El declive de Marcelo, un asunto que Zidane y Florentino han preferido ignorar
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Lopetegui fue el primero que lo vio

El declive de Marcelo, un asunto que Zidane y Florentino han preferido ignorar

A Florentino Pérez le costó creer que Marcelo estaba en el inicio de la cuesta abajo de su carrera y vio algo transitorio. Zidane llegó y dijo que había que tener respeto al brasileño

placeholder Foto: Marcelo en un momento del partido entre el Valencia y el Real Madrid en Mestalla. (Efe)
Marcelo en un momento del partido entre el Valencia y el Real Madrid en Mestalla. (Efe)

El declive de Marcelo comenzó hace dos temporadas, cuando avisó Julen Lopetegui en la pretemporada con el Real Madrid que el equipo necesitaba un lateral zurdo con más intensidad, energía y velocidad. Acababa de coger el Real Madrid y poco conocía de los planes que tenía el club para reforzar la plantilla. Le recomendaron que tenía un chico en la cantera que iba como un avión. Era Sergio Reguilón. Lopetegui se lo llevó a la gira americana y quedó convencido por la explosividad y la resistencia del canterano. Estaba verde, había mucho que pulir, técnica y tácticamente, pero en cada entrenamiento sobresalía Reguilón por encima de Marcelo.

Marcelo empezó a ver amenazado su puesto con Reguilón y la primera ocasión en la que chocó con Lopetegui fue en el inicio de la temporada, en el mes de agosto, cuando el técnico le cambió en Montilivi. Le vio lento y con dificultades para seguir los marcajes en el encuentro contra el Girona. Marcelo se quejó públicamente de la sustitución y Lopetegui, por no tensar la relación, le dio más oportunidades a Marcelo para que subiera el nivel y tuviera un rendimiento más competitivo. No fue posible. Hace dos temporadas que empezó a notarse el bajón físico del que había sido uno de los mejores laterales zurdos.

Foto: Zidane con gesto de preocupación en el banquillo del Real Madrid. (Efe)

El desgaste era evidente y lo corroboró la llegada de Solari. Dio el paso definitivo y sentó a Marcelo, contra la opinión del club, para apostar por Reguilón. Nadie se podía creer que lo haría. Pero Solari quiso armar un equipo con un fútbol de vértigo, vertical y le dio protagonismo al juego por las bandas. Reguilón seguía creciendo y Marcelo mostraba dificultades en cada entrenamiento. El brasileño pasó a ser suplente. A Florentino Pérez le costó creer que Marcelo estaba en el inicio de la cuesta abajo de su carrera y vio algo transitorio. Lo achacó a un desgaste generalizado de la plantilla porque venía de ganar muchos títulos y el brasileño había estado muy exigido. Confiaba en la recuperación. Solari, que apesar de verse como un interino, quiso guiarse por el presente y no miró el pasado de Marcelo.

No tiene alta intensidad

Cuando regresó Zidane se puso sobre la mesa qué hacer con Marcelo. Lo primero que dijo el entrenador francés es que se le había faltado al respeto a Marcelo. No sabía cómo había entrenado ni que rendimiento había ofrecido en el día a día con Lopetegui y Solari. Zidane se dejó llevar por el cariño y la admiración profesional a un lateral que le había dado mucho y que se comprometió a mejorar su estado físico de cara a la siguiente temporada. Marcelo apareció durante el verano mostrando en su Instagram los abdominales y los ejercicios que compartía con su hijo en la playa. No se veía una imagen en el gimnasio. Pero esos abdominales le valían como prueba para demostrar que no había perdido la silueta y no tenía problemas de sobrepeso.

Los resultados son nefastos. Desde que Zidane regresó al banquillo, en la segunda etapa, el Real Madrid ha jugado 57 partidos de Liga. Marcelo ha sido titular en 28 de estos encuentros y el balance es de 16 victorias, tres empates y 9 derrotas. Sin Marcelo en el once, el Madrid ha disputado 29 encuentros con 20 victorias, 9 empates y ninguna derrota. La conclusión más fácil de sacar es que cada vez que juega Marcelo de titular pierde el Real Madrid. Lo grave no es el dato sino las sensaciones de que Marcelo ya no da para más en el fútbol de alta intensidad. Lopetegui percibió del bajón, Solari dio el paso para que fuera suplente y Zidane buscó un lateral más potente y explosivo y se fue a Francia a fichar a Ferland Mendy.

placeholder Courtois consuela a Marcelo. (Efe)
Courtois consuela a Marcelo. (Efe)

Valencia era un partido señalado para la recuperación de Marcelo. Eso es lo que esperaba Zidane. Como también lo fue Cádiz, al que se le consideraba un rival asequible, y después el debilitado Shakthar que llegó con numerosas bajas al estado Alfredo Di Stéfano. En los tres encuentros fue titular el brasileño y en todos se comprueba que ya no queda nada del mejor Marcelo. En las tres derrotas de esta temporada el brasileño no consiguió volver a ser el que era porque le ganan la espalda con facilidad, es blando en los balones divididos, necesita más tiempo para recuperarse de los esfuerzos y la repetición de estos esfuerzos explosivos cada vez son menores.

El recurso que mostró en el partido contra el Valencia fue muy pobre. Marcelo se limitó a centrar balones al área, varios de ellos imprecisos, y hay imágenes en las que se ve a Sergio Ramos con gesto de extrañeza y animándole. La otra secuencia en la derrota en Mestalla es su pasividad para ir al rechace del primer penalti y la velocidad con la que entra el joven Yunus Musha por su lado para ir al remate. Son malas señales de un futbolista al que se le podía perdonar un error de marcaje o hacer la vista gorda cuando no defendía porque lo solucionaba cuando se convertía en un extremo incisivo y desequilibrante. El problema es que cada vez encara menos y se limita a poner centros.

Era mejor vender a Reguilón

Zidane ha hecho todo lo posible por ayudarle en su recuperación y seguramente seguirá en su empeño de que no se derrumbe. Queda mucha temporada y el entrenador cree en la filosofía de las rotaciones. Pero ni Zidane vio con antelación cómo iba disminuyendo el rendimiento del brasileño ni a Florentino Pérez le interesó ponerle en el mercado porque el caché había bajado. Era mejor, más rentable en una economía golpeada por el Covid, desprenderse de Sergio Reguilón e ingresar los millones del Tottenham. Marcelo empezó a asumir que se quedaría como el suplente de Mendy, pero le interesaba porque está feliz en Madrid y su familia quiere seguir en nuestro país.

Pero esto del fútbol se basa en estados de forma y un lateral como Marcelo ya no tiene la velocidad ni la resistencia idóneas después de quince años en el Real Madrid. Empieza a ser un jugador diésel. Fatigado. Y lo que se lleva en el fútbol actual, más si juegas por la banda donde hay que tener mucho recorrido para subir y bajar, son los velocistas. Jugadores como Mbappé, Adama Traoré, Haaland o el mismo Yunus Musha que alcanzan velocidades puntas que están cerca de los 35 km/h. Imposibles de alcanzar ya para Marcelo, que entrena mucho, descansa y se cuida de hacer excesos, pero que no tiene la genética de otros futbolistas que en su día prolongaron su rendimiento en la alta competición como Roberto Carlos y Daniel Alves.

A Marcelo ya no le convoca ni el seleccionador de Brasil. Tite cree que ha perdido la velocidad y que le han pasado factura la cantidad de lesiones musculares que ha tenido, sobre todo, en el último año. Estos son los problemas de Marcelo a lo largo de los dos últimos años que parece que no tienen arreglo pese a que permanezca en el Real Madrid y Zidane y Florentino no hayan sabido o querido verlos.

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