La vergüenza cae sobre el Barça: Bartomeu, Masferrer, Grau y Gómez Ponti, detenidos
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A seis días de las elecciones

La vergüenza cae sobre el Barça: Bartomeu, Masferrer, Grau y Gómez Ponti, detenidos

Bartomeu y Masferrer pasarán la noche en el calabozo de la comisaría, mientras que Óscar Grau y el jefe de los servicios jurídicos del club, Gómez-Ponti han quedado en libertad

placeholder Foto: Agentes del Área Central de Delitos Económicos de los Mossos entran a las oficinas del Barcelona. (EFE)
Agentes del Área Central de Delitos Económicos de los Mossos entran a las oficinas del Barcelona. (EFE)

A seis días de las elecciones a la presidencia, a dos días de que el Barça se juegue con el Sevilla el pase a la final de la Copa del Rey, la imagen del club ha quedado irremediablemente manchada después de que los Mossos d’Esquadra registraran en la mañana de este lunes las oficinas del club y hayan detenido al expresidente Josep María Bartomeu, a su mano derecha Jaume Masferrer, al director general Òscar Grau y al director de los Servicios Jurídicos Román Gómez Ponti. La sensación general es de vergüenza en una entidad que hasta ayer seguía presumiendo de valores. El golpe es tremendo.

Bartomeu y Masferrer pasarán la noche en el calabozo de la comisaría, mientras que el director general Óscar Grau y el jefe de los servicios jurídicos del club, Roman Gómez-Ponti han quedado en libertad, pese a que los cuatro se han acogido a su derecho a no declarar. El primero en quedar en libertad fue Gómez-Ponti. Su abogado, Jorge Navarro, declaró en la puerta de la comisaría que el jefe de los servicios jurídicos del Barcelona no está citado para declarar mañana martes ante el juez.

Foto: Josep María Bartomeu, en una imagen de archivo. (EFE)

Todo comenzó en febrero del año pasado cuando el programa 'Què t’hi Jugues!' de SER Catalunya destapó que el Barça había contratado a una empresa I3 Ventures que intentaba crear estados de opinión en redes sociales mediante cuentas que defendían a la junta directiva y difamaban a expresidentes como Joan Laporta, opositores como Víctor Font, políticos independentistas, al empresario Jaume Roures, a exjugadores como Xavi Hernández, a varios periodistas críticos e incluso algún futbolista del primer equipo, como Gerard Piqué o Leo Messi. Se bautizó como el ‘Barçagate’.

placeholder Bartomeu en una imagen como presidente del Barcelona. (Reuters)
Bartomeu en una imagen como presidente del Barcelona. (Reuters)

Los Mossos ya habían acudido al Camp Nou el pasado mes de julio para recopilar información relacionada con el caso y solicitar documentación sobre los contratos con I3 Ventures, el precio pagado y los controles y filtros con los que funciona el club. En septiembre, los Mossos concluyeron que existían "evidencias de corrupción" en el caso y la jueza encargada, Alejandra Gil, había decretado secreto de sumario hasta en seis ocasiones, secreto que no se levantará hasta el próximo 11 de marzo. Durante todo este tiempo, Bartomeu no dio explicaciones a los socios a pesar del escándalo y de la dimisión de seis directivos en plena primera ola de coronavirus en confinamiento estricto y de que uno de ellos, Emili Rousaud, insinuara en abril en una entrevista en Rac1 “que alguien había metido mano en la caja” y se limitó a encargar una auditoría externa que encargó a PwC.

Pese a que la auditoría reveló en julio que Jaume Masferrer había participado activamente, que se pagó un sobreprecio y que las facturas se trocearon para esquivar controles internos (el club se gastó un millón de euros dividido en diferentes contratos de menos de 200.000 euros para saltarse los controles internos y evitar que la junta directiva tuviera constancia de la contratación), el Barça siguió negando la mayor y solo reconoció que se cometieron varios errores administrativos. La única que pagó el pato fue la 'compliance officer' del club, Noelia Romero, que primero fue suspendida de empleo y sueldo y más tarde fue despedida.

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Òscar Grau en una imagen de archivo. (EFE)

Si el Barça no hubiera caído con estrépito en agosto en la Champions ante el Bayern de Múnich, es probable que a estas alturas Bartomeu siguiera siendo el presidente del Barcelona, ya que las elecciones estaban previstas para el verano cuando acababa mandato. Fue la humillación de Lisboa la que precipitó su caída con la moción de censura porque el entonces presidente seguía actuando como si nada y con la auditoría había dado carpetazo al asunto.

El escándalo a seis días de las elecciones

La investigación que el juzgado de instrucción 13 de Barcelona abrió era por los delitos de administración desleal y corrupción entre particulares. Es decir, porque se había pagado más por la contratación de I3 Ventures que lo que dicta el mercado y por la sospecha de que alguien podía haber metido, como sospechaba Rousaud, la mano en la caja, pero ahora podría abrirse la vía para una investigación por blanqueo de capitales y desvío de fondos. Con Bartomeu, Grau, Masferrer y Gómez Ponti detenidos y el registro en las oficinas, la consternación en el barcelonismo es enorme. Y todo esto a seis días de unas elecciones que habían vivido este domingo su primer debate con los candidatos, Laporta, Font y Freixa, subiendo el tono a cuenta de si Xavi estaba o no comprometido con Font o de si Freixa estaba amargado y no reconocía los méritos de la presidencia de Laporta.

Por otra parte, el club ha publicado en sus redes sociales un escueto comunicado donde informa de la actuación policial de esta mañana. En él, la entidad explica que ha aportado los documentos requeridos por las autoridades judiciales y policiales con el objetivo de aclarar la investigación y recuerda la necesidad de mantener la presunción de inocencia sobre los afectados.

placeholder Koeman acudió a una reunión junto a los tres candidatos para tratar el futuro deportivo del Barcelona. (EFE)
Koeman acudió a una reunión junto a los tres candidatos para tratar el futuro deportivo del Barcelona. (EFE)

Está previsto que mañana se celebre el segundo debate en Rac1 y es evidente que el panorama ha cambiado. Laporta, Font y Freixa se verán obligados a tener altura de miras y a dejar de lado sus rencillas personales por el bien de la entidad que uno de los tres presidirá a partir del 8 de marzo. Esto ya no va de ellos, sino de reflotar la dignidad de un club que ahora ha quedado ensuciada, por los suelos, y en el contexto de una crisis económica y deportiva difícil de solucionar a corto plazo.

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