Faltó contundencia atrás

La cobardía del Valencia o un gol en el descuento que revive viejos fantasmas

Al Valencia se le puso cara de Young Boys contra el Lille. Le entregó la pelota a su rival durante todo el partido, no supo administrar su ventaja y acabó tirando dos puntos sobre la bocina

Foto: Diakhaby, tras ser expulsado del encuentro contra el Lille. (EFE)
Diakhaby, tras ser expulsado del encuentro contra el Lille. (EFE)

Al Valencia, los errores defensivos le han costado importantes tropiezos esta temporada, la debilidad en esta parcela del campo ha sido la nota dominante en este sentido. Desde el primer encuentro de la nueva etapa se han notado las dudas, y la defensa ha sido la gran señalada. Esta noche, ante el Lille en la Champions, un equipo enérgico y veloz, el equipo de Celades volvió a salir herido. Se adelantó con un tanto de Cheryshev cuando peor lo estaba pasando, pero lejos de controlar el partido le regaló el balón al rival, que no se achantó e insistió hasta que consiguió el tanto del empate prácticamente sobre la bocina (1-1). Justicia en Francia. El Lille sometió al equipo de Celades de principio a fin. El empate es un duro golpe para los ches, pues tras la victoria del Chelsea la clasificación se complica.

A pesar de todo, se puede decir que el Valencia tuvo hasta suerte. Cheryshev, en un gran estado de forma, adelantó a su equipo en una de las pocas aproximaciones blanquinegras al área de Maignan. El de siempre, Parejo, bajó un buen balón, lo defendió bien y vio a Maxi con espacio. El uruguayo recibió el cuero y, con un buen toque de primeras, le regaló un extraordinario pase en profundidad a Gameiro, que le cedió el caramelo al ruso para que anotara sin oposición el 0-1. Fue una contra de libro, bien gestionada por los jugadores, que supieron leer perfectamente los espacios que dejaba el Lille a sus espaldas. En la banda, Celades respiró, pero la calma duro apenas unos breves instantes. Lejos de acobardarse, los galos apretaron aún más, subiendo su nivel de intensidad hasta límites insospechados.

Ya en la primera parte el partido solo tuvo un guion, el impuesto por el Lille, un equipo jovencísimo que es séptimo en su Liga, pero al que no le tiembla el pulso cuando se trata de enfrentar a un grande de la Primera División española. La 'cenicienta' del grupo vendió muy cara su piel. Apretaba, asfixiaba con constantes subidas por la banda. El Valencia sufrió lo indecible con Wass y Jaume Costa en ellas. Durante los 90 minutos estuvo siempre a merced de su rival, buscando una pelota que no encontraba. El Lille anuló la salida del balón de los valencianistas y los acorraló en su campo. Solo marcaron un gol porque su falta de puntería es mayor que su voluntad y eso les impidió más (Yazihi mandó un zapatazo al larguero). Alguna parada de mérito de Cillessen y, sobre todo, la contundencia de Diakhaby y Gabriel Paulista, que se multiplicaron para achicar agua, mantuvieron a los de Celades con vida. Un disparo defectuoso de Gameiro fue toda la pólvora de los ches en el 45'.

Cheryshev celebra el 0-1 tras una gran contra de todo el equipo. (EFE)
Cheryshev celebra el 0-1 tras una gran contra de todo el equipo. (EFE)

Kondogbia y Coquelin, uno de los hombres más en forma de la Liga este año, no encontraron su sitio en el campo. Maxi y Gameiro, por otra parte, no tocaron balón. La conexión entre los centrocampistas y los delanteros fue nula. Ni en pases altos, ni en pases cortos. El Valencia no fluyó. La segunda manga del partido fue más de lo mismo. El Lille llevaba la iniciativa y la tragedia se mascaba. Como el curso pasado ante el Young Boys, a los blanquinegros los equipos de menos renombre se les atragantan. Los galos, siempre empujados por su afición, olieron la debilidad de los españoles, incapaces de crear situaciones de peligro, y no perdieron la fe ni con el gol en contra. El Valencia pudo amarrar un triunfo caído por gracia divina porque no se lo merecía, pero le entregó de nuevo la posesión a su rival, mucho más clarividente.

La roja y el desastre

Las ocasiones se cernían sobre la portería de Cillesen. El Lille presionaba muy arriba, provocando serios problemas a los jugadores ches. Con la entrada de Kang in Lee y Carlos Soler parecía que el equipo cogía algo de oxígeno, pero nada más lejos de la realidad. En cuanto el equipo francés se hacía con la pelota sembraba la angustia en el campo, en el banquillo y también en la grada, con cerca de 300 seguidores valencianistas. La expulsión de Diakhaby fue clave. El francés la perdió en el centro del campo tras liarse con el balón y, en aras de recuperar el esférico, tocó a Osimhen, que se cayó al suelo. El jugador vio dos cartulinas amarillas en menos de dos minutos, ensució su buena labor y dejó a su equipo cojo en el 84', con el encuentro abierto.

A partir de ahí el Lille quemó todas sus naves y se lanzó a una ofensiva total. Garay entró para emparejarse con Paulista y un mal despeje suyo lo aprovechó Ikoné para recortar a Jaume y poner las tablas definitivas en el descuento. Celades no se lo podía creer, los futbolistas tampoco. Este Valencia, con grandes dotes para llevar el peso de los encuentros, decidió entregarle la pelota a su rival aún sabiendo que no se encuentra cómodo persiguiendo, en la retaguardia, y acabó tirando por la borda dos puntos importantísimos que le hubieran puesto más cerca de unos octavos de final a los que no accede desde hace ocho años. Ahora es tercero de grupo con cuatro puntos, superado por Chelsea y Ajax, con seis. La vuelta de este duelo en Mestalla, fundamental para no revivir viejos fantasmas suizos y mantener vivas las aspiraciones en la liga de las estrellas.

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