20 goles del Borussia en cuatro partidos

La mayor prueba de Zidane: sobrevivir sin Casemiro al vendaval del Dortmund

La preocupación del Madird crece cuando los dos primeros partidos sin él acabaron en empate y ahora viene el Borussia Dortmund de Tuchel, un torrente goleador que da mucho respeto

Foto: Casemiro no podrá estar en Dortmund. (Cordon Press)
Casemiro no podrá estar en Dortmund. (Cordon Press)

El Real Madrid ha planteado la temporada sobre la base de la Copa de Europa de Milán. Al ganar el título más grande que puede conseguir un club, los análisis se vuelven infinitamente más benévolos. Si un equipo se ha proclamado el mejor de los mejores, la casualidad no debe haber sido la causa principal de ese triunfo. Si ese equipo además gana 16 partidos de liga consecutivos, podíamos haber asegurado que era el mejor del mundo, pues los resultados difícilmente pueden llegar a ser más positivos. Ese proyecto imbatible, materialmente perfecto tiene, aun con todo, una grieta goteando e inundando sus instalaciones que subsanada con una milagrosa cinta aislante llegada desde Brasil, Carlos Henrique Casemiro.

Pocos sabían quién era Casemiro hasta que Ancelotti lo metió en el campo en el Westfallenstadion de Dortmund a falta de poco más de un cuarto de hora. El Madrid perdía 2-0, otro gol más mandaba el partido a la prórroga y las señales que transmitía el partido es que podía suceder en cualquier instante. Ancelotti cogió al único mediocentro defensivo puro con el que contaba y lo puso a jugar para achicar agua y acelerar el paso del tiempo hasta que el árbitro señalara el final. El brasileño hizo lo que se le pedía, destruir, y permitió al Madrid avanzar por tercer año consecutivo a las semifinales de la Champios League tras sobrevivir en Alemania.

Casemiro cambió el partido en Dortmund en 2014. (Cordon Press)
Casemiro cambió el partido en Dortmund en 2014. (Cordon Press)

Aquel día, Casemiro le prometió al madridismo que iba a ser un jugador importante para el club. Y tanto lo ha sido posteriormente que el club creyó que todo iba bien, de maravilla, por el simple hecho de que Casemiro seguía achicando agua con la misma continuidad y tenacidad que el brazo de un gato chino dorado. La realidad del Madrid es que depende del joven centrocampista más que de la efectividad de sus tres atacantes principales, y un club tan grande como el Madrid no puede encontrarse en la vicisitud de que por quitarle una pieza, la torre de jenga se derrumbe. No ganar contra el Villarreal o Las Palmas entra dentro de las posibilidades menos remotas, pero para el Madrid se ha encontrado en las dos ocasiones con el mismo problema sin solución: el reemplazo de Casemiro y la compensación que su ausencia provoca.

La preocupación sube cuando esos dos han sido los dos primeros partidos sin él y los dos han acabado sin victoria blanca, por lo que se acrecienta el pánico de cara a los partidos que vienen a medio plazo. El más inmediato es la vuelta a Dortmund, esta misma noche. Qué poco tiene que ver este Borussia en comparacion con aquel de 2014 y qué respeto da de igual manera. De la alineación que escogió Jürgen Klopp para intentar remontar al Madrid solo aguanta como titular Lukasz Piszczek. En la segunda parte salió Pierre-Emerick Aubameyang, que sí será titular pese a sus problemas físicos. Nadie más de aquellos jugará de inicio esta noche. 

La potencia con control de Tuchel

Ni siquiera está Klopp, sino Tuchel. Y el Dortmund no juega a lo mismo, sino a otra cosa. Ese Borussia se parecía, de hecho, mucho al Real Madrid. A Klopp le ha gustado siempre el juego directo, la velocidad, el vértigo. Sus partidos eran y son siempre un ida y vuelta en los que sus planteamientos tácticos se relacionaban con la velocidad, la carrera y el gol. Thomas Tuchel le dio una tila al Dortmund. Aplicó los fundamentos del juego de posición, pero manteniendo el perfil de jugadores que utilizaba el ahora técnico del Liverpool. Es decir, completó el librillo de Klopp.

Combinó el desborde y la agilidad de antes con el buen trato al balón para crear un ataque organizado muy vivo y con infinidad de alternativas ofensivas. Le dolió como a todos perder a Hummels, Gündogan y Mhkitarayan, pero sin mirar atrás empezó a trabajar sin ellos y lo consiguió de tal manera que no se notaran sus ausencias. Le ha ofrecido a Bartra la dosis de confianza que necesitaba, ha logrado lo que nunca consiguió Guardiola, que es que Götze le funcionara como interior y ha potenciado a un lateral izquierdo como Raphaël Guerreiro hasta hacerlo jugar de lo que haga falta a un nivel excelso. Son, con Weigl, los cuatro jugadores a través de los que fluye el juego ortodoxo del Dortmund, la versión alternativa se la dan dos niños que apenas tienen edad para conducir, Dembelé y Pulisic. Arriba, el mejor invento de Klopp, uno de los mejores '9' del mundo, Aubameyang.

El croata Luka Modric (de espaladas) festeja un gol con su compañero Mateo Kovacic. (EFE)
El croata Luka Modric (de espaladas) festeja un gol con su compañero Mateo Kovacic. (EFE)

Kovacic, la opción menos forzada

El torrente ofensivo del Dortmund (20 goles en los últimos cuatro partidos) es el mayor reto al que se va a enfrentar Zidane como entrenador después de la final de la Champions ante el Atlético. Y lo hará con un durísimo handicap que es no contar con Casemiro sin tener ningún tipo de recambio natural para ese perfil. No es lo mismo tener un jugador que pueda jugar en esa posición, que tener a un jugador que juegue a lo mismo. La descompensación en ese sentido de la plantilla del Madrid es alarmante. El único mediocentro puro natural que tenía Zidane, Marcos Llorente, juega en el Alavés.

A Zidane, por tanto, le queda tirar de las alternativas que ha utilizado en los dos últimos partidos o probar alguna sorpresa que pueda reducir a la mínima expresión posible la fortaleza del Dortmund. La opción más conservadora y continuista sería la de situar a Mateo Kovacic en el lugar de Casemiro. Sin ser un pivote natural, el croata es el único que puede realizar un despliegue físico similar al del brasileño, además de mejorarle en la organización del juego. Su tendencia a la conducción le convierte en una pieza débil ante la presión asfixiante de los alemanes.

El entrenador podría también tirar de Toni Kroos como pivote, como hiciera Ancelotti, pero no es precisamente ducho de virtudes defensivas y su giro hacia atrás ante ataques rápidos es deficiente. Juntar a Kroos y Modric, como en Gran Canaria, aumenta el equilibrio, pero frena la creatividad en las zonas donde se necesita, es decir, arriba, donde Cristiano, Bale y Benzema siempre tienen problemas para crear juego entre ellos. Y lo que no parece planteable es situar a un central como mediocentro, como ya hiciera Mourinho con Pepe y Ancelotti con Ramos (aunque el capitán jugó de interior derecho, en realidad). El central que tiene más experiencia en esa posición es Varane, pero nunca ha sido empleado ahí desde que está en el Madrid. Todo esto, teniendo en cuenta que los tres puntas son inamovibles, porque otra opción sería jugar con cuatro centrocampistas y dos delanteros, pero ni lo piensen, no pasará.

Ficha técnica

Borussia Dortmund: Bürki; Piszczek, Bartra, Sokratis, Schmelzer; Dembelé, Weigl, Götze, Castro, Schürrle; y Aubameyang.

Real Madrid: Casilla; Carvajal, Pepe, Sergio Ramos, Danilo; Kroos, Modric, Kovacic; Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema.

Árbitro: Mark Clattenburg (Inglaterra).

Estadio: Signal Iduna Park.

Hora y TV: 20.45, 'Antena 3'.

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