A TRES KILÓMETROS DEL WANDA METROPOLITANO

El campo de San Blas donde se forjan los sueños de los futuros futbolistas

A escasos metros del lugar en el que se disputará la final de la Champions League se encuentran las instalaciones de la Escuela Deportiva Municipal San Blas

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Es una noche de marzo, pero podría ser cualquiera de la temporada. Hace unos meses, Madrid vivía una semana aciaga para los equipos de la capital. En siete días, tanto Real Madrid como Atlético de Madrid cayeron apeados de la Liga de Campeones. Una eliminación especialmente dolorosa en el caso del segundo equipo, cuyo campo es este año el encargado de albergar la final del torneo de clubes más importante de Europa, y que por primera vez contará con el patrocinio del Banco Santander.

El disgusto por no alcanzar una final es pasajero. Basta que la rueda del fútbol vuelva a girar en verano para que las ilusiones se disparen de nuevo. Pero existen muchos campos de fútbol donde las ilusiones se mantienen intactas día a día, semana a semana. El caso de la Escuela Deportiva Municipal San Blas, más conocida por EDM San Blas, es especialmente interesante, ya que esos sueños por alcanzar la gloria en Primera División, en Europa o en un Mundial se cimentan a escasos tres kilómetros del Wanda Metropolitano.

Los jugadores del Cadete B del EDM San Blas escuchan las instrucciones del cuerpo técnico. (Carmen Castellón)
Los jugadores del Cadete B del EDM San Blas escuchan las instrucciones del cuerpo técnico. (Carmen Castellón)

“¡Si me muevo a cámara lenta no me vale!”, grita Julián, técnico del Cadete B, desde la banda mientras sus pupilos comienzan a hacer ejercicios de calentamiento y algunos movimientos con el balón. “Me imagino que tengo a un rival delante”, jalea el técnico a los chavales mientras unos y otros hacen carreras cortas con el balón en los pies antes de cedérselo a un compañero previa filigrana para interiorizar esos automatismos que luego deberán verse reflejados en el terreno de juego.

“He visto pasar la vida en 90 minutos”, bromea uno de ellos cuando se le pregunta por el duelo que eliminó al Atlético de Madrid frente a la Juventus, en Turín. El fútbol es uno de sus pasatiempos, como también lo son los videojuegos o las redes sociales. “A veces tenemos que decirles que dejen el móvil porque les pillamos conectados a la una de la mañana”, apunta uno de los técnicos. Uno de los rasgos distintivos de las categorías infantiles reside en los diferentes momentos en que cada aspirante a futbolista ‘explota’ como jugador: “Alguno lo hace a los 10 años, otro a los 15…”.

Seré el delantero que marque el gol que dará al Atlético de Madrid su primera Copa de Europa

Pero todos tienen la mente puesta en ese día en que jueguen junto a las estrellas que hoy ven por televisión. “Yo seré el delantero que marque el gol que dará al Atlético de Madrid su primera Copa de Europa”, asegura, sin tapujos, uno de los componentes del Cadete B de la EDM San Blas.

Más de 25 años formando futbolistas

El San Blas de 2019 poco tiene que ver con el de 1991, año en que Pedro Blázquez decidió fundar la Escuela Deportiva Municipal para ofrecer a los jóvenes del barrio una salida a la droga, que castigó duramente al barrio durante los años ochenta y noventa. Fue así como la asociación se asentó en el campo de Las Banderas, en plena avenida de Guadalajara, que pasaría de ser una zona poco recomendable a la amplia avenida que acoge las instalaciones del equipo en la actualidad.

Los jugadores del Cadete B del EDM San Blas, en el entrenamiento. (Carmen Castellón)
Los jugadores del Cadete B del EDM San Blas, en el entrenamiento. (Carmen Castellón)

Con los años, la escuela ha mejorado las instalaciones y ha saboreado las mieles del éxito. De contar con un campo de tierra proclive a convertirse en un lodazal en días lluviosos se ha pasado a una alfombra verde de césped artificial, instalada en 2004. Y la construcción de una grada ha permitido dar cobijo a 300 personas que, años atrás, se arremolinaban alrededor del terreno de juego.

Durante todos estos años, no han falta las alegrías futbolísticas. Prebenjamines y benjamines son los más laureados, con algunos títulos en fútbol base o fútbol 7. Pero los alevines, infantiles y juveniles pueden presumir de haberse proclamado campeones de sus divisiones al finalizar la campaña. Aunque el éxito no es el único factor que define a esta escuela, orgullosa de formar no solo a jugadores sino también a personas. La misión no es desdeñable, teniendo en cuenta que por sus instalaciones suelen pasar unos 600 futbolistas, entre chicos y chicas, todos los años.

Convencidos de llegar a Primera

Todos los chavales confían en ganar, pero más sorprendente es su convicción de que van a dedicarse al fútbol de manera profesional. A la pregunta de si se ven el día de mañana en Primera División, la respuesta es unánime: “¡Sí!”. Pero también son conscientes de que solo con calidad y talento no basta para llegar a la cima. Dedicación, sacrificio y esfuerzo son otros ingredientes cruciales para alcanzar las estrellas.

Dos cadetes del EDM San Blas realizan ejercicios de calentamiento. (Carmen Castellón)
Dos cadetes del EDM San Blas realizan ejercicios de calentamiento. (Carmen Castellón)

Para algunos, ver fútbol profesional en televisión es una escuela de la que aprender, aunque otros jugadores afirman, sin rubor, que no lo siguen. Hay abonados del Atlético y del Real Madrid —“y del Valladolid”, puntualiza uno de los jugadores—, y a ninguno parece importarle que las inclemencias del tiempo a lo largo del año inviten a vestirse de largo en lugar de salir a correr en manga corta. Mientras haya un balón, todo lo que suceda alrededor no ocurre y casi el único sonido que se escucha es ese, el golpeo a la pelota, constante como un reloj marcando cada segundo.

El tiempo parece transcurrir más despacio en ese rectángulo en el que solo importa el duelo que los mida contra el próximo rival. Da igual que a unos cientos de metros se vaya a jugar el partido más importante de este año, porque sus aspiraciones son mayores. Para el Cadete B de la EDM San Blas, lo importante no es una final, es llegar a la cima para jugar el mayor número posible de ellas.

*El fútbol puede inspirarnos a mejorar nuestra vida, por eso Banco Santander, patrocinador de la UEFA Champions League, apuesta por el fútbol, sus valores y su potencial como motor de progreso para las personas y para la sociedad.

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