El PSG vuelve a reinar en Francia mientras espera la sanción por el fair play financiero
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ganó su cuarta ligue 1 este miércoles

El PSG vuelve a reinar en Francia mientras espera la sanción por el fair play financiero

Los parisinos revalidaron el título de campeones de la Ligue 1, cuarta liga de su historia y la segunda desde que el club pertenece a los jeques de Catar

placeholder Foto: Ibrahimovic y Blanc han sido las claves de este PSG campeón de Francia.
Ibrahimovic y Blanc han sido las claves de este PSG campeón de Francia.

París. Su simple nombre evoca amor, pasión, historias sobrecogedoras de una ternura incomparable. Muchos son los escritores que encontraron su inspiración para crear incunables en las riberas del Sena, o en las tabernas donde el olor a tabaco y coñac impregna todavía los tapices de las paredes. Pero París nunca ha sido fútbol. No fútbol de clubes, al menos. Los ‘bleus’ han nacido y vivido allí, en los céspedes del Parque de los Príncipes y el Stade de France, y en esta última pradera alcanzaron la cima del mundo. La grandeza balompédica parisina no va mucho más allá del misticismo del Mundial de 1998. Sin embargo, los cataríes se están encargando de darle lustre al granclub de la urbe.

El Paris Saint-Germain volvió a ser campeón de la Ligue 1 doce meses después de su último título. Lo celebró perdiendo en casa contra el Rennes por 1-2, pero todo en la capital francesa era fiesta porque el Mónaco había empatado1-1justo antes contra el Guingnamp, dando el título al PSG.Reeditan los parisinos el éxito arrollador del curso pasado con la lucha del Mónaco de los inversores rusos. El mérito parisino es levemente mayor con respecto al título de 2013, puesto que la oposición monegasca ha sido, sin duda, mucho más férrea que la infligida en su momento por los Olympiques, el de Marsella y el de Lyon, dos campeones de la última década que vieron volar hace tiempo sus mejores momentos y que la potencia económica de sus grandes rivales les alejan cada vez más de los puestos de los grandes fichajes y, por ende, de los puestos de arriba. Eso sí, también tuvieron la ‘fortuna’ en la desgracia de Radamel Falcao, principal arma del club del Principado.

Y decimos que el mérito es ‘levemente mayor’ puesto que las posibilidades de ganar la liga con el respaldo financiero que tiene detrás el PSG es altísima, por no decir que no alzarse con el trofeo rozaría lo vergonzoso. A un plantel ya de por sí potente, llegaron este verano Lucas Digne, del Lille, Marquinhos, de la Roma, y Edinson Cavani, del Nápoles, que sigue siendo el jugador más caro de la historia de Francia por los 67 millones que recibieron por él los partenopeos. Los tres jugadores mezclan futuro y presente, pero tanto ellos como el resto de los integrantes están al servicio de las piedras filosofales de este grandilocuente proyecto, Thiago Silva y Zlatan Ibrahimovic.

Las dos estrellas del Milan fueron el golpe de timón por el que se reconocía mundialmente al PSG como una potencia futbolística. No había muchos otros clubes con el poder adquisitivo del club presidido por Nasser Al-Khelaïfi, salvo las contadas excepciones de Real Madrid, Barcelona, Manchester City, Chelsea y, desde el pasado verano, el Mónaco. El Zenit, que en su momento desembolsó 100 millones de euros en un día por Witsel y Hulk, parece de capa caída en cuanto a gastos se refiere. Pero a diferencia de lo que ha podido ocurrir en otros clubes que, de la noche a la mañana se han convertido en nuevos ricos, el Paris Saint-Germain ha ido adquiriendo progresivamente lo que iba necesitando, y esas compras eran siempre de jet set.

El primer golpe de timón que acometieron fue la contratación por 42 millones de Javier Pastore, el argentino que la rompía en el Palermo. Fue la primera vez que miraron para Italia y desde entonces el mercado transalpino se ha convertido en su centro comercial de confianza. Desde esa fecha, han aterrizado en el Charles de Gaule de París once futbolistas de la Serie A. Una alineación titular completa, a saber: Sirigu, Thiago Silva, Marquinhos, Sissoko, Motta, Ménez, Verratti, Lavezzi, Pastore, Ibra y Cavani. Todo ello, sin contar que su entrenador durante año y medio fue Carlo Ancelotti.

Sin embargo, el objetivo en el futuro próximo del PSG es ‘afrancesar’ un equipo muy internacional para el gusto del cuerpo técnico, formado exclusivamente por galos, desde Claude Makélélé a Laurent Blanc. El radar de la dirección deportiva parisina está oteando el mercado internacional buscando los mejores franceses a lo largo y ancho de Europa y los objetivos son claros. El primero y fundamental, Paul Labile Pogba. El interior de la Juventus ha culminado su temporada de consagración, se prevé que sea indiscutible en las alineaciones de Francia en el Mundial y su progresión carece de techo aparente. Su precio, tratándose del PSG, no sería un problema, pero será prohibitivo. En Italia llevan meses apuntando un posible intercambio Pogba-Verratti, aunque la negativa del internacional italiano echaría por tierra el asunto.

Los jugadores del PSG celebran el título de la Coupe de Ligue (Cordon Press).

Y el otro gran nombre es el de Karim Benzema, que esta temporada ha sido indiscutible en el Real Madrid, más por no tener un recambio de garantías que por méritos propios y Florentino Pérez podría dar su brazo a torcer y dejar marchar a su jugador fetiche para suplirle con un jugador del tipo Luis Suárez. Todavía fuera de Francia, las alternativas que manejan los capitalinos residen en el Newcastle y más concretamente en Mathieu Debuchy y Moussa Sissoko.

El triunfo parisino es el segundo de la carrera de Blanc desde que cambió el césped por el banquillo. Allá donde ha ido, hasta la fecha, ha conseguido resultados el exjugador del Fútbol Club Barcelona. Se inició como preparador en el Girondins de Burdeos y en su segunda temporada ganó la Ligue 1, clasificándose un año después para cuartos de final de la Champions League. Y en el tiempo que fue el máximo responsable de la selección gala, la clasificó para la Eurocopa y cayó honrosamente en cuartos de final con España. Esta temporada, en el Paris Saint-Germain, ya ha conseguido levantar la Coupe de la Ligue, ganada en la final al Olympique de Lyon. El marrón sigue siendo Europa. No supieron mantener en Stamford Bridge la ventaja de 3-1 obtenida en la ida de cuartos de Champions contra el Chelsea. Y el objetivo en los próximos años, ya si se puede en el siguiente, es luchar de verdad por reinar en Europa.

Cabaye, Verratti y Motta celebran un gol en la Champions League.

El ‘fair play’ financiero

El paraíso económico en el que vive el PSG y sus dirigentes podría verse afectado de forma inminente. Como ya comentó El Confidencial, la UEFA tiene preparada una sanción de 60 millones por incumplimiento del llamado ‘fair play’ financiero tanto para los franceses como para el Manchester City. Esa multa, además, conlleva un castigo menos llamativo pero que a la postre puede ser trascendente como que no podrán inscribir más de 21 jugadores en la próxima Champions League, en vez de los 25 de que dispondrán el resto de sus rivales.

Este es el segundo golpe financiero que recibe el presidente Al-Khelaïfi en los tres años que lleva en el cargo. El primero se produjo en septiembre de 2012, cuando el por entonces presidente francés, François Hollande, aprobó un impuesto por el que los trabajadores que recibiesen más de un millón de euros de salario tendrían que pagar a Hacienda un 75% de sus ingresos. Es decir, que en el sueldo total de Ibrahimovic, el jugador mejor pagado de la plantilla con 14 millones netos, el PSG tendría que gastar más de 100 millones de euros sólo en sueco, añadiendo otras cargas fiscales.

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