestuario en aquellos tiempos, viendo ciertas actitudes del francés que chocaban frontalmente con la filosofía del argentino.

Portada de L'Equipe de este martes 20 de septiembre
Portada de L'Equipe de este martes 20 de septiembre

El vocabulario

El Atlético de Madrid se había gastado 30 millones de euros en un jugador que no ofrecía, sobre todo a diario, ese rendimiento que se le exigía en todos los rincones del club. Poco a poco empezó a comprender que esa cultura del trabajo es seña de identidad del equipo rayado. El que no entre por ese aro, nada tiene que hacer con Simeone. Pierde su tiempo. Varios compañeros suyos, sobre todo Diego Godín, desempeñaron una importante labor para incrustar al atacante galo en esa dinámica innegociable. Con el paso del tiempo ya es habitual escuchar a Griezmann hablar de trabajo, esfuerzo... Vocablos perennes en el discurso del entrenador sudamericano, reconociendo más de una vez que ahora se considera un futbolista mucho más completo.

La unión de delantero y entrenador es absoluta. Tanto, que el primero no tuvo reparos en reconocer en una entrevista que llamó a Simeone para preguntarle si iba a continuar en el club, durante aquella etapa en la que el argentino meditó abandonar el Atlético de Madrid. Si hubiera decidido dejar el club, posiblemente Griezmann habría seguido el mismo camino. Fue el 23 de junio cuando se anunció oficialmente que extendía su contrato hasta junio de 2021, cuando ya sabía que el estratega seguiría siendo su jefe. No obstante, se negó a firmar una cláusula de rescisión que fijara una cantidad superior a los 100 millones de euros para poder emigrar a otra parte.

Griezmann ha tenido sobre la mesa buenas oportunidades para cambiar de club, pero en este momento no duda, sabe que con Simeone su crecimiento continuará su camino. El Cholo ha fijado en junio de 2018 su partida y está por ver qué hará el goleador cuando llegue ese momento. Varios clubes tienen suficiente capacidad económica para afrontar un pago de 100 millones, empezando por un PSG que desde hace tiempo le tiene en el punto de mira. "Cada año quiero mejorar, y tanto el club, el técnico como mis compañeros me lo permiten", dijo Antoine en los medios oficiales del Atlético de Madrid el día que firmó su nuevo contrato. No se olvidó de Simeone, que este martes habló de su pupilo para afirmar que "fue el mejor jugador de Europa en el último año. Espero que sea candidato para ganar el Balón de Oro. Tendrá un futuro extraordinario". A su lado, seguro.

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