el segundo capitán protesta

Marcelo no escarmienta: raja y preocupa que no tenga competencia

La primera salida de tono pública de un jugador del Real Madrid la ha protagonizado Marcelo -segundo capitán- con lo que no deja de ser sorprendente. No le gustó el cambio en Girona

Foto: Marcelo presiona para robar un balón ante Pedro Porro en Montilivi. (Efe)
Marcelo presiona para robar un balón ante Pedro Porro en Montilivi. (Efe)

Algo está haciendo bien Julen Lopetegui cuando ha conseguido que un capitán se moleste por una decisión deportiva en la segunda jornada de Liga. El mundo al revés en el Real Madrid tiene estas cosas. Marcelo se ha quejado porque el entrenador le sacó del campo en Montilivi y no deja de tener impacto que el segundo capitán 'raje' cuando la plantilla ha tomado conciencia esta temporada que sin Cristiano Ronaldo hay que ser más equipo que nunca. Tan extraño es el mosqueo del brasileño como que su compatriota Casemiro le pusiera en su sitio para llevarle la contraria y recordar que la primera parte fue calamitosa en defensa y en la segunda se arreglaron los problemas por el acierto del entrenador. "Hay que felicitar al míster porque en el descanso habló con nosotros y la clave de la remontada ha sido jugar como equipo. Hay que tomar conciencia de que si queremos llegar lejos tenemos que pensar como equipo", comentó Casemiro con el tono más apropiado a lo que tiene que ser un capitán.

Estamos ante los primeros síntomas de la vuelta al calcetín que le quiere dar Lopetegui a una plantilla que se había acostumbrado a las decisiones de Zidane y que se la pegó la pasada temporada en la Liga. Julen retiró del terreno de juego a Marcelo, en el minuto 60, contra el Girona y metió a Varane para reconstruir una defensa que tenía una enorme grieta por el costado izquierdo. La selló con Nacho en el lateral y desapareció la enorme gotera. Pero claro, Marcelo se fue del campo con los pelos de punta porque se sintió señalado por el entrenador. "No entendí el cambio, pero lo respeto. Quería seguir porque estaba bien y no lo habíamos hablado. Me ha sorprendido", dijo a los periodistas. Hay un calentón del segundo capitán que quedará en nada porque introdujo la palabra respeto, pero la queja sirve para comprobar cómo hay que remover el once para que nadie se sienta intocable.

El caso de Marcelo es sintomático y preocupa porque se trata de un futbolista que se ha quedado sin competencia en la plantilla tras la cesión de Theo Hernández a la Real Sociedad y la exclusión de Fabio Coentrao. Lopetegui ha decidido que un canterano, Sergio Reguilón (21 añitos), sea miembro del primer equipo, y Marcelo ha visto el camino despejado porque tiene una edad (30) y cero competencia. Es un enorme futbolistas e imprescindible en el Real Madrid, pero si falla, se despista o no consigue que el equipo sea sólido atrás habrá que buscar soluciones desde el banquillo. La de urgencia, como viene siendo habitual, es tirar de Nacho, que vale para todo.

Puede que Nacho no aporte en ataque el desequilibrio ni la verticalidad y velocidad que suma Marcelo con sus subidas, pero el proyecto de Lopetegui en su fase inicial está en conseguir que el equipo reciba pocas ocasiones de gol y sea sólido. Marcelo es un arma de doble filo. Tiene cuchilla para destrozar líneas y abrir espacios en las defensas rivales, pero si se queda sin fuelle o hay un desajuste el equipo se parte y tiende a ser un coladero. Es lo que detectó Lopetegui en el primer tiempo contra el Girona y, sin hacer caso a los galones y las consecuencias del mosqueo de un peso pesado, lo mandó al banquillo.

Marcelo, en el calentamiento. (Efe)
Marcelo, en el calentamiento. (Efe)

El peso de Marcelo

Parece ser que Marcelo no ha entendido todavía cuáles son las señas de identidad en el libro de estilo del nuevo entrenador. Se basan, principalmente, en que el equipo sea solidario y sólido para encontrar un equilibrio que le permita encajar menos goles. Lopetegui permite la creatividad y apuesta por ser protagonistas con la pelota, pero desde el primer día viene exigiendo concentración para ser un bloque compacto. No está construyendo un Real Madrid defensivo y a las pruebas nos remitimos porque ante el Getafe la posesión fue de casi el 80 por ciento, por ejemplo. El patrón pasa por llevar la iniciativa en el partido, presionar en campo contrario para recuperar la pelota y, principalmente, tener un rigor táctico atrás cuando aparezcan las dificultades. El lateral brasileño, en ocasiones anárquico y pasivo, no tuvo un buen día contra el Girona y ese fue el motivo de la sustitición.

El otro gran problema que tiene Marcelo está en su forma física y ya lo han advertido los diferentes entrenadores que ha tenido a lo largo de su carrera en el Real Madrid. Tiende a coger peso cuando regresa de las vacaciones y hay que estar encima de él para estilizar su silueta. Cuando alcanza su peso y forma ideal estamos ante el mejor lateral izquierdo del mundo, probablemente, pero esto no lo vimos en Girona y le queda trabajo de pretemporada por delante.

Julen Lopetegui no le dará más importancia a la salida de tono del segundo capitán, pero en el club provoca sorpresa y malestar que se vuelva a producir otra queja individual. En la plantilla deberían haber escarmentado con lo que sucedió tras la final de la Champions en Kiev contra el Liverpool cuando Cristiano Ronaldo y Gareth Bale estropearon la fiesta con sus protestas públicas. Algo que enfadó mucho al presidente y que, sin tener el parecido al calado de lo que ha dicho Marcelo en Montilivi, sirve para recordar a la plantilla que hay que tener más cuidado con las declaraciones y no anteponer los intereses individuales a los del equipo.

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