Inglaterra llega a su primera final de la Eurocopa (2-1): fiesta nacional en Wembley
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Segunda semifinal de la Eurocopa

Inglaterra llega a su primera final de la Eurocopa (2-1): fiesta nacional en Wembley

La selección inglesa se convierte en finalista de la Euro y se medirá frente a Italia el próximo domingo. La polémica castigó a Dinamarca, tras un discutido penalti que decidió el partido

placeholder Foto: Harry Kane pelea una pelota. (EFE)
Harry Kane pelea una pelota. (EFE)

Inglaterra se medirá a Italia en la gran final de la Eurocopa del próximo domingo. Los dirigidos por Southgate eliminaron a la épica Dinamarca por 2-1, remontando el tanto inicial de Damsgaard. Un autogol y Harry Kane, el mejor de los locales, al convertir un controvertido penalti consiguieron darle el pase a la final, la primera de su historia. El arranque inglés fue arrollador. En el palco contaban con un anfitrión de lujo, Boris Jonhson, que seguro que les transmitió su virilidad. Dicen que los partidos se juegan en igualdad de condiciones hasta que alguien se queda con uno menos. Error. Sólo había que ver cómo jaleaba Wembley: eran 60.000 contra 7.000. Toda la grada era una marea blanca, salvo los escasos rojos que se veían. Parecían manchas de kétchup en la ropa blanca.

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Kane celebra el tanto. (Efe)

Los ingleses eran anfitriones, algo que suele ser un hándicap, no una ventaja. Piensen en cuando reciben a sus suegros en casa. Pues eso. Su voluntad de ganar fue visible desde que la pelota rodó, cuando encerraron a Dinamarca. Las internadas de Sterling desde la banda hacia dentro generaron peligro para los daneses. La banda izquierda de Inglaterra causó problemas.

A mediados de la primera parte, Dinamarca sacó su orgullo. No les intimidó aceptar el papel de protagonista en una fiesta a la que no estaban invitados. Era la audacia de la cenicienta. No querían penaltis: a las 12 tenían que estar en casa. Y así llegó el primer gol que encajó Inglaterra en la Eurocopa.

La tranquilidad danesa

Los daneses demostraron que estaban tan tranquilos como los chavales que juegan en la plaza del pueblo. En una falta los jugadores parecían frutos secos: todos juntos en la frontal del área. Shaw derribó a Christensen y Dinamarca dispuso de una nueva falta. Así llegó el momento letal para los ‘Three Lions’: Damsgaard superó la barrera y anotó un golazo.

placeholder Los jugadores de Inglaterra antes de la prórroga. (EFE)
Los jugadores de Inglaterra antes de la prórroga. (EFE)

Damsgaard tiene 21 años y juega la Sampdoria. Sus 35 partidos esta temporada seguro que le han servido de rodaje antes de la Eurocopa. Este verano va a tener más pretendientes que los que concursan en ‘Mujeres, hombres y viceversa’. Vacunó a Inglaterra con su propia medicina: el balón parado.

Sterling seguía siendo ‘the naughty boy’. Estuvo cerca de marcar en un mano a mano en el que Schmeichel atajó como un portero de balonmano. Para que después digan que los hijos no son como los padres. Sin embargo, el gol no tardó en llegar. Un minuto después, Saka le puso el pase de la muerte a Sterling. El inglés se disponía a rematar hasta que Kjaer, en un intento de despeje, introdujo el balón en su propia portería.

Medio gol fue el pase de Kane a Saka. El capitán inglés demostró por qué no sólo ha sido el máximo goleador, sino el máximo asistente de la Premier. Su movimiento fue más típico del ballet que el del fútbol con ese giro rápido y decidido. Se desató la euforia inglesa hasta en Southgate, un tipo comedido.

Miedo mutuo

La segunda mitad fue muy buena… para irse a la cama. Mientras que la primera fue trepidante por el intercambio de golpes, al descanso le sucedió el miedo a perder. Los ingleses estaban cómodos tras haber empatado tan pronto; los daneses también porque llegaron vivos a la segunda mitad.

Schmeichel desbarató el intento de Maguire de adelantar a Inglaterra. Aquello comenzaba a ponerse con cara de funeral porque se sucedieron las ocasiones inglesas sin acierto: como en la eliminación de 1996, cuando también fueron anfitriones.

Los daneses aguantaron el chaparrón de los últimos minutos. Se encerraron en su área mientras Inglaterra miraba el reloj de reojo como en el baloncesto. El descuento se excedió y el último saque de banda largo estuvo a punto de desatar la locura en Wembley tras varios rechaces.

placeholder Parada de Schmeichel. (EFE)
Parada de Schmeichel. (EFE)

Ambos equipos llegaron cansados a la prórroga. Algo más los ingleses, que sólo había entrado un jugador de refresco. Dinamarca seguía en su salsa porque estaba aguantando bien los capotazos del rival. Hasta que el árbitro indicó penalti a favor de los locales. Kane tomó la responsabilidad.

Seguramente Southgate haya tenido pesadillas esta semana con el penalti que falló hace 25 años en las semifinales en Wembley. Puede que pensara en eso cuando su pupilo iba a lanzar. Lo paró Schmeichel, pero Kane marcó en el rechace. Típico sueño del que tu madre te levanta con el vaso de leche preparado.

La victoria inglesa supone la primera final continental a la que llegan. La última que disputaron fue en 1966, pero del Mundial. En Wembley, concretamente. Ahora tienen la tarea de hacer añicos el sueño italiano. Ya tienen a la reina más longeva del planeta. Ahora les falta una Eurocopa.

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