sin hinchas, sin audiencias, sin valores...

Cinco motivos por los que la Supercopa de Arabia (que no de España) es un fiasco

Son hechos, no opiniones: la RFEF pervierte la Supercopa de España al vendérsela a Arabia por 40 millones y alejarla de su esencia, de los aficionados y de los valores del fútbol

Foto: Una 'aficionada' del Real Madrid, durante la final de la Supercopa de Arabia. (EFE)
Una 'aficionada' del Real Madrid, durante la final de la Supercopa de Arabia. (EFE)

"Nos ha costado mucho jugar esta competición". Sirvan estas esperpénticas declaraciones de Varane sobre la participación del Real Madrid en la nueva Supercopa de España para explicar el estado de estulticia —confiemos que transitoria— que vive el fútbol español desde que está gobernado por quienes presumen de lo que adolecen. Al igual que ocurrió con la Copa de Europa cuando cambió de formato y pasó a llamarse Liga de Campeones, la Supercopa de España debería haber cambiado al menos de nombre y llamarse Supercopa de Arabia, al tratarse en realidad de una nueva competición que poco o nada tiene que ver con la anterior y con su esencia.

Ni por el formato, con cuatro equipos en lugar de dos y un sorteo de semifinales que, casualmente, no enfrentó a los campeones de Liga y de Copa y tampoco a los dos equipos que descaradamente se querían en la final. Tampoco por el lugar, nada menos que la ciudad saudí de Yeda, donde Real Madrid y Atlético se enfrentaron sin haber ganado la Liga o la Copa. Ni por las fechas, en plena competición liguera y contraprogramando a la Copa del Rey. Pero, sobre todo, porque lo único que interesaba con este nuevo formato es que la Federación Española de Fútbol (RFEF) ingresara un dinero incapaz de generar por otras vías y que necesita para costear sus muchos gastos de personal, sin importar su cuestionable procedencia y a cambio de renunciar a los auténticos valores del fútbol y los intereses de los aficionados.

[La mentira (compulsiva o no) sobre dónde va el dinero de la Supercopa de Arabia]

Cabe recordar que la Supercopa de España la creó la RFEF en 1982 para enfrentar a los campeones de la Liga y de la Copa. De este modo, la Real Sociedad y el Real Madrid, los respectivos campeones de la temporada 1981-82, se jugaron el título a ida y vuelta. El 13 de octubre, los blancos ganaron 1-0 en el Bernabéu con un gol de Metgod y el 28 de diciembre el viejo Atocha vivió una de sus mejores noches, con el 4-0 que dejó la primera Supercopa de España en San Sebastián. Uralde igualó la final en el minuto 53, un resultado con el que acabaron los 90 minutos. En la prórroga, llegarían los goles de López Ufarte, de nuevo Uralde y un autogol de Salguero.

Desde entonces, se habían disputado otras 34 ediciones de la Supercopa de España, pues en los años 1986 y 1987 no se jugó, al no llegar el Real Madrid a un acuerdo de fechas con la Real y el Zaragoza. En dos ocasiones, 1984 y 1989, Athletic y Real Madrid fueron campeones automáticamente al haber ganado Liga y Copa, algo que se cambió en 1996, cuando si un club hacía doblete, la Supercopa la disputaba el subcampeón de Copa. Desde 1994 y hasta 2018, el trofeo se celebró anualmente a finales de agosto y supuso, junto con la Supercopa de Europa, el inicio oficial de la temporada futbolística en España.

Solo en tres de las 35 Supercopas de España disputadas no estuvieron FC Barcelona o Real Madrid —Depor-Espanyol (2000), Depor-Valencia (2002) y Zaragoza-Valencia (2004)—, algo que con el nuevo formato será prácticamente imposible que suceda. Y no digamos ya levantar el trofeo, como hizo el Athletic en 2015. Esta competición ya fue variada el año pasado, con la final a partido único que Barça y Sevilla disputaron en Tánger (Marruecos). Un par de datos más: en la Supercopa de España han participado 12 clubes y 10 lograron el título. El Barça es el más laureado con 13 victorias en sus 23 participaciones, seguido de las 10 del Real Madrid, en 15.

Zidane y Simeone, en la previa de la final de la Supercopa de Arabia. (EFE)
Zidane y Simeone, en la previa de la final de la Supercopa de Arabia. (EFE)

El campeón fue... un equipo invitado

Desde 2019, aunque ya en 2020, la Supercopa ha cambiado de formato y, en teoría, enfrenta a los dos primeros de la Liga y a los finalistas de la Copa. Sin embargo, como quiera que el Barcelona ganó la Liga y jugó la final de Copa que ganó el Valencia, mientras que el Atlético de Madrid fue segundo en la Liga, el Real Madrid se coló en la Supercopa de Arabia aun habiendo acabado tercero de la Liga y no haber jugado la final de Copa... Y la acabó ganando en la tanda de penaltis. ¿Entienden mejor la estupidez que dijo Varane?

Lo más curioso es que el Barça estuvo de acuerdo con este formato. El 29 de abril, la RFEF celebró una asamblea general extraordinaria para someter a votación los nuevos formatos de Copa y Supercopa. Y lo hizo con la presencia de solo tres clubes de Primera, a saber, Barça, Atlético y Espanyol. Los resultados fueron de 94 votos a favor, dos en contra —Ponferradina y Los Barrios— y dos abstenciones. Paradójicamente, los tres representantes de Primera votaron a favor, pese a que Atlético y Espanyol lo habían hecho en contra cinco días antes en la sede de LaLiga, donde Barça y Real Madrid fueron los únicos que votaron a favor del nuevo formato y el Sporting, el único que se abstuvo.

La patraña de Rubiales con la igualdad

Mientras Pedro Sánchez miraba para otro lado al estar en periodo electoral, Rubiales de Arabia soltó la patraña de que iba a ser la Supercopa de la igualdad, algo que no se cree nadie, aunque algunos medios desplazados a Yeda lo terminaron comprando. Eso sí, a sabiendas de que este lunes sus periodistas, especialmente las mujeres, regresaban a España... Basta con ver la que se montó este domingo con la portada del diario 'Marca', en la cual no se reflejaba otra cosa sino la dura realidad de Arabia Saudí. Una realidad que algunos y algunas pensaban que podrían maquillar a cambio de un montón de millones y unas imágenes claramente manipuladas.

Decir o escribir que "en España se está juzgando lo que este país fue, no lo que quiere ser; se denuncian las desigualdades y a la vez se les da la espalda para poder cambiarlas" es de una hipocresía absoluta, pues la prioridad de la RFEF nunca ha sido esta, sino únicamente la de ingresar 120 millones de euros por vender la Supercopa a Arabia durante tres años. Es probable que Rubiales se crea sus propias mentiras, pero de ahí a que se las crean los demás...

Solo importa el dinero... y más dinero

Como dijo la futbolista Vero Boquete, quien desde el primer momento se mostró contraria a la disputa de la Supercopa de Arabia, "no quiero hablar mucho del tema porque es mi forma de protesta, no darle difusión". Sin embargo, el periodismo es en gran medida denuncia y desenmascarar a Rubiales de Arabia no es una cuestión personal, sino una obligación moral. Lo denunció el mismísimo Valverde en Yeda: "Hay que tener en cuenta que el fútbol en el que estamos es una industria. Se están buscando fuentes de ingresos, que es por lo que realmente estamos aquí", recordó el técnico del Barça, a quien tampoco le gustó la anterior experiencia en Tánger. "Es preferible jugar en casa, pero aquí estamos", comentó. El poder del dinero.

Sin hinchas españoles y flojas entradas

Cada club dispuso de 12.000 entradas facilitadas por la RFEF y entre los cuatro no llegaron a vender 1.500. Real Madrid y FC Barcelona fueron los que más lo hicieron, con 700 cada uno, mientras que el Atlético de Madrid vendió 50 y el Valencia, únicamente 26. Unas cifras ridículas, pero lógicas, teniendo en cuenta el precio de los viajes y los inconvenientes de visitar un país tan complejo como Arabia, así como las fechas, recién acabada la Navidad. Pero hay más, la final se disputó un domingo, que no es festivo en los países árabes, de ahí que hubiera más gente en las semifinales, cuando sí lo era. También podríamos hablar del estado del césped, pero tampoco es cuestión de cebarse con carencias tan evidentes y que en España desde luego no habrían ocurrido.

Bajas audiencias de televisión (de pago)

En cuanto a las audiencias de televisión, y a la espera de conocer la de la final, también han sido muy bajas. Apenas un millón (1.051.000) el Valencia-Real Madrid y un poco más, 1.278.000, el Barcelona-Atlético de Madrid. La explicación es evidente: se vio por un canal de pago ante la negativa de RTVE, Mediaset y Atresmedia de hacerlo. Así, Movistar fue el único que pujó por unos derechos que Rubiales de Arabia dice que fueron superiores a los de otros años, algo que es lógico con el nuevo formato de cuatro equipos y tres partidos, pero que también ha ido en contra de los aficionados, los mismos por los que el presidente de la RFEF asegurar mirar para impedir jugar un partido de LaLiga en Miami o que haya jornada los lunes. Lamentable.

Es evidente que, desde el punto de vista del espectáculo, una competición, como decía antes, con cuatro participantes y tres partidos en lugar de dos tiene un atractivo mayor. Aunque no puede ser a costa de robársela a los aficionados. A los de verdad, no a los de pega y a los que pueden pagar por verlo en televisión. Y todo por llevársela a un país donde a partir de hoy las cosas seguirán siendo como eran, aunque a algunos y algunas les molestara la portada de 'Marca', en la que, como si de un espejo se tratara, solo se reflejó la realidad y más de uno y de una quedaron retratados y retratadas. Los complejos y la hipocresía, ya saben...

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