"Cualquier aficionado de la Real es tan importante para mí como yo pueda serlo para él"
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ZAMORA, EL HÉROE DE LA 'SUPERLIGA' DE GIJÓN

"Cualquier aficionado de la Real es tan importante para mí como yo pueda serlo para él"

Este lunes se cumplen 40 años de uno de los goles más famosos del fútbol, el que marcó Zamora en El Molinón a pocos segundos de final y que dio su primera Liga a la Real Sociedad

placeholder Foto: Zamora, en el momento de golpear el balón en El Molinón. (Juanjo Aygüés)
Zamora, en el momento de golpear el balón en El Molinón. (Juanjo Aygüés)

"Creemos que está todo perdido, con la consiguiente decepción de esos cerca de 15.000 espectadores que han acudido a Gijón. Ha sido una auténtica pena, pero vamos a confiar en este... Pase sobre López Ufarte. No ha podido controlar. Despeje de Jiménez. Es increíble cómo el Sporting de Gijón está metido en su propia parcela. Tratando de defender a toda costa ese resultado. Que la Real no logre el empate. Hay un pase de Olaizola sobre Alonso. Centro de Alonso. Va a saltar Castro. Toca de puño. Va a llegar el balón sobre Gorriz. Disparo de Gorriz. Atención, Zamora tiene la pelota, tira y...".

Hace hoy 40 años, el 26 de abril de 1981, la Real Sociedad necesitaba puntuar en El Molinón para conquitar su primer título de Liga después de haberlo tenido tan cerca la temporada anterior. En Valladolid, a la misma hora, el Real Madrid debía ganar y esperar una derrota donostiarra. Al poco de comenzar su partido, la Real se adelantó con un penalti transformado por Kortabarria, ya que se lo habían hecho a López Ufarte y este había acordado lanzarlos, menos si se los hacían a él. Los realistas se las prometían felices, pero Mesa, con dos goles en apenas tres minutos, justo antes del descanso y nada más volver de vestuarios, le dio la vuelta al marcador.

Foto: Mikel Oyarzabal, con la Copa del Rey ganada en Sevilla. (REUTERS) Opinión

En Valladolid, el Real Madrid había ganado 1-3 y los jugadores blancos esperaron sobre el césped de Zorrilla al final de Gijón, donde todavía quedaban tres minutos. Según las crónicas, no se sabe si por un error del encargado del marcador o por las noticias que llegaban de la grada, un aficionado le dijo a Juanito que el Sporting había marcado el tercero y el 7 del Real Madrid, que había prometido ir de rodillas hasta el vestuario si conseguían alzar el título, ya estaba cumpliendo su promesa.

Fue entonces cuando, a través de la radio, pues el partido no fue televisado, llegó la noticia y Josean Alcorta completó su narración en el micrófono de Radio Popular: "¡Gol, goool, goool, gol de la Real! ¡Goool, gol, gol de la Real! ¡Goool, gol de la Real, gol de la Real! ¡Zamora, Zamora! ¡Increíble, señores! La Real, por parte de Zamora, acaba de conseguir el gol del empate". Un empate que, efectivamente, hacía campeón de Liga al equipo donostiarra por primera vez en su historia. El propio Vujadin Boskov, entrenador del Real Madrid, le dijo a Juanito: "Levante, Juan, levante. Se lo han merecido".

Juanito ya celebraba el título en Valladolid, cuando Boskov, el entrenador del Real Madrid, le dijo: "Levante, Juan, levante. Se lo han merecido"

A falta de diez jornadas, la Real era séptima, con el Atlético de Madrid aún como líder. Sin embargo, los donostiarras ganaron en Zaragoza (0-1) y al Real Madrid en Atocha (3-1) y se colocaron cuartos, empatada a puntos con el Sporting, a dos del FC Barcelona y a seis del Atlético, con el Real Madrid séptimo. Un empate en Valladolid (0-0) le sirvió para ser tercera a falta de siete partidos y recortar un punto al líder, que perdió contra el Español y entró en barrena.

A partir de ahí, sus cinco victorias consecutivas, ante Almería (3-1), Athletic (0-2), tras la cual se colocó segunda, Sevilla (3-0), triunfo que le alzó al coliderato, Murcia (0-2) y Español (2-1) le permitieron llegar a la última jornada como líderes, dependiendo de sí misma y disputarse el título con el Real Madrid, que encadenó siete triunfos, pero no le fue suficiente. Y quién mejor que el autor de aquel histórico gol, Jesús Zamora (Renteria, 1955), para recordar, cuatro décadas después, cómo fue, no solo aquel partido, sino aquel fútbol que tanto ha cambiado, y no en todo para bien.

placeholder Zamora, entre Arconada y Larrañaga, en la despedida a Xabi Prieto. (EFE)
Zamora, entre Arconada y Larrañaga, en la despedida a Xabi Prieto. (EFE)

PREGUNTA: ¿Hay alguna cosa que no le hayan preguntado o usted haya contado durante estos cuarenta años?

RESPUESTA: Pues creo que hay un detalle que nunca he comentado. La semana previa al partido contra el Sporting solo pude entrenarme el sábado, antes de viajar a Gijón, y cuando subí al autobús en Zubieta aún no sabía si iba a jugar. Esa misma noche, a las 01:00 de la madrugada, Iñaki Anza me estaba dando un masaje en el hotel. Tenía que llegar al partido y, lo que son las cosas, pese a estar tocado y jugar con el campo embarrado, marqué ese gol en el minuto 89...

P. Con ese gol forma parte de la historia de la Real, pero también de la Liga.

R. La verdad es que yo era más goleador de lo que luego fui. En el Sanse llegué a jugar algún partido de delantero centro, cuando Idigoras estuvo lesionado. En juveniles jugaba de medio centro, pero también marcaba muchos goles. Lo que pasa es que en aquellos tiempos no existía la figura del medio punta. Más de una vez les comenté a Alberto (Ormaetxea) y Marco (Boronat) si podía jugar un poco más libre, pero como jugábamos con un 4-3-3 y un 4-4-2 en defensa, con Roberto (López Ufarte) un poco más atrás, yo tenía que recorrer 70 metros, con el desgaste que ello supone. Veía a Platini y pensaba la suerte que tenía de poder jugar con tanta liberdad.

"La semana del partido solo pude entrenarme el sábado, antes de viajar a Gijón, y cuando subí al autobús aún no sabía si iba a poder jugar"

P. En aquella Real esa libertad la tenía López Ufarte, ¿no?

R. Sí, porque era el genio del equipo y jugaba por delante. Recuerdo que a Alberto solíamos decirle que quitara a cualquier jugador, menos a Roberto. Aunque la verdad es que ahora se puede confesar que algunos cambios en realidad los hacíamos nosotros, lógicamente cuando los partidos estaban encarrilados y siempre con el visto bueno del entrenador. Sí, pedíamos el cambio para descansar y para que el resto de compañeros cobraran la misma prima que los titulares, pues entonces los que no jugaban no tenían la misma. De este modo, todos los componentes de la plantilla estaban contentos.

P. Para no ser delantero, marcó goles decisivos.

R. Efectivamente, y así se lo dije a Satrus, el máximo goleador de la historia de la Real, quien, sin embargo, no marcó ninguno de esos goles tan señalados como el mío de Gijón y otros como el 1-1 al Sevilla en el Pizjuán, el del 3-1 al Real Madrid en Atocha y el 1-0 del 2-1 al Athletic en el último partido de la temporada que ganamos nuestra segunda Liga. Satrus trabajaba mucho para el equipo, además de marcar más goles que nadie.

P. Su calidad la imponía en el centro del campo, pero también cuando pisaba el área.

R. No tenía miedo de encarar la portería y recuerdo un partido con el Sanse en el que regateé a un defensa, regateé al portero y en lugar de marcar, esperé al defensa para hacerlo. Javier Expósito me preguntó si estaba tan seguro de que iba a meter ese gol y yo le respondí que por supuesto. Tenía mucha facilidad para marcar, pero no pude explotar más esa faceta.

"Algunos cambios los hacíamos nosotros, para descansar y para que el resto de compañeros cobraran la misma prima que los titulares"

P. ¿Cuál era el secreto para que un mismo once pudiera jugar tantos partidos e, incluso, llegar a disputar el último partido de la temporada?

R. Las pretemporadas que hacíamos eran bestiales y en las segundas vueltas éramos una apisonadora. Había partidos en los que éramos tan superiores a algunos equipos que más de un portero nos decía 'ya os vale'. Sobre todo en los partidos que jugábamos en casa, sabíamos que íbamos a ganar. Y lo mismo les pasaba a los aficionados que iban a Atocha. Era algo recíproco. Nosotros sentíamos que confiaban en nosotros y nosotros les transmitíamos a ellos toda la confianza. Yo creo que aquello nos daba una fuerza especial.

P. Cuéntenos algo del entrenador de aquel equipo, Alberto Ormaetxea.

R. En el vestuario había una ventana por la que se escuchaba el ambiente que había en el campo y Ormaetxea se limitaba a comentarnos, "¡escuchad cómo está Atocha!". Alberto hablaba poco, pero decía mucho. Su discurso era muy sencillo y salíamos al campo dispuestos a arrasar. Éramos un equipor rápido, intenso, que no se dejaba nada. Todos teníamos muy claro lo que era y lo que representaba la Real, y esto fue la base del éxito. Todos éramos de casa, lo que logramos no lo había hecho nadie en el mundo y creo que es irrepetible, aunque es verdad que el Athletic lo replicó justo después de nosotros. Me parece casi imposible que un equipo con todos los jugadores de casa vuelva a ganar un título.

P. ¿Ve un cierto paralelismo entre Ormaetxea y el técnico actual, Imanol Alguacil?

R. En algunas cosas sí, aunque son muy diferentes. Alberto era mucho más frío y marcaba distancia con los jugadores, aunque también tenía su guasa. No era muy hablador, pero tampoco le hacía falta. Todos veníamos enseñados de lo que cuesta conseguir las cosas y por eso llevamos el éxito con tanta naturalidad. Fuimos educados en la cultura del esfuerzo y poníamos el de cada uno al servicio del equipo, del club y de la afición. Salíamos a morir.

"Me parece casi imposible que un equipo con todos los jugadores de casa como era el nuestro pueda volver a ganar un título"

P. ¿Qué siente, en una palabra, cada vez que escucha la narración de su gol que hizo Josean Alcorta?

R. Pues yo creo que la palabra es unión. Porque ese gol unió a los que estábamos en Gijón con los que estaban en Gipuzkoa. La unión entre el equipo y la afición a través de la voz del referente radiofónico que había entonces como era Josean Alcorta.

P. ¿Cómo recuerda el momento en el que golpeó el balón y Castro no pudo evitar que entrara en su portería?

R. Lo que más recuerdo es el antes. Estaba viendo el discurrir de la jugada y, en previsión de que me llegara el balón, me posicioné en el área de tal manera que sabía perfectamente dónde estaba yo y dónde estaba la portería. Esto me permitió estar orientado y tener el tiempo suficiente. Además, me salió un control corto, lo que me alejó de los muchos defensas que había dentro del área y no les dejó encimarme. No me hizo falta mirar a la portería porque ya sabía dónde estaba y por eso tiré tan rápido.

placeholder Los jugadores de la Real celebran el gol de Zamora
Los jugadores de la Real celebran el gol de Zamora

P. Nunca un tiro tan malo como el de Gorriz fue un pase tan bueno, ¿verdad?

R. Eso fue lo que le dije a Bixio: 'Tu peor tiro ha sido el mejor pase'. Cuando un año antes la merecimos, no pudimos ganar la Liga y el siguiente año tuvo que ser, aunque fuera a la heroica.

P. ¿Tan primado estaba el Sporting como para acabar el partido achicando balones?

R. Percibimos que estaban presuntamente primados. Sobre todo en el caso de algunos jugadores que habían pasado por el Real Madrid. En aquellos tiempos las primas a terceros estaban al orden del día, hasta el punto de que yo creo que había un presupuesto paralelo... (risas)

"¿El Sporting primado? En aquellos tiempos las primas a terceros estaban al orden del día y yo creo que hasta había un presupuesto paralelo..."

P. ¿Cree que han recibido todo el reconocimiento que se merecían?

R. De la afición, sí. Nosotros nos quedamos aquí, cuando ninguno teníamos la vida solucionada. Parece una decisión fácil, pero yo me quedé, en mi equipo, con mi gente, aunque ello, a mí y a otros compañeros que hicieron lo mismo, nos supusiera perder mucho dinero. Sin embargo, ganar un título con tu equipo no tiene precio.

P. Volviendo a Gijón, ¿es verdad que perdió la camiseta y que no la encontró hasta muchos años después?

R. Así es. Hace tres o cuatro años, me enteré de quién la tenía y se la pedí para tenerla de recuerdo. A diferencia de lo que ocurre ahora, entonces no guardábamos nada. Para nosotros lo verdaderamente importante era lo que habíamos conseguido.

P. El balón con el que marcó el gol no es el mismo con el que se acabó el partido y parece que también se dio por desaparecido.

R. Efectivamente, porque tras el gol debió de acabar en la grada y no volvió. Hace unos años, creo que con motivo del centenario del club (2009), se descubrió que lo tenía un aficionado de Pasaia, quien lo prestó al club para que fuera expuesto.

"No soy de ponerme el gol de Gijón. Tengo mi vanidad y estoy encantado. El gol es de todos, pero me tocó marcarlo a mí"

P. ¿Cuántas veces ha visto su gol?

R. Pues la verdad es que lo he visto cuando ha coincidido con algún aniversario. Lo he visto con mis hijos y también con mis nietos, aunque estos todavía son muy pequeños. Pero no soy de ponérmelo por mí mismo. Tengo mi vanidad, mentiría si dijera que no estoy encantado y siempre digo que ese gol es de todos, pero me tocó marcarlo a mí.

P. Su gol hizo feliz a mucha gente cuando lo marcó, pero al suponer lo que supuso para la historia de la Real, lo sigue haciendo cuatro décadas después...

R. Y es que eso es lo más importante de todo. Nos hicimos felices todos, nosotros y la afición. Los que estuvieron en El Molinón, los que salieron a recibirnos en todos los pueblos por los que pasamos en el viaje de vuelta, los que estuvieron en la recepción en el Ayuntamiento de San Sebastián...

placeholder Mikel Oyarzabal celebra la victoria ante el Athletic en la final de Copa. (EFE)
Mikel Oyarzabal celebra la victoria ante el Athletic en la final de Copa. (EFE)

P. Casualmente, el gol que ha vuelto a dar un título a la Real lo marcó otro '10', como es Mikel Oyarzabal. ¿El hecho de que fuera un jugador de casa le hizo sentir algo especial?

R. Me hubiera sentido igual de feliz y orgulloso por cualquier jugador que hubiera marcado el gol que nos dio el título, pero reconozco que el hecho de que lo marcara uno salido de la cantera me produjo una mayor satisfacción si cabe por lo que ello representa en la historia y la tradición del club. Recientemente compartí una entrevista con Mikel y creo que, además de un gran futbolista, es una buena persona.

P. Cuarenta años después, la Real ha vuelto a ser campeona, esta vez de Copa. Más allá de la lógica alegría, ¿qué valoración hace sobre lo que supone este título?

R. Pues en primer lugar creo que nos quita un peso de encima, pues hasta ahora nosotros acaparábamos todo y ahora hay otra generación que ha conquistado otro título y sobra decir que me alegro mucho por ellos.

"Ganar un título con tu equipo no tiene precio y el de Copa ganado recientemente nos ha quitado un peso de encima a nuestra generación"

P. A diferencia de lo sucedido en aquel lejano abril de 1981, cuando solo una pequeña parte pudo ver el partido, pues el partido no fue televisado, este abril de 2021 toda la afición tuvo que ver el partido de Sevilla por televisión...

R. Para mí, y lo digo de corazón, cualquier aficionado de la Real es tan importante para mí como yo pueda serlo para él. 'Sin vosotros nosotros no hubiéramos sido nadie', suelo decirles.

Ojalá el fútbol actual fuera tan cercano a los aficionados como el de entonces. Ahora que se habla tanto de la Superliga, difícilmente habrá una 'superliga' como aquella que el 26 de abril de 1981, hace justo hoy cuarenta años, ganó la Real con el gol de Zamora. Como recordábamos al principio, a falta de diez jornadas los donostiarras eran séptimos, pero, cuando las victorias aún sumaban dos puntos, firmaron ocho victorias y dos empates, incluido el de Gijón, que les devolvió lo que el fútbol les debía, La temporada anterior, fue líder hasta 20 jornadas, entre la 23 y la 32, pero en la 33 perdió su primer partido, en Sevilla (2-1), y también el liderato y el título.

Entonces no le valió ganar en la última jornada al Atlético de Madrid en Atocha (2-0) porque el Real Madrid derrotó al Athletic de Bilbao (3-1) en el Bernabéu. Una situación recuerda a lo sucedido en la temporada 2002-03, cuando el Pizjuán de la Real fue Balaídos y se repitió la misma situación, con victoria donostiarra ante el Atlético (3-0) en la última jornada, pero de nuevo derrota bilbaína en Madrid (3-1) y título para los blancos. Está claro que históricamente, y hace poco ha vuelto a suceder, la Real no puede depender de una ayuda de sus vecinos y que para hacer algo grande siempre tiene como rival al Madrid.

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